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Armonización OrofacialJournal of Pharmacy and Bioallied Sciences2025

TOXINA BOTULÍNICA TIPO A VS ÁCIDO HIALURÓNICO EN SONRISA GINGIVAL: EFECTO RÁPIDO, ESTABILIDAD CORTA Y PRUDENCIA CLÍNICA

En una muestra pequeña de pacientes posortodóncicos, ¿qué opción inyectable mostró mayor mantenimiento del resultado durante 90 días?

El estudio comparó dos opciones no quirúrgicas, pero invasivas por inyección, para sonrisa gingival en 14 pacientes que no querían cirugía y que ya habían terminado tratamiento ortodóncico fijo. Siete pacientes recibieron toxina botulínica tipo A en puntos relacionados con los músculos elevadores del labio superior, y siete recibieron relleno de ácido hialurónico según el protocolo descrito por los autores, en región profunda de fosa canina y zona anterior del maxilar.

DOI: 10.4103/jpbs.jpbs_753_25Fuente originalPublicado: 16 de agosto de 2026
Armonización Orofacial

“TOXINA BOTULÍNICA TIPO A VS ÁCIDO HIALURÓNICO EN SONRISA GINGIVAL: EFECTO RÁPIDO, ESTABILIDAD CORTA Y PRUDENCIA CLÍNICA”

“En una muestra pequeña de pacientes posortodóncicos, ¿qué opción inyectable mostró mayor mantenimiento del resultado durante 90 días?”

Respuesta rápida

El estudio comparó dos opciones no quirúrgicas, pero invasivas por inyección, para sonrisa gingival en 14 pacientes que no querían cirugía y que ya habían terminado tratamiento ortodóncico fijo. Siete pacientes recibieron toxina botulínica tipo A en puntos relacionados con los músculos elevadores del labio superior, y siete recibieron relleno de ácido hialurónico según el protocolo descrito por los autores, en región profunda de fosa canina y zona anterior del maxilar.

El hallazgo central fue que ambos grupos mejoraron al inicio, especialmente a los 14 y 30 días. Sin embargo, el efecto de la toxina botulínica tipo A disminuyó con el tiempo: el promedio de exposición gingival pasó de 4,74 mm al inicio a 2,59 mm a los 14 días, luego aumentó a 3,24 mm a los 30 días, 4,11 mm a los 60 días y volvió a 4,74 mm a los 90 días. En cambio, el grupo de ácido hialurónico pasó de 5,30 mm al inicio a 2,86 mm desde el día 14 y se mantuvo alrededor de ese valor hasta el día 90.

La satisfacción estética, medida con la escala GAIS, también favoreció al ácido hialurónico en los días 60 y 90. En el grupo de toxina botulínica, los pacientes fueron clasificados como “sin cambio” a los 60 días y como “empeorados” a los 90 días, mientras que en el grupo de ácido hialurónico todos fueron clasificados como “mejoría excepcional” en esos controles. Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con mucha cautela porque cada grupo tuvo solo siete pacientes y los resultados de GAIS fueron extremadamente uniformes.

Además, el artículo no describe con claridad una asignación aleatoria, ocultamiento de asignación ni cegamiento de evaluadores. Aunque los autores concluyen que el ácido hialurónico fue superior a la toxina botulínica tipo A en efectividad y satisfacción, CarpuleNet debe interpretar esa conclusión como limitada a esta muestra pequeña, este protocolo, este seguimiento de 90 días y estos criterios de medición.

Una limitación clínica importante es que el artículo no estratifica los pacientes según la causa específica de sonrisa gingival. Por eso, no sabemos si los resultados aplican mejor a hipermovilidad labial, déficit de soporte labial, alteraciones dentoalveolares u otros patrones. El ácido hialurónico podría modificar soporte, volumen y dinámica labial según el sitio de aplicación, aunque este estudio no midió directamente esos mecanismos.

La ausencia de efectos adversos severos en 14 pacientes no demuestra seguridad general. Eventos raros, vasculares, infecciosos, asimetrías o complicaciones por inyección requieren muestras mucho mayores y seguimiento más amplio.

La lectura prudente para CarpuleNet es clara: este estudio sugiere que, en esta muestra pequeña, el ácido hialurónico mantuvo un efecto más estable durante 90 días que la toxina botulínica tipo A. Pero no demuestra que el ácido hialurónico sea superior para todos los pacientes con sonrisa gingival, ni reemplaza el diagnóstico etiológico, ni compara cirugía, alargamiento coronario, ortognática o reposicionamiento labial.

Este resumen debe leerse como educación clínica y crítica de un estudio pequeño, no como guía para inyectar. Los inyectables faciales requieren entrenamiento formal, conocimiento anatómico, habilitación legal según normativa local, consentimiento informado, manejo de complicaciones y selección cuidadosa del paciente.

Conocimientos previos esenciales para entender el artículo

1. La sonrisa gingival no es una sola enfermedad

La sonrisa gingival describe una exposición excesiva de encía durante la sonrisa, pero no explica por sí sola la causa. Puede deberse a erupción pasiva alterada, corona clínica corta, exceso vertical maxilar, labio superior corto, hipermovilidad del labio superior, alteraciones dentoalveolares, compensaciones ortodóncicas o combinaciones. Por eso, medir milímetros de encía no basta: el tratamiento correcto depende de la etiología dominante.

2. Toxina botulínica tipo A y ácido hialurónico no actúan igual

La toxina botulínica tipo A busca reducir temporalmente la actividad de músculos elevadores del labio superior. Su efecto puede aparecer rápido, pero disminuye con la recuperación neuromuscular. El ácido hialurónico es un material de relleno que podría modificar volumen, soporte y proyección de tejidos según el sitio de aplicación; sin embargo, este estudio no midió directamente biomecánica labial ni movilidad muscular, por lo que ese mecanismo debe considerarse plausible, no demostrado.

3. “No quirúrgico” no significa “sin riesgo”

Ambas opciones son procedimientos inyectables faciales. Pueden parecer menos invasivas que una cirugía, pero requieren diagnóstico, anatomía, consentimiento informado, técnica, asepsia, manejo de complicaciones y habilitación profesional. Una indicación estética mal seleccionada puede producir asimetría, sobrecorrección, resultado artificial, dolor, inflamación, infección o complicaciones vasculares raras.

4. El resultado objetivo no siempre equivale a satisfacción real

El estudio midió exposición gingival y usó GAIS para satisfacción estética. Aun así, en estética facial, el éxito no depende solo del milímetro final. También importan simetría, proporciones dentarias, soporte labial, arco de sonrisa, expectativas del paciente, estabilidad, costo, necesidad de reaplicación y tolerancia al riesgo.

Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo

¿Qué quiso investigar el estudio?

El objetivo fue comparar efectividad, duración y satisfacción del paciente entre toxina botulínica tipo A y relleno de ácido hialurónico para el tratamiento no quirúrgico de la sonrisa gingival. La pregunta práctica puede formularse así: en esta pequeña muestra de pacientes posortodóncicos que no deseaban cirugía, ¿qué opción mostró mayor mantenimiento del resultado durante 90 días?

¿Qué pacientes se incluyeron?

Se incluyeron 14 pacientes de 18 a 40 años, con sonrisa gingival de al menos 3 mm, que no querían tratamiento quirúrgico y que habían terminado tratamiento ortodóncico fijo. Fueron divididos en dos grupos de siete pacientes cada uno. El artículo informa que edad y sexo no difirieron significativamente entre grupos, pero no describe con suficiente claridad aleatorización, ocultamiento de asignación ni cegamiento.

Diseño resumido del estudio

ElementoDato del artículoLectura prudente CarpuleNet
DiseñoEstudio clínico prospectivo in vivo.Señal preliminar; no prueba definitiva de superioridad.
Muestra14 pacientes: 7 toxina botulínica tipo A y 7 ácido hialurónico.Muy pequeña; alto riesgo de imprecisión.
Seguimiento14, 30, 60 y 90 días.Corto plazo; no informa durabilidad real a 6-12 meses.
AsignaciónEl artículo dice que fueron divididos en dos grupos.No queda clara la aleatorización ni el cegamiento.
MediciónFotografías estandarizadas, regla/calibrador Vernier, GAIS.Faltan detalles sobre cámara, distancia, postura, sonrisa y evaluador.

¿Cómo se aplicaron los tratamientos?

En el grupo de toxina botulínica tipo A, los autores describen inyección de 2,5 unidades en el “Yonsei point”, relacionado con la región de los músculos elevadores del labio superior: elevador del labio superior y del ala nasal, elevador del labio superior y cigomático menor. En el grupo de ácido hialurónico, describen aplicación de 23 mg/mL de ácido hialurónico con microcánula roma en región profunda de fosa canina y a nivel óseo sobre la espina nasal anterior o mediante abordaje multicapa. Estos detalles describen el protocolo del artículo; no deben copiarse como receta universal.

Nota clínica prudente: las dosis, puntos de inyección, productos y volúmenes dependen de diagnóstico, anatomía, normativa local, entrenamiento del operador, consentimiento informado y protocolos de emergencia. Este resumen no es una guía para inyectar.

Resultados principales explicados

Resultado 1. Ambos grupos mejoraron al inicio

A los 14 días, ambos grupos redujeron la exposición gingival de forma importante. La toxina botulínica tipo A pasó de 4,74 mm a 2,59 mm y el ácido hialurónico de 5,30 mm a 2,86 mm. En los controles iniciales no hubo diferencias estadísticamente significativas entre grupos. Por eso, aunque la toxina se suele asociar con inicio de acción rápido, en este estudio no fue claramente superior al ácido hialurónico en los primeros controles.

Resultado 2. La toxina perdió efecto progresivamente

En el grupo de toxina botulínica tipo A, la exposición gingival aumentó después del día 14: 3,24 mm a los 30 días, 4,11 mm a los 60 días y 4,74 mm a los 90 días. Es decir, el promedio volvió aproximadamente al valor basal a los 90 días. Esto coincide con la lógica farmacológica de la toxina: su efecto es temporal y depende de la recuperación neuromuscular.

Resultado 3. El ácido hialurónico se mantuvo más estable hasta 90 días

En el grupo de ácido hialurónico, el promedio reportado fue 2,86 mm a los 14, 30, 60 y 90 días. Las diferencias entre grupos fueron estadísticamente significativas a los 60 y 90 días, favoreciendo al ácido hialurónico. Sin embargo, la estabilidad idéntica del promedio de ácido hialurónico entre días 14 y 90, junto con desviaciones estándar muy similares, debe interpretarse con cautela. En una muestra de solo siete pacientes, patrones tan homogéneos pueden reflejar respuesta consistente, pero también limitaciones de medición, redondeo, registro o categorización.

Evolución temporal de la exposición gingival

Inicio: toxina botulínica tipo A 4,74 mm; ácido hialurónico 5,30 mm. Ambos grupos tenían sonrisa gingival de al menos 3 mm.

Día 14: toxina botulínica tipo A 2,59 mm; ácido hialurónico 2,86 mm. Mejoría temprana en ambos grupos, sin diferencia significativa.

Día 30: toxina botulínica tipo A 3,24 mm; ácido hialurónico 2,86 mm. La toxina empieza a perder efecto; diferencia no significativa.

Día 60: toxina botulínica tipo A 4,11 mm; ácido hialurónico 2,86 mm. Diferencia significativa a favor del ácido hialurónico.

Día 90: toxina botulínica tipo A 4,74 mm; ácido hialurónico 2,86 mm. La toxina vuelve aproximadamente al basal; el ácido hialurónico se mantiene en esta muestra.

Resultado 4. La satisfacción favoreció al ácido hialurónico, pero los datos son muy uniformes

La escala GAIS mostró “mejoría excepcional” para todos los pacientes de ambos grupos a los 14 y 30 días. A los 60 días, todos los pacientes del grupo de toxina botulínica fueron clasificados como “sin cambio”, mientras que todos los del grupo de ácido hialurónico siguieron como “mejoría excepcional”. A los 90 días, la tabla GAIS clasificó al grupo de toxina como “empeorado”; sin embargo, la exposición gingival media volvió aproximadamente al valor basal, por lo que esta categoría debe interpretarse con cautela y dentro del sistema de evaluación usado por los autores.

Interpretación clínica: qué sí y qué no se puede concluir

Lo que sí sugiere el estudio

En esta muestra pequeña, ambos procedimientos inyectables mejoraron la exposición gingival al inicio.

La toxina botulínica tipo A mostró una mejoría temprana, pero perdió efecto hacia los 60-90 días.

El ácido hialurónico mantuvo un valor promedio más estable hasta el día 90 en el protocolo descrito por los autores.

La satisfacción medida por GAIS favoreció al ácido hialurónico en los controles tardíos de 60 y 90 días.

Lo que NO debe concluirse

No demuestra que el ácido hialurónico sea superior para todos los pacientes con sonrisa gingival.

No compara ácido hialurónico con cirugía, reposicionamiento labial, alargamiento coronario, ortognática ni tratamientos combinados.

No identifica qué etiología de sonrisa gingival responde mejor a cada opción.

No demuestra seguridad general: 14 pacientes son insuficientes para detectar eventos adversos raros.

No debe usarse como manual de inyección ni como protocolo clínico universal.

Aplicación clínica para odontología y estética orofacial

Antes de elegir una técnica, el clínico debe diagnosticar la causa. Si la causa es erupción pasiva alterada o corona clínica corta, el tratamiento lógico puede ser periodontal/restaurador, no inyectable. Si predomina hipermovilidad labial, pueden considerarse opciones neuromusculares como toxina botulínica o reposicionamiento labial, según expectativa y estabilidad deseada. Si predomina exceso vertical maxilar, los inyectables solo camuflan parcialmente y no corrigen la base esquelética.

Lectura por situaciones clínicas

Situación clínicaOpción razonableAdvertencia prudente
Paciente posortodóncico que rechaza cirugía y desea opción inyectable a corto plazoÁcido hialurónico mostró mayor estabilidad hasta 90 días en esta muestra.No extrapolar a todos los patrones de sonrisa gingival ni a resultados a largo plazo.
Paciente con hipermovilidad labial claraToxina botulínica tipo A puede tener lógica neuromuscular temporal.Este estudio no estratificó etiología ni comparó reposicionamiento labial.
Paciente con corona clínica corta o erupción pasiva alteradaEvaluación periodontal/restauradora y posible alargamiento coronario.Los inyectables no corrigen el exceso gingival por causa dentogingival.
Paciente con exceso vertical maxilarEvaluación ortodóncica/quirúrgica si la discrepancia es importante.Los inyectables pueden camuflar, pero no corrigen la base esquelética.

Limitaciones importantes del artículo

Muestra muy pequeña: solo 14 pacientes, siete por grupo.

Seguimiento corto: 90 días no permite conocer estabilidad a mediano o largo plazo.

No queda clara la asignación aleatoria, ocultamiento de asignación ni cegamiento.

No se estratificó por etiología real de la sonrisa gingival.

Aunque el artículo menciona medición fotográfica estandarizada, no describe con suficiente detalle cámara, distancia, postura, sonrisa reproducible, calibración de imagen o cegamiento del evaluador.

Los resultados del grupo de ácido hialurónico y GAIS fueron extremadamente uniformes; esto exige cautela con solo siete pacientes.

La ausencia de efectos adversos severos no demuestra seguridad general.

No compara con tratamientos quirúrgicos, periodontales, ortognáticos ni combinados.

Conclusión didáctica

Este estudio enseña una idea útil pero limitada: en una muestra pequeña de pacientes posortodóncicos con sonrisa gingival que rechazaban cirugía, el ácido hialurónico mantuvo una reducción más estable de la exposición gingival hasta 90 días que la toxina botulínica tipo A. La toxina produjo mejoría temprana, pero su efecto disminuyó progresivamente hasta volver aproximadamente al valor basal a los 90 días.

La conclusión de los autores favorece al ácido hialurónico, pero CarpuleNet debe leerla con prudencia. La muestra es muy pequeña, el seguimiento es corto, la asignación no queda claramente descrita como aleatoria, no se analiza la etiología de la sonrisa gingival y no se puede estimar seguridad general. Por tanto, el artículo aporta una señal clínica preliminar, no una regla terapéutica universal.

Conclusión final

El ácido hialurónico puede ser una opción inyectable con efecto mantenido a corto plazo en algunos pacientes seleccionados con sonrisa gingival, según este protocolo y esta muestra. La toxina botulínica tipo A puede ofrecer una mejoría temporal, especialmente inicial, pero requiere aceptar su duración limitada. Ninguna de las dos opciones reemplaza el diagnóstico etiológico, la planificación interdisciplinaria ni la competencia anatómica y legal necesaria para realizar procedimientos inyectables faciales.

Aprendizaje práctico único

La pregunta clínica no debe ser “¿qué inyectable reduce más milímetros?”, sino: ¿cuál es la causa de la sonrisa gingival en este paciente, qué tan estable quiere el resultado, qué riesgo acepta, qué tratamiento corrige realmente la etiología y quién está legal y técnicamente capacitado para realizarlo?

Bibliografía

Sonone TP, Soni VP, Patil CD, Shenava S, Mathew R, Gaonkar P. Comparison of effectiveness, duration, and patient’s satisfaction of botulinum toxin A and hyaluronic filler in the treatment of gummy smile: An in vivo study. Journal of Pharmacy and Bioallied Sciences. 2025;17(Suppl 3):S2183-S2186. DOI: 10.4103/jpbs.jpbs_753_25.

Enlace: https://journals.lww.com/jpbs