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Cirugía Oral y MaxilofacialScientific Reports2026

INFECCIONES ODONTOGÉNICAS HOSPITALARIAS DURANTE LA PANDEMIA POR COVID-19

Cuando una infección dental deja de ser un problema de consulta y se convierte en una urgencia maxilofacial

Este estudio retrospectivo comparó pacientes adultos hospitalizados por infecciones odontogénicas en dos hospitales de Israel antes de la pandemia y durante el primer año de COVID-19. Se revisaron 293 registros, se excluyeron 38 por datos incompletos y el análisis final incluyó 255 pacientes: 122 del periodo pre-pandemia y 133 del periodo pandémico. La señal clínica principal fue consistente: durante la pandemia, los pacientes hospitalizados se asociaron con cuadros más complejos, mayor compromiso de espacios anatómicos, más reingresos por la misma infección y mayor estancia hospitalaria. Fue un estudio retrospectivo de dos centros, no un ensayo clínico ni un estudio prospectivo de intervención; por eso, los hallazgos deben leerse como asociación clínica, no como prueba de causalidad directa. Durante los confinamientos, las hospitalizaciones disminuyeron; después aumentaron, especialmente tras el primer confinamiento. Esto sugiere que muchos pacientes no dejaron de enfermarse, sino que probablemente postergaron la consulta hasta que el cuadro fue más evidente, doloroso o difícil de controlar. Sin embargo, el estudio no midió de forma completa el retraso individual de cada paciente ni todos los factores sociales, económicos o conductuales que pudieron influir. El resultado clínico más importante fue que las infecciones durante COVID-19 se asociaron con mayor complejidad: más infecciones con múltiples espacios anatómicos, más participación del espacio bucal/vestibular, mayor proporción de pacientes con factores de riesgo como tabaquismo u obesidad, más readmisiones y una estancia hospitalaria significativamente más prolongada. La conclusión prudente no es que el virus por sí mismo volviera más agresiva una infección dental, sino que la interrupción de la atención odontológica, el miedo a acudir al hospital y los cambios del sistema sanitario favorecieron presentaciones más tardías y complejas.

DOI: 10.1038/s41598-025-33782-1Fuente originalPublicado: 20 de agosto de 2026
Cirugía Oral y Maxilofacial
Infección profunda

INFECCIONES ODONTOGÉNICAS HOSPITALARIAS DURANTE LA PANDEMIA POR COVID-19

Cuando una infección dental deja de ser un problema de consulta y se convierte en una urgencia maxilofacial

Respuesta rápida

Este estudio retrospectivo comparó pacientes adultos hospitalizados por infecciones odontogénicas en dos hospitales de Israel antes de la pandemia y durante el primer año de COVID-19. Se revisaron 293 registros, se excluyeron 38 por datos incompletos y el análisis final incluyó 255 pacientes: 122 del periodo pre-pandemia y 133 del periodo pandémico.

La señal clínica principal fue consistente: durante la pandemia, los pacientes hospitalizados se asociaron con cuadros más complejos, mayor compromiso de espacios anatómicos, más reingresos por la misma infección y mayor estancia hospitalaria. Fue un estudio retrospectivo de dos centros, no un ensayo clínico ni un estudio prospectivo de intervención; por eso, los hallazgos deben leerse como asociación clínica, no como prueba de causalidad directa.

Durante los confinamientos, las hospitalizaciones disminuyeron; después aumentaron, especialmente tras el primer confinamiento. Esto sugiere que muchos pacientes no dejaron de enfermarse, sino que probablemente postergaron la consulta hasta que el cuadro fue más evidente, doloroso o difícil de controlar. Sin embargo, el estudio no midió de forma completa el retraso individual de cada paciente ni todos los factores sociales, económicos o conductuales que pudieron influir.

El resultado clínico más importante fue que las infecciones durante COVID-19 se asociaron con mayor complejidad: más infecciones con múltiples espacios anatómicos, más participación del espacio bucal/vestibular, mayor proporción de pacientes con factores de riesgo como tabaquismo u obesidad, más readmisiones y una estancia hospitalaria significativamente más prolongada. La conclusión prudente no es que el virus por sí mismo volviera más agresiva una infección dental, sino que la interrupción de la atención odontológica, el miedo a acudir al hospital y los cambios del sistema sanitario favorecieron presentaciones más tardías y complejas.

1. Conocimientos previos para comprender el artículo

1.1. ¿Qué es una infección odontogénica?

Una infección odontogénica es una infección que se origina en un diente o en sus tejidos de soporte. Puede empezar como una caries profunda, necrosis pulpar, periodontitis apical, enfermedad periodontal, pericoronitis, periimplantitis o complicación posterior a un procedimiento dental.

En fases iniciales, muchas infecciones pueden manejarse en consulta odontológica con control del foco: apertura cameral, tratamiento endodóntico, extracción, drenaje intraoral si hay colección, irrigación y antibiótico cuando está indicado. El problema aparece cuando el foco no se elimina, el paciente se automedica, la consulta se retrasa o la infección encuentra planos anatómicos por donde diseminarse.

La infección no avanza al azar. Sigue espacios de menor resistencia entre músculos, fascias y tejidos blandos. Por eso una infección de un molar mandibular puede pasar de una tumefacción vestibular a un compromiso submandibular, sublingual o de múltiples espacios, con riesgo para la vía aérea.

1.2. Absceso, celulitis y diseminación por espacios

ConceptoQué significaLectura clínica
CelulitisInflamación difusa, dura o indurada, sin colección purulenta bien delimitada. Puede progresar rápido y requiere vigilancia clínica estrecha.No siempre se puede drenar al inicio porque aún no existe pus organizado. La evolución, fiebre, dolor, trismus y extensión anatómica guían la conducta.
AbscesoColección de pus localizada. Puede diagnosticarse clínicamente y con apoyo de imagen cuando hay duda.Cuando hay pus o colección, el drenaje suele ser clave. El antibiótico solo puede mejorar parcialmente, pero no sustituye el drenaje ni el tratamiento del diente causal.
Múltiples espaciosCompromiso de más de un espacio anatómico, por ejemplo bucal/vestibular más submandibular o sublingual.Es una señal de mayor complejidad: puede requerir hospitalización, imagen, antibiótico IV, drenaje, control de vía aérea y seguimiento estrecho.
Compromiso de vía aéreaDisfagia, odinofagia intensa, voz apagada, elevación del piso de boca, desviación de úvula, sialorrea, dificultad para manejar secreciones o disnea.Es urgencia maxilofacial. No debe manejarse como “dolor dental” simple. Puede requerir ingreso hospitalario, anestesia general o manejo avanzado de vía aérea.

1.3. Por qué el antibiótico no resuelve todo

En infecciones odontogénicas, el antibiótico ayuda a controlar la carga bacteriana y la respuesta sistémica, pero no elimina automáticamente el origen. Si el diente causal continúa necrótico, fracturado, con absceso apical, bolsa periodontal profunda o periimplantitis, el foco sigue activo.

Por eso, una mejoría inicial con antibiótico no siempre significa resolución. El tratamiento real suele exigir control del foco: endodoncia, extracción, drenaje, eliminación de tejido infectado o corrección del factor iatrogénico. Antibiótico sin control del foco puede favorecer recaída, readmisión y progresión del cuadro.

En el artículo, todos los pacientes hospitalizados recibieron antibiótico intravenoso. La mayoría recibió Augmentin IV —amoxicilina/ácido clavulánico— y los pacientes con alergia a penicilina recibieron Dalacin IV —clindamicina—. El estudio no tuvo información sobre antibióticos usados antes del ingreso, por lo que no permite concluir qué esquema previo funcionó mejor o peor.

1.4. Qué cambió durante COVID-19 en odontología urgente

Cambio durante crisis sanitariaQué puede ocurrirConsecuencia odontológica
Acceso limitado a consulta dentalProcedimientos electivos suspendidos, miedo a acudir a hospitales, menor disponibilidad de atención primaria.Una pulpitis, absceso localizado o pericoronitis pudo evolucionar antes de recibir tratamiento definitivo.
Hospitales bajo presiónProtocolos de aislamiento, recursos desviados a COVID-19, menor capacidad ambulatoria.El manejo pudo ser más complejo, lento o condicionado por disponibilidad institucional.
Automedicación y esperaPacientes que toleran dolor, repiten antibióticos guardados o consultan tarde.La infección puede pasar de fase ambulatoria a fase hospitalaria.
Seguimiento más difícilMenos controles, restricciones de movilidad, servicios reducidos.Mayor riesgo de infección no resuelta, reintervención o readmisión.

2. Ahora sí: ¿qué estudió este artículo?

2.1. Diseño y pacientes incluidos

El artículo comparó dos periodos: el año previo a la pandemia, desde marzo de 2019 hasta febrero de 2020, y el primer año de la pandemia, desde marzo de 2020 hasta febrero de 2021. Todos los pacientes eran adultos hospitalizados por infecciones odontogénicas en los servicios de cirugía oral y maxilofacial de Shamir Medical Center y Kaplan Medical Center, en Israel.

Se revisaron 293 historias clínicas. Después de excluir 38 casos con datos incompletos, quedaron 255 pacientes para el análisis final: 122 antes de COVID-19 y 133 durante COVID-19. El estudio incluyó solo infecciones de origen odontogénico; se excluyeron infecciones de origen no dental, como otorrinolaringológicas u otras fuentes no odontológicas.

El diseño retrospectivo permite observar patrones reales de hospitalización, pero no permite controlar todos los factores que influyeron en cada paciente: acceso a odontología primaria, automedicación, situación socioeconómica, miedo a consultar, gravedad radiológica exacta, calidad del seguimiento o antibióticos recibidos antes del ingreso.

2.2. Qué variables clínicas se observaron

Área evaluadaQué aporta al razonamiento clínico
Datos generalesEdad, sexo, etnicidad, hospital de atención y fecha de ingreso.
Estado médicoHipertensión, diabetes, enfermedad cardiovascular y factores de riesgo como tabaquismo u obesidad.
Diagnóstico al ingresoAbsceso odontogénico o celulitis odontogénica.
Origen dentalDientes anteriores maxilares, premolares/molares maxilares, terceros molares maxilares, dientes anteriores mandibulares, premolares/molares mandibulares y terceros molares mandibulares.
Espacio anatómicoBucal/vestibular, canino/infraorbitario, submandibular, submental y sublingual.
TratamientoAntibiótico IV, drenaje intraoral o extraoral, drenaje bajo anestesia general y readmisión.
Curso hospitalarioDías de hospitalización, leucocitos al ingreso y proteína C reactiva.

3. Resultados principales explicados

3.1. Características generales de todos los pacientes

Dato del artículoInterpretación odontológica
Pacientes analizados255 hospitalizados por infección odontogénica.
Distribución por periodo122 antes de COVID-19 y 133 durante COVID-19.
EdadMedia aproximada de 41 años; mediana de 38 años; rango de 18 a 91 años.
Sexo62 % mujeres y 38 % hombres.
Diagnóstico al ingreso75 % absceso odontogénico y 25 % celulitis.
Origen dental más frecuenteMolares/premolares mandibulares: 32,9 %. También destacaron dientes anteriores maxilares y terceros molares mandibulares, cada uno alrededor de 18,4 %. Terceros molares maxilares: 1,2 %.
Etiología69,4 % primaria, generalmente asociada a caries; 30,6 % iatrogénica, relacionada con extracción, tratamiento endodóntico, periimplantitis o fracaso protésico. Iatrogénica no significa automáticamente negligencia; significa relación con un procedimiento o tratamiento previo.
Antibióticos hospitalariosTodos recibieron antibiótico intravenoso durante el ingreso. No se contó con información sobre antibióticos previos.
Drenaje56 % requirió drenaje quirúrgico. El 44 % restante no requirió drenaje quirúrgico o presentó drenaje espontáneo.
Anestesia general36 pacientes, 14 %, requirieron intervención quirúrgica bajo anestesia general.
Estancia media globalAproximadamente 5 ± 2 días.
Readmisión8 % fue readmitido por la misma infección.

3.2. Cambios durante la pandemia

Cambio observadoDato reportadoLectura clínica
Hospitalizaciones durante confinamientosDisminuyeron durante los confinamientos nacionales y aumentaron después, especialmente tras el primer confinamiento.Sugiere retraso o postergación de la consulta. La Figura 1 del artículo muestra visualmente esa caída durante confinamiento y rebote posterior.
Complejidad anatómicaLas infecciones con múltiples espacios fueron significativamente más comunes durante COVID-19 (p = 0,03).Este es uno de los datos clínicos más importantes: más espacios implica mayor diseminación y más dificultad terapéutica.
Espacio bucal/vestibularHubo aumento significativo del compromiso del espacio bucal/vestibular (p = 0,011).No todo compromiso bucal/vestibular es más grave que un espacio profundo; el dato más preocupante es la asociación con múltiples espacios.
Factores de riesgoAumentó de forma significativa la proporción de pacientes con factores de riesgo como tabaquismo u obesidad (p = 0,011).El estudio no demostró mecanismo biológico individual; solo encontró mayor proporción de estos factores durante COVID-19.
Enfermedades sistémicasAumentaron de forma no significativa las enfermedades de base como hipertensión, diabetes o enfermedad cardiovascular.No debe presentarse como diferencia estadísticamente probada.
Drenaje quirúrgicoFue ligeramente más común durante COVID-19; en Shamir el aumento fue significativo.Puede reflejar cuadros con colección, mayor severidad o diferencias de protocolo institucional.
ReadmisionesAumentaron significativamente durante la pandemia (p = 0,018).Puede reflejar infección no resuelta, foco persistente, dificultad de seguimiento o cuadros más avanzados.
Estancia hospitalariaAumentó de 3,86 a 4,68 días (p = 0,001).La carga hospitalaria fue mayor; los pacientes necesitaron más tiempo de control, tratamiento y recuperación.
CRP y leucocitosNo cambiaron significativamente.Mayor complejidad anatómica no siempre se refleja en marcadores inflamatorios más altos; la evaluación clínica y anatómica sigue siendo central.
VacunaciónAntes/después del inicio de vacunación no hubo diferencias significativas en estancia, leucocitos ni CRP.Esto no permite evaluar efectos biológicos individuales de la vacunación sobre infecciones odontogénicas.

3.3. Qué enseñan las figuras del artículo

La Figura 1 muestra que las hospitalizaciones por infecciones odontogénicas cayeron durante los confinamientos y aumentaron después. Para el odontólogo, esto enseña que una reducción de consultas no siempre significa menos enfermedad; a veces significa que el paciente no pudo o no quiso consultar hasta que el cuadro se agravó.

La Figura 2 muestra dos ideas: las enfermedades sistémicas aumentaron de forma no significativa, mientras que los factores de riesgo registrados —principalmente tabaquismo y obesidad— aumentaron de forma significativa durante la pandemia. Este dato debe interpretarse como cambio en el perfil de los pacientes hospitalizados, no como prueba de que esos factores causaron por sí solos la mayor severidad.

La Figura 3 muestra mayor proporción de infecciones con múltiples espacios durante la pandemia. Este es un dato quirúrgico importante porque la extensión anatómica cambia la urgencia, el tipo de imagen, el antibiótico, la necesidad de drenaje y el riesgo de vía aérea.

4. Interpretación clínica para cirugía oral y urgencias odontológicas

4.1. La infección odontogénica es tiempo-dependiente

Una infección dental puede comenzar con dolor localizado, pero si el foco persiste puede extenderse. La diferencia entre una urgencia manejable en consulta y una hospitalización puede estar en pocos días, especialmente si hay fiebre, trismus, disfagia, compromiso submandibular, piso de boca elevado o imposibilidad de abrir la boca.

El artículo define retraso de tratamiento como más de 48 horas entre inicio de síntomas y primera presentación. Sin embargo, los resultados no permiten cuantificar de forma completa cuánto retrasó cada paciente ni cómo ese retraso explicó cada desenlace. Por eso, la idea debe expresarse con prudencia: el estudio sugiere un patrón compatible con consultas más tardías y cuadros más complejos, pero no mide todos los retrasos individuales.

4.2. El control del foco es tan importante como el antibiótico

El antibiótico intravenoso fue universal en esta muestra hospitalaria, pero el 56 % necesitó drenaje quirúrgico. Esto enseña que, cuando hay pus, colección o falta de respuesta al antibiótico, la conducta debe orientarse al drenaje y al control del foco dental.

El odontólogo debe pensar: ¿hay absceso o celulitis?, ¿hay colección?, ¿qué diente originó la infección?, ¿el foco requiere endodoncia o extracción?, ¿hay signos de diseminación?, ¿el paciente puede volver a control?, ¿existe riesgo sistémico? Si no puede volver a control o tiene barreras de acceso, el umbral de derivación debe ser más bajo.

4.3. No toda hinchazón odontogénica tiene la misma urgencia

Situación clínicaQué debe pensar el odontólogoAcción prudente
Tumefacción vestibular localizada, sin fiebre ni trismus, paciente establePuede ser manejable ambulatoriamente si se controla el foco, se drena si corresponde y hay seguimiento cercano.No trivializar. Debe reevaluarse si progresa.
Absceso con colección evidenteNecesita drenaje y tratamiento del diente causal, además de antibiótico si hay indicación.Antibiótico solo puede fracasar si el pus permanece.
Trismus marcado, fiebre, disfagia, odinofagia, mal estado generalSospechar extensión a espacios profundos o infección avanzada.Derivar urgente a cirugía oral/maxilofacial u hospital.
Espacio submandibular/sublingual o piso de boca elevadoRiesgo de vía aérea, especialmente si hay bilateralidad o progresión rápida.Urgencia hospitalaria.
Paciente fumador, obeso, diabético, inmunocomprometido o con seguimiento inciertoPuede tener peor respuesta, peor cicatrización o mayor riesgo de recaída.Control más estrecho y menor tolerancia a la espera.

5. Aplicación práctica para CarpuleNet

EscenarioRiesgoConducta práctica
Dolor dental con edema progresivoLa infección puede estar avanzando aunque el paciente “aguante”.Evaluar rápido, controlar foco y dar signos de alarma.
No respuesta a antibiótico en 24–48 horasPuede existir colección, foco persistente o antibiótico inadecuado.Reevaluar, considerar imagen, drenaje o derivación.
Duda sobre colección o extensiónLa palpación no siempre basta para saber hasta dónde llegó la infección.Solicitar imagen según el contexto: ecografía, TC, CBCT u otra modalidad hospitalaria cuando exista sospecha de espacios profundos.
Infección con diente causal no tratadoEl antibiótico puede mejorar síntomas, pero el foco sigue activo.Planificar extracción, endodoncia, drenaje o derivación según caso.
Paciente con barreras de acceso o no puede volver a controlUna evolución desfavorable puede pasar desapercibida.Bajar el umbral de derivación y dejar instrucciones claras por escrito.
Durante crisis sanitariaCerrar completamente la odontología urgente puede aumentar infecciones prevenibles.Mantener rutas de urgencia dental, triaje, comunicación y derivación hospitalaria.
Mensaje al pacienteNo todo antibiótico guardado sirve; puede enmascarar y retrasar.No automedicarse ni repetir antibióticos. Consultar si hay fiebre, trismus, disfagia, aumento rápido de volumen, mal estado general o dificultad respiratoria.

6. Qué NO debe concluirse

No concluirPor qué
Que COVID-19 causó biológicamente infecciones odontogénicas más agresivas.El estudio observó asociación durante la pandemia; no probó mecanismo viral directo sobre la infección dental.
Que todo dolor dental debe hospitalizarse.La hospitalización depende de extensión, vía aérea, estado sistémico, necesidad de drenaje, respuesta al tratamiento y seguimiento.
Que el espacio bucal/vestibular siempre es más grave que otros espacios.El espacio bucal puede ser frecuente; el dato más preocupante fue el aumento de múltiples espacios anatómicos.
Que un antibiótico específico fue superior.Todos recibieron antibiótico IV hospitalario, pero no hubo análisis comparativo robusto de esquemas, antibióticos previos ni cultivos.
Que la vacunación modificó o no modificó biológicamente las infecciones odontogénicas.No fue un estudio diseñado para evaluar eficacia o impacto biológico de la vacunación frente a infecciones odontogénicas.
Que toda hinchazón odontogénica tiene la misma urgencia.La conducta cambia según espacio afectado, velocidad de progresión, vía aérea, fiebre, trismus, colección y estado sistémico.

7. Limitaciones del artículo

El estudio fue retrospectivo, por lo que dependió de la calidad de los registros clínicos y está expuesto a sesgo de documentación. Además, se excluyeron 38 casos por datos incompletos.

Aunque se definió retraso de tratamiento como más de 48 horas, los resultados no cuantifican de forma completa el retraso individual de todos los pacientes ni permiten saber exactamente cuánto influyó ese retraso en cada desenlace.

No hubo información disponible sobre antibióticos profilácticos o antibióticos usados antes del ingreso. Tampoco se dispuso de cultivos y sensibilidad microbiológica, por lo que no se puede evaluar qué bacterias predominaron ni qué esquema antibiótico fue superior.

No se reportó una escala estandarizada de severidad radiológica o de extensión cervical para todos los casos. El estudio usó diagnóstico, espacios anatómicos, drenaje, estancia y readmisión, pero no una escala universal de gravedad.

Hubo diferencias entre Shamir y Kaplan en etnicidad, factores de riesgo, diagnóstico, drenaje y estancia hospitalaria. Estas diferencias entre hospitales pueden influir en la comparación global antes/durante COVID-19.

No se evaluó de forma detallada la calidad de la atención odontológica previa, acceso real a consulta primaria, teleodontología, tratamientos interrumpidos, automedicación o situación socioeconómica. Por eso, la explicación sobre retraso y acceso debe mantenerse prudente.

Los datos proceden de dos instituciones en Israel; los resultados pueden no generalizarse automáticamente a otros países, sistemas de salud o contextos de atención odontológica.

8. Conclusión simple

Este estudio muestra que, durante el primer año de la pandemia por COVID-19, las infecciones odontogénicas hospitalarias se asociaron con una presentación más compleja. Hubo más compromiso de múltiples espacios anatómicos, más participación del espacio bucal/vestibular, más pacientes con factores de riesgo, más reingresos y una estancia hospitalaria significativamente más larga.

En cambio, CRP, leucocitos, edad, vacunación y uso de anestesia general no mostraron diferencias significativas claras. Esto enseña que la gravedad clínica no puede juzgarse solo por laboratorio: la anatomía, la extensión, el foco dental, la respuesta al tratamiento y el estado general del paciente siguen siendo esenciales.

La conclusión clínica no es que cada dolor dental deba hospitalizarse ni que COVID-19 haya causado biológicamente infecciones más agresivas. La conclusión es que las infecciones dentales necesitan atención oportuna. Cuando se retrasa el diagnóstico, el drenaje o la eliminación del foco, una infección que pudo resolverse de forma más sencilla puede progresar hacia una urgencia maxilofacial.

La pandemia dejó una enseñanza para futuras crisis sanitarias: la atención odontológica urgente debe mantenerse disponible. Suspender o dificultar demasiado el acceso a servicios dentales puede aumentar la carga hospitalaria por infecciones prevenibles.

9. Conclusión final para CarpuleNet

La odontología no es un servicio menor dentro del sistema de salud. Una caries profunda, un absceso apical, una pericoronitis o una infección postoperatoria no tratada a tiempo pueden convertirse en una infección de espacios faciales, requerir antibiótico intravenoso, drenaje quirúrgico, anestesia general, hospitalización y readmisión.

Mantener rutas de urgencia dental durante crisis sanitarias no es opcional: puede prevenir infecciones profundas, hospitalizaciones y uso de recursos hospitalarios. El mensaje para el clínico es claro: diagnosticar temprano, controlar el foco, drenar cuando hay colección, derivar cuando hay signos de severidad y asegurar seguimiento.

El mensaje para el paciente también es importante: no esperar a que “baje solo”, no automedicarse con antibióticos guardados y no confundir alivio temporal con curación. Si hay aumento de volumen, fiebre, trismus, dificultad para tragar, mal estado general o dificultad respiratoria, la consulta debe ser urgente.

10. Aprendizaje práctico único

Idea clínica que debe quedar grabada Antes de mandar antibiótico para una infección dental, pregúntese: ¿cuál es el diente causal?, ¿hay pus?, ¿hay celulitis o absceso?, ¿qué espacio anatómico está comprometido?, ¿hay trismus o riesgo de vía aérea?, ¿el paciente tiene factores de riesgo?, ¿puede volver a control?, ¿necesita imagen?, ¿necesita drenaje?, ¿necesita hospital? Si el paciente no puede volver a control, vive lejos, está en una crisis sanitaria o tiene barreras de acceso, el umbral de derivación debe ser más bajo. La infección odontogénica no se maneja solo con receta: se maneja con diagnóstico, control del foco, drenaje cuando corresponde y seguimiento.

11. Bibliografía

Formato APA 7

Manor, Y., Nagary, S., WinocurArias, O., & Shmuly, T. (2026). The course and treatment of odontogenic infections in hospital during the COVID-19 pandemic. Scientific Reports, 16, 3650. https://doi.org/10.1038/s41598-025-33782-1

Formato Vancouver

Manor Y, Nagary S, WinocurArias O, Shmuly T. The course and treatment of odontogenic infections in hospital during the COVID-19 pandemic. Sci Rep. 2026;16:3650. doi: 10.1038/s41598-025-33782-1.