ODONTOPEDIATRÍA · CARIES TEMPRANA
CARIES DE INFANCIA TEMPRANA EN NIÑOS PREMATUROS Y NACIDOS A TÉRMINO
¿La prematuridad por sí sola aumenta la caries, o pesan más la dieta, higiene y contexto familiar?
Respuesta rápida
CONOCIMIENTOS PREVIOS PARA COMPRENDER EL ARTÍCULO
1. ¿Qué es la caries de infancia temprana?
La caries de infancia temprana, conocida como ECC por sus siglas en inglés, se refiere a la presencia de una o más superficies cariadas, perdidas por caries u obturadas en dientes temporales en niños pequeños. No es solo “tener una caries”; representa enfermedad activa o experiencia acumulada de caries en una etapa de alta dependencia familiar, donde los hábitos de alimentación, higiene, flúor y cuidado adulto influyen directamente en el riesgo.
En odontopediatría, la ECC es importante porque puede avanzar rápido en dientes temporales. Estos dientes tienen esmalte y dentina más delgados que los dientes permanentes, cámaras pulpares proporcionalmente grandes y menor margen de seguridad cuando la lesión progresa. Por eso, una lesión que parece pequeña puede acercarse a la pulpa con mayor rapidez que en un adulto.
2. Prematuridad y bajo peso: por qué se sospecha una relación con caries
Un niño prematuro es aquel que nace antes de completar las 37 semanas de gestación. En este estudio, se consideró prematuro al niño nacido a las 36 semanas o antes, y nacido a término al de 37 semanas o más. El bajo peso al nacer se definió como peso menor de 2500 g.
Desde el punto de vista odontológico, se ha sospechado que la prematuridad podría aumentar el riesgo de caries por varias razones: posibles alteraciones durante la mineralización de dientes temporales, mayor frecuencia de hospitalización, bajo peso al nacer, alimentación nocturna o más exposición a medicamentos. Una vía posible entre prematuridad y caries sería la presencia de defectos del desarrollo del esmalte, como hipoplasias u opacidades. Sin embargo, este estudio no evaluó defectos del desarrollo del esmalte, por lo que no puede confirmar ni descartar ese puente biológico.
Sin embargo, sospecha biológica no significa causalidad directa. Un niño prematuro puede tener más antecedentes médicos o alimentarios, pero eso no significa que la prematuridad sea siempre la causa de la caries. El punto clínico es distinguir entre antecedentes no modificables y factores diarios que sí pueden cambiarse: frecuencia de azúcar, cepillado con flúor, control de placa, exposición nocturna a carbohidratos y salud oral familiar.
3. Cómo se interpreta el dmft, ICDAS II, índice de placa e índice gingival
| Índice | Qué evalúa | Cómo ayuda clínicamente |
|---|---|---|
| dmft | Dientes temporales cariados, perdidos por caries u obturados. | Resume experiencia acumulada de caries; no distingue por sí solo lesiones activas de lesiones tratadas o pasadas. |
| ICDAS II | Severidad visual de caries, desde cambios iniciales hasta cavitación avanzada. | Permite reconocer lesiones tempranas antes de cavitación; en este estudio se usó la puntuación máxima por niño, no un mapa completo por superficie. |
| Índice de placa (PI) | Presencia o acumulación de placa bacteriana. | Indica calidad de higiene oral y riesgo actual de biofilm cariogénico. |
| Índice gingival (GI) | Inflamación gingival asociada a placa. | Ayuda a observar si la higiene deficiente ya produce respuesta inflamatoria. |
En este artículo, ICDAS II se resumió a nivel del niño usando el diente con la puntuación más severa. Esto permite comparar niños, pero no describe toda la distribución de lesiones por superficie. Por eso, un niño con una lesión muy severa en un diente y otro con múltiples lesiones leves pueden quedar simplificados de forma distinta; el dato sirve para máxima severidad, no para mapa completo de caries.
4. Por qué la caries materna importa
La caries de la madre no debe interpretarse como “culpa” materna. Es un marcador clínico de ambiente familiar de riesgo: microbiota cariogénica compartida, dieta, hábitos de higiene, acceso a prevención y rutinas en casa. Esto puede reflejar transmisión bacteriana, hábitos compartidos o ambiente familiar de riesgo, aunque el estudio no midió Streptococcus mutans ni microbiota oral.
5. Snacks azucarados y chupón endulzado: el problema es la frecuencia
La caries no depende solo de “cuánto azúcar” se consume, sino de cuántas veces al día el biofilm recibe carbohidratos fermentables. Cada exposición baja el pH del biofilm; si esas exposiciones se repiten muchas veces, el esmalte pierde oportunidades de remineralización. En este estudio, el punto de comparación fue consumir más de tres snacks azucarados al día frente a menos de tres.
El chupón endulzado es especialmente riesgoso porque une azúcar, tiempo de contacto y hábito repetido. Puede incluir azúcar, miel, melaza, jarabes dulces u otros endulzantes. Si además ocurre antes de dormir o durante la noche, el riesgo aumenta porque el flujo salival disminuye y el biofilm permanece más tiempo en un ambiente ácido.
AHORA SÍ, PASEMOS DIRECTAMENTE A LO QUE DICE EL ARTÍCULO
¿Qué quiso investigar este estudio?
El estudio quiso evaluar si los niños prematuros tenían peor salud oral o mayor caries de infancia temprana que los niños nacidos a término dentro de una muestra clínica universitaria, y si esa relación cambiaba al observar factores sociodemográficos, hábitos de higiene, dieta, antecedentes maternos y variables perinatales.
La pregunta clínica no fue solamente “¿hay más caries en prematuros?”, sino una pregunta más completa: cuando un niño tiene ECC, ¿el nacimiento prematuro explica el problema o pesan más los hábitos y el ambiente familiar?
¿Qué niños se evaluaron?
| Dato del estudio | Valor |
|---|---|
| Total de niños | 257 niños |
| Edad | 32 a 76 meses; media de 54,06 ± 9,33 meses |
| Sexo | 131 niñas y 126 niños |
| Nacidos a término | 185 niños (72 %) |
| Prematuros | 72 niños (28 %) |
| Criterio de prematuridad | Nacimiento a las 36 semanas o antes |
| Lugar | Clínica universitaria de odontopediatría en Alanya, Türkiye |
| Antecedentes perinatales | Los prematuros tuvieron más bajo peso, UCI neonatal, intubación y otros antecedentes, pero no más ECC en esta muestra. |
Resultado 1. La ECC fue casi idéntica en prematuros y nacidos a término
Uno de los datos centrales del artículo es que la frecuencia de ECC fue prácticamente igual en ambos grupos dentro de esta muestra clínica: 65,4 % en niños nacidos a término y 65,3 % en niños prematuros. La diferencia no fue estadísticamente significativa. Este resultado no significa que la prematuridad nunca pueda influir en la salud oral, sino que aquí no se comportó como un factor asociado independiente frente a otros elementos familiares y conductuales.
| Grupo | ECC presente | ECC ausente | Interpretación |
|---|---|---|---|
| Nacidos a término | 65,4 % | 34,6 % | Alta frecuencia de ECC dentro de esta muestra clínica. |
| Prematuros | 65,3 % | 34,7 % | Frecuencia prácticamente igual a la de nacidos a término dentro de esta muestra clínica. |
| Interpretación clínica En esta muestra, ser prematuro no se asoció por sí solo con más ECC. Esto no significa que la prematuridad nunca importe; significa que, en estos niños, la caries se explicó mejor por factores modificables y familiares que por la semana de nacimiento aislada. | Interpretación clínica En esta muestra, ser prematuro no se asoció por sí solo con más ECC. Esto no significa que la prematuridad nunca importe; significa que, en estos niños, la caries se explicó mejor por factores modificables y familiares que por la semana de nacimiento aislada. | Interpretación clínica En esta muestra, ser prematuro no se asoció por sí solo con más ECC. Esto no significa que la prematuridad nunca importe; significa que, en estos niños, la caries se explicó mejor por factores modificables y familiares que por la semana de nacimiento aislada. | Interpretación clínica En esta muestra, ser prematuro no se asoció por sí solo con más ECC. Esto no significa que la prematuridad nunca importe; significa que, en estos niños, la caries se explicó mejor por factores modificables y familiares que por la semana de nacimiento aislada. |
Resultado 2. dmft, ICDAS II, placa y gingivitis tampoco fueron diferentes entre grupos
El estudio no encontró diferencias significativas entre prematuros y nacidos a término en los principales indicadores de salud oral. La similitud no apareció solo en presencia/ausencia de ECC; también se repitió en experiencia de caries y severidad máxima registrada. Incluso al observar la categoría ICDAS II 4–6, los valores fueron parecidos: 34,6 % en nacidos a término y 37,5 % en prematuros.
| Indicador | Nacidos a término | Prematuros | Lectura clínica |
|---|---|---|---|
| ICDAS II > 0 | 63,2 % | 63,9 % | Lesiones de caries o cambios compatibles fueron similares. |
| dmft > 0 | 65,4 % | 65,3 % | Experiencia de caries prácticamente igual. |
| PI > 0 | 39,5 % | 37,5 % | Placa visible sin diferencia relevante entre grupos. |
| GI > 0 | 38,9 % | 33,3 % | Inflamación gingival similar, sin diferencia significativa. |
| ICDAS II 4–6 | 34,6 % | 37,5 % | Categoría de mayor severidad registrada, también similar entre grupos. |
Resultado 3. El cepillado irregular se asoció con mayor ECC
Los niños que cepillaban “a veces” presentaron mayor ECC que quienes cepillaban una o dos veces al día. En la regresión, el grupo de referencia fue el cepillado “a veces”; por eso los OR menores de 1 para cepillado diario indican un efecto protector relativo frente al cepillado irregular. Esto es clínicamente coherente: si el biofilm no se desorganiza con frecuencia y no recibe pasta fluorada, el entorno oral favorece más tiempo de desmineralización.
El mensaje no es simplemente “cepillar más”, sino cepillar mejor, con supervisión adulta y con pasta fluorada en cantidad adecuada para la edad y el riesgo. El estudio mostró asociación con frecuencia de cepillado; la recomendación clínica completa debe incluir ayuda de los cuidadores, técnica adecuada, exposición diaria a flúor y control de dieta, aunque esos detalles no fueron el desenlace principal del estudio.
Resultado 4. Más de tres snacks azucarados al día se relacionó con mayor riesgo
El consumo de más de tres snacks azucarados al día se asoció significativamente con ECC y con ICDAS II > 0. Por ser un estudio transversal, muestra asociación, no demuestra por sí solo que ese hábito haya causado todas las lesiones observadas. Aun así, la relación es biológicamente coherente y clínicamente accionable: cambiar la frecuencia de exposición al azúcar reduce los momentos de caída de pH y ayuda a romper el ciclo de desmineralización.
Resultado 5. El chupón endulzado se asoció con mayor ECC
El uso de chupón endulzado se asoció con mayor ECC. Clínicamente es un hábito de riesgo modificable, pero estadísticamente el estudio encontró asociación, no causalidad directa confirmada. Este hallazgo tiene una aplicación directa: el chupón no debe mojarse en miel, azúcar, melaza, jarabes dulces ni bebidas azucaradas.
En consulta, esta información debe explicarse sin culpar a los padres. Muchas familias usan el chupón endulzado para calmar al niño, pero desconocen que ese hábito puede mantener azúcar en contacto frecuente con dientes recién erupcionados.
Resultado 6. La caries materna reciente se asoció con ECC infantil
La ausencia de caries materna reciente fue protectora en el modelo; dicho de otra forma, la presencia de caries materna reciente marcó mayor probabilidad de ECC infantil. Esto puede reflejar transmisión bacteriana, hábitos compartidos o ambiente familiar de riesgo, aunque el estudio no midió Streptococcus mutans ni microbiota oral.
El aprendizaje práctico es que el tratamiento de ECC debe incluir orientación familiar. Si solo se restaura la boca del niño, pero el hogar conserva snacks frecuentes, cepillado irregular y cuidadores con caries activa, el riesgo de recurrencia permanece alto.
Resultado 7. Algunos factores se asociaron con dmft, placa o gingivitis, aunque no siempre con ECC directamente
Además de los factores principales, el estudio encontró asociaciones entre peor salud oral y menor educación paterna, uso de antibióticos maternos durante el embarazo, ausencia de lactancia, respiración bucal, visitas dentales previas y haber recibido información de salud oral. Estos hallazgos deben interpretarse con prudencia: en estudios transversales, una visita dental previa puede ser consecuencia de enfermedad, no una causa de enfermedad. Del mismo modo, que los niños con más enfermedad hayan recibido más información puede indicar que fueron aconsejados después de detectarse el problema, no que la información produzca enfermedad.
APLICACIÓN CLÍNICA PARA ODONTOPEDIATRÍA
1. No etiquetar al niño prematuro como “condenado” a caries
El estudio ayuda a evitar una interpretación simplista. La prematuridad puede acompañarse de vulnerabilidades médicas, alimentarias o de desarrollo, pero no debe usarse como explicación automática de la caries. El antecedente de prematuridad debe abrir una evaluación más cuidadosa, no cerrar el diagnóstico: conviene preguntar por bajo peso, UCI neonatal, intubación, medicación, defectos visibles del esmalte, hábitos alimentarios especiales y retrasos en higiene oral.
2. Evaluar ECC como enfermedad familiar y conductual
En niños pequeños, la prevención depende de los adultos. Por eso, una historia clínica útil debe preguntar: quién cepilla, cuántas veces, con qué pasta, si el niño escupe o traga, si hay ayuda adulta, cuántos snacks recibe al día, si consume jugos, galletas, caramelos, bebidas endulzadas, pan dulce, leche endulzada o snacks pegajosos, si duerme con biberón después del año de edad, si usa chupón endulzado y si la madre o cuidadores tienen caries activa.
3. Cepillado: supervisado, temprano y con flúor
La recomendación clínica derivada del artículo es reforzar el cepillado regular. En preescolares, el cepillado debe ser asistido por un adulto. La pasta fluorada debe usarse de acuerdo con edad y riesgo: en términos prácticos, una cantidad pequeña y supervisada busca asegurar exposición a flúor sin exceso de ingestión. La prevención no depende solo de tener un cepillo en casa, sino de lograr una rutina diaria real y sostenida.
4. Controlar frecuencia de azúcar antes de restaurar repetidamente
Restaurar sin cambiar la frecuencia de azúcar produce un ciclo de nuevas caries y retratamientos. En un niño con ECC, reducir snacks azucarados a momentos definidos, eliminar azúcar nocturna, evitar chupón endulzado y revisar bebidas como jugos o leches endulzadas puede ser tan importante como restaurar las lesiones existentes.
5. Incluir a la madre y cuidadores en el plan preventivo
Si la madre o cuidadores tienen caries activa, también necesitan orientación y atención. La prevención infantil mejora cuando el entorno familiar mejora: menos azúcar disponible en casa, cepillado compartido, visitas preventivas y hábitos coherentes entre todos los cuidadores.
LIMITACIONES IMPORTANTES DEL ARTÍCULO
El diseño fue transversal, por lo que permite observar asociaciones clínicas, pero no demostrar causalidad directa.
La muestra fue clínica, de conveniencia y de una sola región; aunque no hubo pérdidas ni rechazos dentro del periodo de estudio, no representa necesariamente a todos los niños de Türkiye ni a otras poblaciones.
Los datos de edad gestacional y peso al nacer dependieron del reporte parental, aunque se pidió usar la libreta de salud cuando fuera posible.
Los hábitos de dieta, cepillado, chupón y antecedentes familiares fueron reportados por los padres, lo que puede introducir sesgo de memoria o deseabilidad social.
El formulario de riesgo de ECC fue desarrollado por los autores y no fue validado psicométricamente antes del estudio; esto no invalida los hallazgos, pero reduce la certeza sobre la precisión con la que se midieron algunos factores familiares y conductuales.
ICDAS II se resumió con el diente más severo del niño; esto muestra máxima severidad, pero no la carga completa por superficies.
No se evaluaron defectos de desarrollo del esmalte. Esta es una limitación central, porque estos defectos podrían ser una vía intermedia entre prematuridad y mayor susceptibilidad a caries.
No se midió microbiota oral ni exposición real a flúor en detalle; por tanto, no se puede explicar el mecanismo biológico exacto de las asociaciones.
Los hallazgos sobre lactancia no deben traducirse en mensajes simplistas contra o a favor de la lactancia. El riesgo depende de duración, frecuencia nocturna, higiene, dieta complementaria y exposición a flúor.
No se puede concluir que antibióticos, lactancia, educación o visitas dentales causen directamente los desenlaces; varias asociaciones pueden estar influidas por otros factores familiares o clínicos.
¿QUÉ APRENDEMOS DE ESTE ARTÍCULO?
La caries de infancia temprana es multifactorial: la semana de nacimiento no explica por sí sola la enfermedad.
En esta muestra clínica, prematuros y nacidos a término tuvieron una frecuencia muy similar de ECC.
Los factores más accionables identificados en este estudio fueron cepillado, azúcar frecuente, chupón endulzado y salud oral materna.
Una asociación transversal sirve para detectar señales clínicas, pero no para demostrar causa directa.
En niños prematuros, revisar defectos de esmalte sigue siendo importante, aunque este estudio no los haya medido.
La prevención de ECC debe iniciar en casa, no solo en el sillón odontológico.
Un niño prematuro debe evaluarse con cuidado, pero sin asumir automáticamente que su caries se debe a la prematuridad.
La historia dietética debe preguntar frecuencia diaria, horarios nocturnos y hábitos calmantes como chupón endulzado.
El odontopediatra debe mirar al niño y a la familia como una unidad preventiva.
CONCLUSIÓN SIMPLE
En esta muestra clínica de 257 niños de 32 a 76 meses, la caries de infancia temprana fue muy frecuente, pero prácticamente igual en niños prematuros y nacidos a término: 65,3 % frente a 65,4 %. Tampoco hubo diferencias significativas en dmft, ICDAS II, índice de placa o índice gingival. Por tanto, el estudio no encontró asociación significativa entre prematuridad y peor salud oral en esta muestra clínica. Esto no significa que la prematuridad nunca pueda influir; significa que, en estos niños, otros factores familiares y conductuales parecieron más relevantes.
La enseñanza clínica principal es que la ECC se relacionó más con factores modificables y familiares: cepillado irregular, consumo frecuente de snacks azucarados, uso de chupón endulzado y caries materna reciente. En odontopediatría, prevenir ECC exige trabajar con la familia, controlar la frecuencia de azúcar, iniciar higiene temprana con flúor, revisar posibles defectos del esmalte y acompañar a los niños de mayor riesgo desde sus primeras visitas.
CONCLUSIÓN FINAL
Este artículo refuerza una idea esencial para la práctica odontopediátrica: la caries de infancia temprana no puede explicarse con una sola etiqueta. Nacer prematuro puede formar parte de la historia médica del niño, pero la enfermedad de caries se construye diariamente en el biofilm, la dieta, la higiene, el flúor, la saliva y el ambiente familiar. Como el estudio fue transversal, estas relaciones deben entenderse como asociaciones clínicas, no como cadenas causales confirmadas.
El odontólogo no debe limitarse a preguntar “¿fue prematuro?”, sino investigar cómo come, cómo duerme, quién cepilla, qué pasta usa, cuántas veces al día recibe azúcar, si usa chupón endulzado, si existen posibles defectos del esmalte y si la familia también presenta caries activa. La restauración trata la consecuencia visible; el cambio de hábitos y el acompañamiento familiar tratan la causa diaria que mantiene activa la enfermedad.
APRENDIZAJE PRÁCTICO ÚNICO
BIBLIOGRAFÍA
APA 7:
Bal, D., & Keskin, G. (2026). Oral health status and early childhood caries in preterm and full-term children: A cross-sectional study. BMC Oral Health, 26, 856. https://doi.org/10.1186/s12903-026-08439-8
Vancouver:
Bal D, Keskin G. Oral health status and early childhood caries in preterm and full-term children: a cross-sectional study. BMC Oral Health. 2026;26:856. doi: 10.1186/s12903-026-08439-8.
DOI: 10.1186/s12903-026-08439-8
Enlace: https://doi.org/10.1186/s12903-026-08439-8