LESIONES INTRAÓSEAS DE LOS MAXILARES
Qué cambia en panorámicas cuando el tratamiento se aplaza
Respuesta rápida
El estudio analizó lesiones intraóseas de los huesos maxilares y la mandíbula que no fueron tratadas quirúrgicamente porque los pacientes aplazaron o rechazaron la intervención. Se incluyeron 83 pacientes y 85 lesiones, con dos radiografías panorámicas tomadas en diferentes momentos. El intervalo entre imágenes varió de 1 a 13 años, con un promedio aproximado de 4 años.
Un punto crítico es que no todas las lesiones tuvieron diagnóstico histopatológico: solo 26 de 85 fueron confirmadas. Por eso, el estudio describe la evolución radiográfica de lesiones intraóseas quísticas o seudoquísticas, no el comportamiento confirmado de una sola enfermedad.
El hallazgo principal fue que muchas lesiones aumentaron de tamaño con el tiempo. En las 68 lesiones ovaladas o bien definidas que pudieron medirse de forma reproducible, el tamaño vertical promedio pasó de 10.9 mm a 14.8 mm, y el horizontal de 12.2 mm a 17.5 mm. Estos valores no corresponden a todas las 85 lesiones incluidas, sino solo a las lesiones medibles.
La lectura clínica debe ser prudente: en esta muestra, muchas lesiones mostraron aumento dimensional promedio significativo, pero el comportamiento fue variable. Por eso no debe asumirse que todas las lesiones crecerán igual ni que una cifra promedio prediga el comportamiento individual. El estudio no recomienda observar lesiones indefinidamente; describe lo que ocurrió cuando el tratamiento se aplazó o se rechazó.
También se observó que las lesiones que inicialmente no tenían bordes cortificados crecieron más que las que sí tenían corticación. Sin embargo, la corticación no debe interpretarse como garantía de inactividad: algunos queratoquistes odontogénicos mantuvieron bordes cortificados y aun así aumentaron de tamaño.
Conocimientos previos para comprender el artículo
1. ¿Qué son las lesiones intraóseas quísticas o seudoquísticas de los maxilares?
Son lesiones que se desarrollan dentro de la mandíbula o el maxilar y que radiográficamente pueden verse como áreas radiolúcidas, uniloculares o multiloculares, con bordes definidos o no definidos. Pueden incluir quistes odontogénicos, lesiones inflamatorias, queratoquistes odontogénicos, lesiones asociadas a dientes incluidos u otras entidades que pueden parecer similares en panorámica.
2. ¿Por qué algunas lesiones no se tratan inmediatamente?
En la práctica real, algunos pacientes retrasan o rechazan la cirugía por ausencia de síntomas, miedo, ansiedad dental, razones económicas, falta de tiempo o decisiones personales. Eso no significa que la observación prolongada sea ideal; significa que, cuando ocurre, es importante documentar radiográficamente si la lesión cambia.
3. ¿Qué aporta la radiografía panorámica?
La panorámica permite una visión general de ambos maxilares, dientes, senos maxilares, rama mandibular y relación con estructuras como el canal dentario inferior. Es accesible y útil para seguimiento inicial, pero tiene limitaciones: es bidimensional, puede distorsionar medidas, no muestra bien la expansión bucolingual y no reemplaza a CBCT cuando se necesita evaluar relaciones tridimensionales.
4. ¿Por qué importan los bordes de una lesión?
Los bordes bien definidos y cortificados suelen sugerir un proceso de crecimiento más lento o benigno, mientras que bordes mal definidos pueden asociarse a inflamación, actividad o procesos más agresivos. Pero esta regla no es absoluta. La corticación debe interpretarse como un hallazgo radiográfico descriptivo: puede cambiar por evolución de la lesión, pero también por proyección, magnificación, posición del paciente, calidad de imagen y limitaciones propias de la panorámica.
Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo
¿Qué quiso investigar el estudio?
El objetivo fue evaluar, mediante radiografías panorámicas, cómo progresan en el tiempo lesiones intraóseas de los maxilares y la mandíbula que no fueron manejadas quirúrgicamente durante el periodo observado. Los autores analizaron cambios de tamaño, forma, estructura interna, bordes, relación con dientes incluidos, reabsorción radicular, desplazamiento dental, compromiso de estructuras anatómicas y cambios corticales.
¿Cómo se realizó?
Fue un estudio retrospectivo. Se revisaron pacientes con lesiones maxilares o mandibulares no intervenidas y al menos dos panorámicas separadas por un mínimo de un año. Se incluyeron 83 pacientes y 85 lesiones. Solo 26 lesiones tuvieron diagnóstico histopatológico: 17 quistes radiculares, 3 queratoquistes odontogénicos y 6 quistes dentígeros. El resto se evaluó radiográficamente sin asignar diagnóstico definitivo.
Las mediciones dimensionales se hicieron solo en 68 lesiones relativamente ovaladas y bien definidas, porque las lesiones irregulares o festoneadas no permitían mediciones reproducibles confiables.
| Elemento | Dato del artículo | Interpretación CarpuleNet |
|---|---|---|
| Diseño | Retrospectivo longitudinal panorámico. | Observa cambios en el tiempo, pero no prueba causalidad ni tratamiento ideal. |
| Muestra | 83 pacientes, 85 lesiones. | Incluye lesiones diversas, no una sola patología. |
| Confirmación histológica | 26/85 lesiones. | La mayoría no tuvo diagnóstico definitivo; cuidado con generalizar por tipo de lesión. |
| Localización | 57 mandíbula, 28 maxilar. | El estudio incluye ambos huesos maxilares, con predominio mandibular. |
| Imágenes | Dos panorámicas por paciente, mínimo 1 año. | Permite seguimiento 2D, no evaluación tridimensional. |
| Medición de tamaño | 68 lesiones ovaladas/bien definidas. | Las lesiones irregulares se excluyeron de medición cuantitativa. |
| Intervalo | 1 a 13 años, promedio 4 años. | Heterogeneidad temporal importante. |
Resultados principales explicados
1. Las lesiones medibles aumentaron de tamaño en vertical y horizontal
En las 68 lesiones medibles, el tamaño vertical promedio aumentó de 10.9 ± 4.6 mm a 14.8 ± 5.3 mm. El tamaño horizontal promedio aumentó de 12.2 ± 6.5 mm a 17.5 ± 8.3 mm. Ambos cambios fueron estadísticamente significativos.
2. El crecimiento fue mayor en lesiones inicialmente no cortificadas
Las lesiones sin bordes cortificados en la primera panorámica mostraron mayor crecimiento porcentual que aquellas con bordes cortificados. En vertical, las lesiones cortificadas crecieron en promedio 31.67%, mientras que las no cortificadas crecieron 79.72%. En horizontal, las cortificadas crecieron 35.96%, frente a 92.01% en lesiones no cortificadas.
3. Muchas lesiones desarrollaron corticación con el tiempo
En la primera panorámica, 41 lesiones tenían márgenes cortificados. En la segunda, 33 lesiones que inicialmente no estaban cortificadas desarrollaron corticación. Esto puede reflejar cambios radiográficos durante la evolución, pero no debe interpretarse automáticamente como curación, estabilización biológica o ausencia de riesgo.
4. Las lesiones de 3 a 5 años de seguimiento mostraron mayor cambio dimensional
El grupo con seguimiento de 3 a 5 años tuvo cambios dimensionales mayores que los grupos de 1 a 2 años o más de 5 años. Los autores advierten que esto probablemente refleja la distribución y heterogeneidad de la muestra, no una fase biológica universal de crecimiento. No debe usarse para decir que el tercer a quinto año es el periodo “más peligroso”; el diseño retrospectivo no permite establecer esa fase.
5. Algunas lesiones afectaron dientes y estructuras anatómicas
Durante el seguimiento aparecieron nuevos casos de reabsorción radicular, desplazamiento dental, expansión, adelgazamiento cortical, destrucción cortical y contacto con estructuras como el canal dentario inferior o el canal incisivo. Esto es clínicamente importante porque una lesión que al inicio parece lejana puede volverse más compleja quirúrgicamente con el tiempo.
La relación con canal dentario inferior, canal incisivo, expansión, adelgazamiento y destrucción cortical observada en panorámica debe considerarse orientativa. Si el hallazgo cambia la conducta, la CBCT es necesaria para confirmar la relación tridimensional y el compromiso cortical real.
| Hallazgo | Dato del artículo | Lectura clínica prudente |
|---|---|---|
| Vertical | 10.9 → 14.8 mm | Aumento significativo en 68 lesiones medibles, no en todas las 85. |
| Horizontal | 12.2 → 17.5 mm | Aumento significativo; el eje horizontal fue mayor. |
| Corticación inicial | Lesiones no cortificadas crecieron más. | Borde no cortificado exige más atención, pero no diagnostica malignidad. |
| Corticación posterior | 33 lesiones no cortificadas desarrollaron corticación. | La apariencia radiográfica puede madurar o variar por factores técnicos. |
| Forma/estructura | Mayormente estable. | La estabilidad de la forma no siempre significa estabilidad del tamaño. |
| Relación anatómica | Más lesiones llegaron a IAC/IC. | Confirmar en CBCT si cambia la conducta clínica. |
Interpretación clínica de las figuras del artículo
La figura 1 muestra una lesión radiolúcida ovalada y bien definida en relación con el ápice de un incisivo lateral maxilar. Tres años después, la lesión aumentó de tamaño y desarrolló márgenes cortificados. Esta figura enseña que una lesión puede crecer y cambiar el aspecto de sus bordes sin necesariamente cambiar de forma general.
La figura 2 presenta ejemplos de lesiones relacionadas con terceros molares mandibulares. Una lesión cortificada asociada a un tercer molar se mantuvo relativamente estable a los dos años, mientras que otra lesión compatible con quiste radicular mostró aumento y extensión hacia el canal dentario inferior a los cinco años. Esto ilustra que la corticación no siempre significa el mismo comportamiento.
La figura 3 muestra un quiste radicular mandibular anterior que inicialmente tenía bordes definidos pero no cortificados; tras dos años y medio aumentó considerablemente y desarrolló corticación continua. La figura 4 enseña cómo una lesión de tercer molar puede crecer, desplazar el diente hacia el borde mandibular, acercarse al canal dentario inferior y producir reabsorción radicular del segundo molar. La figura 5 muestra un queratoquiste odontogénico que creció, desplazó el tercer molar y se extendió hacia el canal dentario inferior.
Aplicación clínica para odontología
| Situación clínica | Conducta prudente |
|---|---|
| Lesión radiolúcida intraósea incidental | No ignorar aunque sea asintomática; documentar tamaño, bordes, dientes relacionados y estructuras cercanas. |
| Paciente rechaza o retrasa cirugía | Explicar riesgo de crecimiento y programar seguimiento radiográfico estructurado. |
| Lesión no cortificada o mal delimitada | Mayor atención diagnóstica; valorar inflamación, actividad, infección, lesión benigna expansiva o entidad más agresiva, sin asumir malignidad solo por el borde. |
| Diagnóstico no confirmado + crecimiento | No seguir controles indefinidos; reevaluar diagnóstico y necesidad de biopsia o tratamiento. |
| Lesión cercana al canal dentario inferior | Considerar CBCT para valorar relación tridimensional antes de decidir cirugía. |
| Aumento de tamaño en seguimiento | Replantear diagnóstico y plan; no continuar observación pasiva sin justificación. |
| Reabsorción radicular o desplazamiento dental | Señal de comportamiento expansivo; valorar intervención y estudio avanzado. |
| Corticación nueva durante seguimiento | No asumir curación; interpretar junto con tamaño, síntomas, relación anatómica y diagnóstico probable. |
| Lesión irregular/festoneada | La panorámica puede ser insuficiente para medir; considerar CBCT o derivación especializada. |
Qué NO debe concluirse del artículo
| No debe concluirse | Por qué |
|---|---|
| Que todas las lesiones maxilares deben observarse sin tratamiento. | El estudio describe pacientes que diferieron cirugía; no recomienda retrasar manejo. |
| Que la panorámica da diagnóstico definitivo. | Solo 26 lesiones tuvieron histopatología; la imagen no reemplaza biopsia cuando está indicada. |
| Que toda lesión cortificada es inactiva. | Algunas lesiones cortificadas, como queratoquistes, crecieron. |
| Que una lesión no cortificada siempre es agresiva o maligna. | La corticación es un signo radiográfico, no diagnóstico por sí solo. |
| Que el grupo 3-5 años define una fase biológica universal. | Puede deberse a distribución de muestra y heterogeneidad del seguimiento. |
| Que la panorámica mide bien expansión bucolingual o corticales. | Estas variables son limitadas en 2D; CBCT es mejor para evaluación tridimensional. |
| Que el crecimiento radiográfico implica automáticamente peor pronóstico. | El estudio no midió resultados terapéuticos, dificultad quirúrgica real ni desenlaces clínicos. |
| Que el estudio compara tratamientos. | No evalúa cirugía, descompresión, enucleación ni resultados terapéuticos. |
Limitaciones importantes
El estudio fue retrospectivo y observacional.
Solo 26 de 85 lesiones tuvieron confirmación histopatológica; la mayoría no tuvo diagnóstico definitivo.
La falta de histopatología en la mayoría limita el diagnóstico diferencial. Algunas lesiones radiolúcidas pueden parecer quísticas en panorámica, pero corresponder a entidades con comportamiento distinto.
Las lesiones incluyeron entidades diferentes, por lo que no se puede aplicar el comportamiento promedio a una patología específica.
La evaluación se basó en panorámicas, que son imágenes 2D con limitaciones para medir expansión bucolingual, corticales y relación exacta con estructuras anatómicas.
Las lesiones irregulares o festoneadas fueron excluidas de medición dimensional, lo que puede generar sesgo de selección.
Los intervalos de seguimiento fueron muy variables, de 1 a 13 años.
No se evaluó el impacto clínico real de los cambios radiográficos, síntomas, tratamiento posterior ni desenlaces quirúrgicos.
Los hallazgos de corticación son descriptivos; no permiten inferir con certeza mecanismos biológicos ni actividad real de la lesión.
La ausencia de cirugía en el intervalo se debió a rechazo o aplazamiento del paciente, no a un protocolo de observación planificada.
Qué aprende el lector de CarpuleNet
El lector aprende que una lesión intraósea de la mandíbula o del maxilar no tratada puede cambiar con el tiempo incluso si el paciente no tiene síntomas. El crecimiento puede ser dimensional, pero también puede afectar relaciones anatómicas: canal dentario inferior, canal incisivo, raíces vecinas, dientes incluidos y corticales.
También aprende que la estabilidad de la forma no siempre significa estabilidad del tamaño. La panorámica es útil para seguimiento general, pero no debe usarse como única herramienta cuando la lesión crece, se acerca a estructuras críticas, produce reabsorción o desplazamiento, o tiene morfología compleja. En esos casos, la CBCT puede ser decisiva para planificar.
Conclusión didáctica
Este estudio muestra que las lesiones intraóseas de los maxilares y la mandíbula manejadas sin cirugía durante un periodo de tiempo pueden aumentar de tamaño en muchos casos. La aparición de bordes cortificados puede acompañar una evolución más lenta, pero no garantiza inactividad ni seguridad. La estabilidad morfológica tampoco descarta crecimiento dimensional.
Conclusión final
Para CarpuleNet, el mensaje final es claro: una lesión radiolúcida intraósea de la mandíbula o del maxilar no debe abandonarse solo porque sea asintomática. Si el paciente rechaza o retrasa el tratamiento, debe existir seguimiento estructurado, explicación clara de riesgos y reevaluación si aumenta de tamaño, se acerca a estructuras anatómicas, desplaza dientes o produce reabsorción radicular.
La panorámica puede ser un punto de partida, pero la CBCT es necesaria cuando se requiere planificación tridimensional, y la histopatología sigue siendo la vía de confirmación diagnóstica cuando la lesión se biopsia o se trata quirúrgicamente.
Aprendizaje práctico único
En lesiones intraóseas de los maxilares y la mandíbula, “sin dolor” no significa “sin progresión”: si no se trata, al menos debe vigilarse con un plan claro.
Bibliografía
Sumer T, Sumer AP. Retrospective Longitudinal Radiographic Evaluation of Non-Surgically Managed Jaw Lesions Using Panoramic Radiography. Medicina. 2026;62:34. doi:10.3390/medicina62010034.