“OCLUSIÓN Y TRASTORNOS TEMPOROMANDIBULARES”
“¿Qué tanto importa la mordida en el dolor muscular, la articulación temporomandibular y la función mandibular?”
Respuesta rápida
Este artículo es una scoping review que mapeó la literatura disponible sobre la relación entre variables oclusales y trastornos temporomandibulares. Incluyó 29 estudios, predominantemente observacionales y transversales, y encontró asociaciones entre TMD y varias condiciones oclusales: maloclusiones clase II y III, mordida profunda, mordida cruzada, overjet/overbite aumentados, interferencias oclusales, contactos prematuros, discrepancias entre relación céntrica y máxima intercuspidación, bruxismo, desgaste dentario, espacios edéntulos posteriores y disminución de la dimensión vertical de oclusión.
La lectura clínica correcta no es que la oclusión sea la causa única de TMD ni que ajustar la mordida cure el dolor temporomandibular. La revisión muestra asociaciones, pero la mayoría de estudios fueron observacionales, heterogéneos y sin evaluación formal de riesgo de sesgo, por lo que no permiten establecer causalidad ni definir qué tratamiento oclusal resuelve TMD. Por tanto, la oclusión debe evaluarse como una parte importante del diagnóstico, pero dentro de un modelo multifactorial que también incluye músculos, articulación, parafunción, sueño, estrés, dolor crónico, género, edad y adaptación neuromuscular.
| Idea clínica central En TMD, la mordida importa, pero rara vez explica todo. Una interferencia, una clase esqueletal, una mordida cruzada o la pérdida de soporte posterior pueden formar parte de un contexto de carga articular o muscular alterada, especialmente cuando se combinan con parafunción, dolor, estrés, mala adaptación o inestabilidad protésica. El tratamiento debe basarse en diagnóstico integral y prudente, no en la búsqueda automática de “corregir la oclusión” como solución universal. |
|---|
1. Conocimientos previos para comprender el artículo
1.1. ¿Qué son los trastornos temporomandibulares?
Los trastornos temporomandibulares (TMD, por sus siglas en inglés) no son una sola enfermedad. Son un conjunto de alteraciones que pueden involucrar la articulación temporomandibular, los músculos masticatorios, los ligamentos, el disco articular y estructuras relacionadas. Por eso, dos pacientes con “TMD” pueden tener problemas muy diferentes: uno puede tener dolor muscular, otro un desplazamiento discal con clic, otro limitación de apertura, otro dolor articular, y otro cambios degenerativos compatibles con osteoartritis.
Clínicamente, los signos y síntomas más frecuentes incluyen dolor en la ATM o músculos masticatorios, ruidos articulares como clic o crepitación, limitación o desviación durante la apertura, bloqueo mandibular, fatiga muscular, dolor orofacial, cefalea asociada y dificultad para masticar. El diagnóstico no debe hacerse solo mirando la oclusión; requiere historia clínica, exploración funcional, palpación muscular y articular, evaluación de movilidad mandibular y, cuando corresponda, imagen. La imagen debe reservarse para casos con sospecha articular, degenerativa, traumática, bloqueo, limitación persistente o necesidad diagnóstica específica.
1.2. ¿Qué significa “oclusión” en este contexto?
Oclusión no significa únicamente “cómo chocan los dientes”. En TMD, la oclusión debe entenderse como la relación funcional entre dientes, músculos, articulaciones y movimientos mandibulares. Incluye contactos en máxima intercuspidación, relación céntrica, guía anterior, guía canina, contactos de trabajo y no trabajo, overjet, overbite, mordida cruzada, mordida abierta, clase molar, soporte posterior, dimensión vertical de oclusión y estabilidad de las restauraciones o prótesis.
Una oclusión puede ser morfológicamente imperfecta y aun así funcionar sin síntomas, porque el sistema masticatorio tiene capacidad de adaptación. El problema aparece cuando la adaptación se supera: por ejemplo, por pérdida de soporte posterior, parafunción intensa, dolor muscular persistente, inestabilidad mandibular, contactos traumáticos, prótesis inadecuadas o una combinación de factores biológicos y psicosociales.
1.3. ¿Por qué la relación entre oclusión y TMD es tan discutida?
Durante muchos años se pensó que las alteraciones oclusales eran una causa principal de TMD. Hoy la visión es más prudente: la evidencia indica que los TMD son multifactoriales. La oclusión puede participar en algunos pacientes, pero no explica todos los casos ni justifica tratamientos irreversibles en todos los pacientes con dolor mandibular.
Esta distinción es esencial para la clínica. Encontrar una mordida profunda, un overjet aumentado o una interferencia no significa automáticamente que esa sea la causa del dolor. Puede ser un factor asociado, un factor contribuyente, una consecuencia adaptativa o incluso un hallazgo coexistente sin relevancia directa.
1.4. ¿Cómo podrían influir las alteraciones oclusales en ATM y músculos?
Desde el punto de vista biomecánico, una alteración oclusal podría modificar la distribución de cargas, alterar los patrones de cierre mandibular, favorecer actividad muscular compensatoria o incrementar la carga sobre estructuras articulares. Por ejemplo, la pérdida de molares posteriores puede disminuir el soporte oclusal y obligar a una adaptación neuromuscular; una discrepancia entre relación céntrica y máxima intercuspidación puede generar deslizamientos mandibulares; y una interferencia en el lado de no trabajo puede modificar la trayectoria mandibular durante movimientos excéntricos.
Sin embargo, la respuesta del paciente no depende solo de la oclusión. Dos pacientes con la misma maloclusión pueden comportarse de forma distinta: uno puede estar asintomático y otro presentar dolor. Esto se debe a diferencias en sensibilidad al dolor, estrés, sueño, bruxismo, capacidad adaptativa, estado muscular, salud articular, género, edad, hábitos y antecedentes de dolor crónico.
2. Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo
2.1. ¿Qué quiso investigar esta revisión?
El objetivo fue mapear la literatura sobre variables oclusales y alteraciones oclusales, y su posible relación con el desarrollo o progresión de los trastornos temporomandibulares. La pregunta de fondo fue: ¿existe una relación entre el equilibrio oclusal, las maloclusiones, las interferencias, los espacios edéntulos o la dimensión vertical de oclusión y los signos o síntomas de TMD?
Es importante remarcar que una scoping review no busca necesariamente calcular un efecto combinado ni emitir una recomendación clínica definitiva. Su función principal es organizar el campo, identificar qué se ha estudiado, qué patrones se repiten y cuáles son las lagunas de evidencia. Por eso, esta revisión no equivale a una guía clínica ni prueba la eficacia de ajustes, ortodoncia, férulas, rehabilitación o aumento de VDO como tratamiento de TMD.
2.2. ¿Cómo se diseñó la revisión?
La revisión siguió la guía PRISMA-ScR para revisiones exploratorias. Los autores buscaron estudios sobre TMD y oclusión en varias bases de datos, incluyendo PubMed, Scopus, Cochrane Library, Embase, Lippincott/Medknow y ClinicalKey, hasta octubre de 2023. Se incluyeron estudios humanos que evaluaban la relación entre factores oclusales y TMD; se excluyeron reportes de caso, revisiones, editoriales, estudios en animales y resúmenes de congresos.
El flujo de selección fue amplio: se identificaron 8731 publicaciones, se eliminaron 729 duplicados, se cribaron 8002 estudios y finalmente se incluyeron 29 estudios. La mayoría fueron estudios observacionales, sobre todo transversales y comparativos; por tanto, el nivel de evidencia es útil para identificar asociaciones, pero limitado para demostrar causa y efecto.
| Elemento | Dato clave del artículo | Interpretación para CarpuleNet |
|---|---|---|
| Diseño | Scoping review siguiendo PRISMA-ScR. | Mapea evidencia; no equivale a metaanálisis ni prueba causalidad. |
| Estudios incluidos | 29 estudios. | Amplia visión del tema, pero con mucha heterogeneidad. |
| Tipo de evidencia | Predominaron estudios observacionales/transversales. | Permiten asociación, no causalidad. |
| Tema central | Relación entre oclusión, maloclusión, edentulismo, VDO, interferencias y TMD. | La oclusión debe evaluarse, pero dentro de un modelo multifactorial. |
3. Resultados odontológicos principales
3.1. Espacios edéntulos posteriores y dimensión vertical de oclusión
Varios estudios de la revisión relacionaron los espacios edéntulos posteriores y los cambios de dimensión vertical de oclusión con TMD. En especial, se describió mayor presencia de espacios edéntulos posteriores, sobre todo mandibulares, en sujetos con TMD; aumento de susceptibilidad conforme aumentaba el número de cuadrantes o espacios edéntulos; y mayor severidad de TMD cuando disminuía la VDO, especialmente en adultos mayores.
La interpretación clínica es biomecánica: cuando se pierde soporte posterior, la mandíbula puede cerrar de forma menos estable, puede aumentar la carga sobre dientes remanentes o prótesis, y los músculos deben adaptarse a una nueva distribución de contactos. Sin embargo, la relación con TMD depende de la magnitud de la pérdida, tiempo de adaptación, calidad protésica, dolor previo, bruxismo y estado articular. Una VDO reducida se asoció con mayor severidad de TMD en algunos estudios, especialmente en adultos mayores, pero la revisión no demuestra que aumentar la VDO sea por sí solo un tratamiento curativo para TMD.
3.2. Interferencias, contactos prematuros y discrepancias CR-MI
El artículo recoge estudios que asociaron TMD con contactos prematuros, interferencias en laterotrusión, interferencias en el lado de no trabajo, deslizamientos asimétricos entre relación céntrica y máxima intercuspidación, discrepancias CR-MI mayores y alteraciones en la guía anterior. También se mencionaron asociaciones con clicking, desviación mandibular durante apertura, dolor muscular y sensibilidad articular.
Para el clínico, esto no debe interpretarse como autorización para desgastar dientes de forma rutinaria. Más bien indica que, cuando un paciente tiene TMD, la exploración oclusal dinámica es relevante: no basta mirar los dientes en cierre; hay que observar movimientos, guías, contactos excéntricos, trayectoria mandibular, presencia de facetas de desgaste, estabilidad protésica y signos de parafunción.
3.3. Overjet, overbite, mordida profunda, mordida abierta y mordida cruzada
La revisión encontró asociaciones entre TMD y alteraciones como overjet aumentado, overbite aumentado, mordida profunda, mordida abierta y mordida cruzada unilateral o bilateral. Algunos estudios reportaron que overjet mayor de 4 mm o 6 mm, overbite mayor de 4 mm o 5 mm, crossbite y open bite se relacionaban con signos como dolor articular, ruidos, limitación funcional o dolor muscular.
La explicación puede estar en la relación entre forma y función. Una mordida cruzada puede inducir desviaciones funcionales; una mordida abierta puede alterar contactos anteriores y estabilidad; una mordida profunda puede, en algunos pacientes, asociarse con contactos anteriores intensos, restricciones funcionales o patrones musculares compensatorios; y un overjet aumentado puede acompañarse de discrepancias esqueletales o patrones musculares particulares. Aun así, el artículo no permite afirmar que corregir estas alteraciones prevenga o cure TMD en todos los pacientes.
3.4. Clase II, Clase III y relación con dolor o función mandibular
Los estudios incluidos sugieren que la clase I tiende a mostrar menor prevalencia de TMD, mientras que las clases II y III se han asociado con mayor frecuencia de síntomas articulares o musculares. Se mencionaron asociaciones entre clase II y dolor articular, ruidos, dolor miofascial, hipermovilidad mandibular o inestabilidad; y entre clase III y tendencia a hipomovilidad mandibular en algunos estudios.
Esto tiene valor diagnóstico, pero debe interpretarse con cuidado. Una clase II o III no es una sentencia de TMD. Muchas personas con estas relaciones oclusales son asintomáticas. Además, la clase molar o esqueletal no resume por sí sola la biomecánica mandibular: debe interpretarse junto con overjet, overbite, guía anterior, soporte posterior, movilidad mandibular, dolor y parafunción.
3.5. Bruxismo, desgaste dentario y parafunción
El artículo también relaciona bruxismo, desgaste dentario y masticación unilateral con síntomas de TMD. Esto es clínicamente lógico: la parafunción puede aumentar la carga sobre dientes, restauraciones, músculos y articulaciones. Sin embargo, bruxismo no debe explicarse únicamente por la oclusión. Hoy se entiende como una actividad muscular masticatoria influida por factores centrales, sueño, estrés, medicamentos, hábitos y estado general del paciente.
Por eso, ver facetas de desgaste no basta para diagnosticar TMD ni para decidir ajuste oclusal. El desgaste dentario puede ser una huella acumulada de años y no necesariamente evidencia bruxismo activo actual. Hay que diferenciar desgaste histórico, desgaste progresivo, apretamiento despierto y bruxismo de sueño; además, debe preguntarse por dolor al despertar, fatiga muscular, cefalea, fracturas restauradoras, movilidad, sensibilidad dentaria y relación temporal con los síntomas.
3.6. Dolor muscular y género femenino
La revisión encontró que el dolor muscular es muy frecuente en pacientes con TMD. Algunos estudios reportaron dolor a la palpación de músculos masticatorios y ATM, con participación del temporal, masetero, pterigoideos y otros grupos musculares. También se observó que las mujeres presentan mayor prevalencia de TMD, con proporciones mujer:hombre que varían desde 2:1 hasta cifras mucho más altas en algunos estudios.
La mayor prevalencia en mujeres no debe reducirse a una sola explicación. Puede relacionarse con factores hormonales, ligamentosos, percepción del dolor, búsqueda de atención, dolor crónico, estrés y diferencias biológicas o psicosociales. En clínica, esto recuerda que TMD no es solo un problema mecánico de dientes: también es un trastorno del sistema dolor-función-adaptación.
| Hallazgo asociado | Qué encontró la revisión | Cómo debe interpretarse |
|---|---|---|
| Edentulismo posterior / VDO reducida | Asociación con mayor susceptibilidad o severidad de TMD, especialmente en mayores. | Evaluar soporte posterior y dimensión vertical, sin prometer que rehabilitar siempre eliminará TMD. |
| Interferencias y contactos prematuros | Asociaciones con dolor, clicking, desviación o disfunción. | Revisar oclusión dinámica; evitar ajustes irreversibles sin diagnóstico integral. |
| Overjet/overbite/deep bite/crossbite/open bite | Se reportaron asociaciones con signos de TMD. | Valorar dentro del contexto funcional, no como causa única. |
| Clase II / Clase III | Mayor predisposición a síntomas musculares o articulares en varios estudios. | Factor de contexto, no diagnóstico automático de TMD. |
| Bruxismo y desgaste | Asociados a dolor, desgaste y síntomas temporomandibulares. | Abordaje multifactorial: sueño, estrés, hábitos, músculos y protección dental. |
| Sexo femenino | Mayor prevalencia de TMD en varios estudios. | Considerar factores biológicos, dolor crónico, ligamentosidad y psicosociales. |
4. Aplicación clínica para el odontólogo
La utilidad de este artículo para la práctica no está en decir “la oclusión causa TMD”, sino en enseñar cómo incluir la oclusión dentro de una evaluación completa. El error clínico sería ir a los extremos: ignorar por completo la oclusión o atribuirle todos los síntomas del paciente. Factores como sueño, estrés, ansiedad y dolor crónico no fueron el foco central de la revisión, pero son indispensables para interpretar TMD desde un modelo clínico actual.
4.1. ¿Qué debe evaluarse en un paciente con sospecha de TMD?
Dolor: localización, duración, intensidad, relación con masticación, despertar, estrés y función mandibular.
Movimiento mandibular: apertura máxima, desviación, deflexión, bloqueos, dolor durante apertura o lateralidades.
ATM: ruidos, crepitación, dolor a la palpación, bloqueo, sospecha de desplazamiento discal o degeneración.
Músculos: palpación de masetero, temporal, pterigoideos y musculatura cervical relacionada.
Oclusión estática y dinámica: overjet, overbite, clase, mordida cruzada, mordida abierta, guías, interferencias, contactos prematuros, CR-MI.
Dentición y prótesis: soporte posterior, edentulismo, restauraciones altas, desgaste, movilidad, fracturas o inestabilidad protésica.
Parafunción y contexto: bruxismo de sueño o vigilia, estrés, sueño, ansiedad, cefalea, dolor crónico y hábitos mandibulares.
4.2. ¿Qué NO debería hacerse de forma automática?
No debería realizarse ajuste oclusal irreversible solo porque el paciente tiene dolor temporomandibular. Tampoco debería indicarse ortodoncia, rehabilitación extensa o aumento de dimensión vertical únicamente con la promesa de curar TMD. Cualquier intervención oclusal irreversible requiere diagnóstico claro, indicación odontológica propia, análisis funcional, consentimiento informado y expectativa realista.
En muchos pacientes, el manejo inicial debe ser conservador: educación, autocuidado, control de hábitos, fisioterapia, manejo de dolor muscular, férula estabilizadora cuando esté indicada, control de parafunción, revisión de sueño y estrés, y derivación cuando existan signos de dolor crónico complejo o patología articular avanzada.
4.3. ¿Cuándo sí puede ser relevante intervenir sobre la oclusión?
La intervención oclusal puede ser relevante cuando existe una causa odontológica clara: restauración alta, prótesis inestable, pérdida de soporte posterior con alteración funcional, colapso oclusal, contactos traumáticos asociados a movilidad o dolor dentario, interferencias evidentes en un contexto clínico compatible, o necesidad rehabilitadora independiente de la TMD. En esos casos, el objetivo no debe ser “curar la ATM” de forma simplista, sino recuperar estabilidad, función, confort, distribución de cargas y salud oral.
5. Qué NO debe concluirse
| No concluir | Por qué |
|---|---|
| Que la oclusión es la causa única de TMD. | El artículo muestra asociaciones, pero TMD es multifactorial e incluye factores musculares, articulares, psicosociales, de sueño, dolor crónico y parafunción. |
| Que todo paciente con clase II, clase III, mordida profunda o mordida cruzada desarrollará TMD. | Muchas personas con maloclusiones son asintomáticas; la maloclusión es un posible factor asociado, no un destino clínico. |
| Que el ajuste oclusal cura TMD. | La revisión no demuestra eficacia terapéutica de ajustes irreversibles ni establece causalidad. |
| Que rehabilitar espacios edéntulos siempre elimina dolor temporomandibular. | La rehabilitación puede mejorar soporte y función, pero el dolor puede depender de múltiples mecanismos. |
| Que el bruxismo se explica solo por interferencias oclusales. | El bruxismo tiene componentes centrales, conductuales, del sueño, emocionales y farmacológicos. |
| Que una asociación observacional equivale a causalidad. | La mayoría de estudios fueron transversales u observacionales; no prueban que la alteración oclusal preceda y cause TMD. |
| Que debe tratarse la oclusión antes de evaluar músculos, ATM y dolor. | El diagnóstico de TMD exige evaluación integral; la oclusión es una parte del análisis, no todo el diagnóstico. |
| Que esta revisión demuestra qué tratamiento oclusal funciona para TMD. | Es una scoping review de asociaciones; no evalúa directamente la eficacia terapéutica de ajustes, ortodoncia, rehabilitación o aumento de VDO. |
| Que la ortodoncia está indicada para todo paciente con TMD y maloclusión. | La maloclusión puede estar asociada, pero la corrección ortodóncica no se demostró como cura universal de TMD. |
| Que una rehabilitación extensa o aumento de VDO debe indicarse solo por dolor TMD. | Debe existir indicación odontológica propia y diagnóstico funcional claro; el dolor TMD suele ser multifactorial. |
6. Limitaciones importantes del artículo
Es una scoping review: su objetivo fue mapear la evidencia, no calcular un efecto combinado ni establecer recomendaciones clínicas definitivas.
La mayoría de estudios incluidos fueron observacionales, especialmente transversales; por tanto, no permiten confirmar causalidad entre oclusión y TMD.
Hubo heterogeneidad importante en diseños, edades, tamaños muestrales, criterios diagnósticos de TMD y variables oclusales evaluadas.
No se realizó una evaluación formal de riesgo de sesgo de los estudios incluidos. Esto significa que el resumen mapea asociaciones reportadas, pero no permite saber con precisión qué tan confiables son los hallazgos de cada estudio individual.
Variables como bruxismo, estrés, género, dolor crónico, sueño, ansiedad, tratamientos previos y adaptación neuromuscular pueden actuar como confusores.
Algunos estudios incluidos son antiguos y pueden haber utilizado definiciones de TMD u oclusión menos estandarizadas que los criterios actuales como DC/TMD. Además, no todos los estudios usaron RDC/TMD o DC/TMD; algunos utilizaron índices diferentes o métodos no disponibles/no especificados, lo que limita la comparación entre estudios.
La revisión identifica asociaciones frecuentes, pero no permite decidir qué intervención oclusal específica previene, mejora o resuelve TMD. Tampoco evalúa directamente la eficacia de ajustes oclusales, ortodoncia, férulas, rehabilitación extensa o aumento de dimensión vertical.
7. Conclusión simple
La oclusión puede estar asociada con trastornos temporomandibulares, especialmente cuando existen maloclusiones, interferencias, pérdida de soporte posterior, cambios de dimensión vertical, bruxismo o contactos inestables. Sin embargo, esta scoping review no demuestra que la mordida sea la causa única ni que corregirla cure TMD. La conclusión clínica prudente es evaluar la oclusión dentro de un diagnóstico integral, iniciar con tratamientos conservadores cuando corresponda y reservar intervenciones oclusales irreversibles para casos con indicación odontológica clara.
8. Conclusión final para CarpuleNet
Este artículo es útil para CarpuleNet porque ayuda a explicar una controversia clásica de la odontología: la relación entre mordida y trastornos temporomandibulares. La revisión muestra que múltiples factores oclusales aparecen asociados con TMD: clase II y III, mordida profunda, mordida cruzada, mordida abierta, overjet aumentado, interferencias, discrepancias CR-MI, pérdida de soporte posterior, reducción de VDO, bruxismo y desgaste. Estos hallazgos justifican que el odontólogo examine la oclusión con seriedad cuando evalúa dolor orofacial o disfunción mandibular.
Sin embargo, la revisión también obliga a ser prudentes. La mayoría de la evidencia es observacional, heterogénea, con criterios diagnósticos variables y sin evaluación formal de riesgo de sesgo. Por eso, no se debe convertir cada TMD en un problema de “mala mordida” ni iniciar tratamientos irreversibles sin diagnóstico completo. El sistema temporomandibular es adaptativo y multifactorial: músculos, ATM, dientes, sueño, estrés, dolor crónico, género, edad y hábitos parafuncionales interactúan constantemente.
La enseñanza clínica final es equilibrada: la oclusión no debe ignorarse, pero tampoco debe sobrevalorarse. En pacientes con TMD, el odontólogo debe analizar contactos, guías, soporte posterior, dimensión vertical, desgaste y parafunción; pero también debe escuchar el dolor, explorar músculos y articulaciones, identificar factores psicosociales y elegir tratamientos conservadores, reversibles y personalizados siempre que sea posible. Las intervenciones oclusales irreversibles deben reservarse para indicaciones odontológicas claras, no para la promesa simplista de curar todo TMD.
8.1. Aprendizaje práctico único
| En trastornos temporomandibulares, una mordida alterada puede ser parte del problema, pero rara vez es todo el problema. La mejor odontología no es la que ajusta dientes de forma automática, sino la que entiende cuándo la oclusión realmente importa y cuándo el dolor requiere una mirada más amplia. |
|---|
Bibliografía
Pascu L, Haiduc R-S, Almășan O, Leucuța D-C. Occlusion and Temporomandibular Disorders: A Scoping Review. Medicina. 2025;61(5):791. doi: 10.3390/medicina61050791.
DOI: 10.3390/medicina61050791
Enlace: https://doi.org/10.3390/medicina61050791