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OdontopediatríaActa Stomatologica Croatica2026

INFILTRACIÓN RESINOSA EN INCISIVOS ANTERIORES CON MIH

Qué mejora, por qué puede disminuir la sensibilidad y por qué las opacidades amarillo-marrones siguen siendo más difíciles

Respuesta rápida Este artículo evaluó la infiltración resinosa en 106 incisivos permanentes anteriores afectados por hipomineralización molar-incisivo (MIH), en niños de 7 a 10 años atendidos en una clínica universitaria de odontopediatría. Se analizó un incisivo índice por paciente, generalmente el más afectado y con mayor seguimiento. El objetivo clínico fue mejorar la integración estética de opacidades demarcadas no cavitadas y reducir la sensibilidad asociada a MIH. La técnica utilizada fue Icon Vestibular: profilaxis, control anestésico para permitir aislamiento y comodidad, aislamiento absoluto con dique de goma, grabado con ácido clorhídrico al 15% durante 2 minutos, lavado, secado con aire, aplicación de etanol al 99%, infiltración con resina de baja viscosidad basada principalmente en TEGDMA durante 3 minutos, fotopolimerización y pulido. No fue una restauración convencional con composite, porque no se preparó una cavidad ni se creó un margen restaurador. El objetivo fue penetrar, hasta donde fuera posible, la porosidad subsuperficial del esmalte hipomineralizado para reducir el contraste óptico y disminuir la transmisión de estímulos relacionados con la sensibilidad.

DOI: 10.15644/asc60/1/7Fuente originalPublicado: 21 de agosto de 2026
Odontopediatría

INFILTRACIÓN RESINOSA EN INCISIVOS ANTERIORES CON MIH

Qué mejora, por qué puede disminuir la sensibilidad y por qué las opacidades amarillo-marrones siguen siendo más difíciles

Respuesta rápida

Este artículo evaluó la infiltración resinosa en 106 incisivos permanentes anteriores afectados por hipomineralización molar-incisivo (MIH), en niños de 7 a 10 años atendidos en una clínica universitaria de odontopediatría. Se analizó un incisivo índice por paciente, generalmente el más afectado y con mayor seguimiento. El objetivo clínico fue mejorar la integración estética de opacidades demarcadas no cavitadas y reducir la sensibilidad asociada a MIH.

La técnica utilizada fue Icon Vestibular: profilaxis, control anestésico para permitir aislamiento y comodidad, aislamiento absoluto con dique de goma, grabado con ácido clorhídrico al 15% durante 2 minutos, lavado, secado con aire, aplicación de etanol al 99%, infiltración con resina de baja viscosidad basada principalmente en TEGDMA durante 3 minutos, fotopolimerización y pulido. No fue una restauración convencional con composite, porque no se preparó una cavidad ni se creó un margen restaurador. El objetivo fue penetrar, hasta donde fuera posible, la porosidad subsuperficial del esmalte hipomineralizado para reducir el contraste óptico y disminuir la transmisión de estímulos relacionados con la sensibilidad.

A los 24 meses hubo seguimiento para 105 casos, aunque algunos dominios tuvieron registros incompletos; por eso los denominadores no son idénticos para color, brillo, tinción y B1. La coincidencia de color fue exitosa en 96,2% de los casos. La sensibilidad reportada ante aire bajó de una mediana VAS 8 al inicio a VAS 0 a los 12 y 24 meses. Las demás propiedades estéticas y biológicas evaluadas superaron el 90% de éxito en los dominios registrados.

El resultado fue menos perfecto desde la perspectiva de satisfacción. La satisfacción con el color o la estética disminuyó a los 24 meses, especialmente en cuidadores y en opacidades amarillo-marrones. Por tanto, la infiltración resinosa puede ser una herramienta conservadora valiosa en incisivos con MIH no cavitada, pero requiere diagnóstico correcto, aislamiento adecuado, expectativas realistas, control de pigmentos, mantenimiento y seguimiento.

Conocimientos previos para comprender el artículo

Antes de revisar los resultados es necesario comprender qué es la MIH, por qué afecta de forma distinta a incisivos y molares, cómo se produce el problema óptico, por qué aparece sensibilidad y qué puede hacer realmente la infiltración resinosa.

1. ¿Qué es la hipomineralización molar-incisivo?

La MIH es un defecto cualitativo del esmalte que afecta al menos un primer molar permanente y puede comprometer también incisivos permanentes. “Cualitativo” significa que la cantidad externa de esmalte puede parecer normal, pero su calidad interna no es la del esmalte sano. Puede ser más poroso, menos mineralizado, más frágil, más sensible y ópticamente diferente.

2. ¿Por qué los incisivos con MIH preocupan aunque no haya cavidad?

En molares, la MIH suele preocupar por fractura posteruptiva, caries atípica, restauraciones extensas, dolor y dificultad anestésica. En incisivos, el problema suele ser más estético y sensitivo: manchas demarcadas visibles al sonreír, sensibilidad al aire o frío y preocupación del niño o de sus cuidadores.

3. MIH no cavitada no significa esmalte normal

No cavitada significa que no hay pérdida estructural que obligue a restaurar volumen. No significa que el esmalte sea biológicamente normal. La superficie puede estar íntegra, pero debajo puede existir porosidad, alteración mineral y cambios ópticos que explican la opacidad y la sensibilidad.

4. Diagnóstico diferencial de opacidades anteriores

Una opacidad de incisivo no siempre es MIH. Antes de infiltrar, el diagnóstico diferencial evita tratar una mancha con el protocolo equivocado.

CondiciónCómo suele presentarsePrecaución clínica
MIHOpacidades demarcadas, asimétricas, con posible compromiso de primeros molares permanentes.Confirmar historia, distribución, color, sensibilidad y extensión.
FluorosisOpacidades más difusas, simétricas y generalizadas.No manejarla automáticamente como MIH.
HipoplasiaDefecto cuantitativo: falta o pérdida de espesor de esmalte.Si falta estructura, infiltrar no reconstruye volumen.
Trauma o alteración localPuede afectar uno o pocos dientes con historia localizada.Evaluar antecedentes, vitalidad, color y patrón.
Lesión cariosa inicialSuele relacionarse con placa, zona cervical o superficies de riesgo.Requiere control de actividad cariosa antes de decisiones estéticas.

5. Opacidad blanco-crema y opacidad amarillo-marrón no son lo mismo

El color inicial del defecto importa. Las opacidades blanco-crema suelen ser más predecibles para el enmascaramiento. Las opacidades amarillo-marrones se han asociado con mayor severidad, menor mineralización y posible mayor contenido orgánico; por eso pueden ser menos predecibles para la integración óptica.

Idea clave En este artículo no se midió la profundidad real de cada opacidad. La profundidad se infiere clínicamente por color, extensión y comportamiento óptico, no por una medición directa.

6. ¿Por qué una mancha se ve diferente al esmalte sano?

El esmalte sano deja pasar y reflejar la luz de manera relativamente ordenada. En una opacidad de MIH, la porosidad y la alteración mineral cambian la forma en que la luz se dispersa. Si hay más poros, agua, aire o material orgánico, el contraste con el esmalte vecino aumenta. Por eso una lesión puede verse más blanca, amarillenta o marrón sin que necesariamente exista una cavidad.

7. ¿Qué hace la infiltración resinosa?

La infiltración resinosa no pinta la mancha por fuera. Su intención es que una resina de baja viscosidad penetre en porosidades subsuperficiales del esmalte. Al ocupar esos espacios, la resina modifica la refracción de la luz y puede hacer que la opacidad se integre mejor con el esmalte vecino.

El infiltrante utilizado en este protocolo es una resina de baja viscosidad basada principalmente en TEGDMA. Su capacidad de penetración depende de la apertura superficial creada por el ácido, la deshidratación con etanol, el tiempo de aplicación, la baja viscosidad del material y la naturaleza real del defecto.

No confundir infiltración con reconstrucción La infiltración puede enmascarar y sellar parcialmente porosidades, pero no devuelve volumen perdido. Si existe cavitación, fractura posteruptiva o pérdida estructural, la infiltración por sí sola no reconstruye esmalte ni resistencia.

8. Infiltración, microabrasión, blanqueamiento y composite no son intercambiables

TécnicaQué haceCuándo pensar en ella
MicroabrasiónElimina una capa superficial de esmalte.Defectos muy superficiales y bien delimitados.
BlanqueamientoModifica el color por oxidación.Alteraciones cromáticas seleccionadas, con indicación cuidadosa en niños.
Infiltración resinosaOcupa porosidades y cambia la refracción de la luz.Opacidades no cavitadas donde se busca camuflaje microinvasivo.
CompositeCubre o restaura estructura mediante adición de material.Cavitación, pérdida de volumen, fractura o necesidad restauradora real.

9. ¿Por qué puede disminuir la sensibilidad?

En MIH, el esmalte alterado puede permitir mayor transmisión de estímulos hacia dentina y complejo dentino-pulpar. Si la resina ocupa porosidades y reduce la permeabilidad del tejido hipomineralizado, puede disminuir la respuesta dolorosa ante aire o frío. Esto no significa sellado completo de todas las vías sensitivas ni curación biológica del esmalte; significa que el estímulo evaluado produjo menos dolor reportado por el paciente.

10. ¿Qué significa evaluar sensibilidad con VAS?

La escala VAS permite que el niño indique cuánto dolor siente en una línea de 0 a 10. En este artículo, la sensibilidad se evaluó con un chorro de aire estandarizado sobre el diente tratado. VAS 0 significa ausencia de dolor reportado ante ese estímulo de aire; no significa que el esmalte recuperó mineralización normal ni que la pulpa fue evaluada con pruebas diagnósticas completas.

11. Éxito clínico y satisfacción no son equivalentes

El profesional puede considerar exitoso un resultado porque el color mejoró, no hay cavitación, no hay dolor y la superficie es aceptable. Sin embargo, el niño o sus cuidadores pueden enfocarse en un remanente de color, una expectativa de desaparición completa o cambios que se vuelven más visibles con el tiempo. Por eso, en odontopediatría estética el consentimiento informado debe incluir expectativas visuales, posibilidad de color residual y necesidad de mantenimiento.

12. ¿Cuándo no debe extrapolarse este artículo?

No extrapolar a molares con MIH, fractura posteruptiva o restauraciones extensas.

No extrapolar a lesiones cavitadas que requieren restauración.

No extrapolar a fluorosis, hipoplasia, trauma o manchas no relacionadas con MIH sin diagnóstico diferencial.

No extrapolar a pacientes sin sensibilidad, porque en este estudio la sensibilidad fue parte de la indicación clínica.

No extrapolar a dientes con tratamiento ortodóncico previo o restauración previa en el incisivo seleccionado.

Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo

A partir de esta sección se explican los resultados según lo que más importa clínicamente: coincidencia de color, sensibilidad, brillo, tinción del borde de la opacidad, lesiones cariosas o ruptura posteruptiva y satisfacción del paciente y del cuidador.

¿Qué quiso investigar el artículo?

El artículo evaluó el desempeño clínico a dos años de la infiltración resinosa en incisivos permanentes anteriores con MIH. El interés principal fue saber si el tratamiento mantenía una buena integración estética del color. También se evaluaron sensibilidad reportada ante aire, brillo y textura, tinción del borde de la opacidad, lesiones cariosas o ruptura posteruptiva y satisfacción con el color o la estética lograda.

¿En qué situación clínica se evaluó?

106 incisivos permanentes anteriores, uno por cada paciente pediátrico incluido.

Niños de 7 a 10 años, con edad promedio de 8,8 años.

59,4% de las opacidades fueron amarillo-marrones y 40,6% blanco-crema.

El 74,5% de los casos tenía extensión III de MIH, es decir, afectación de al menos dos tercios de la superficie evaluada.

Los casos tenían preocupación estética y sensibilidad asociada a MIH.

A los 24 meses hubo seguimiento para 105 casos, con algunos registros incompletos por dominio.

Resultado 1. Coincidencia de color

La coincidencia de color fue el resultado principal. Éxito aquí significa puntuación FDI 1 o 2 en coincidencia de color; no significa desaparición completa de la opacidad.

MomentoBlanco-cremaAmarillo-marrónTotalLectura clínica
1 mes43/43 (100%)63/63 (100%)106/106 (100%)Integración inicial muy favorable.
12 meses42/43 (97,7%)63/63 (100%)105/106 (99,1%)El criterio clínico profesional se mantuvo alto.
24 meses41/42 (97,6%)60/63 (95,2%)101/105 (96,2%)La mayoría siguió siendo aceptable, pero no perfecta ni necesariamente imperceptible.

La diferencia entre blanco-crema y amarillo-marrón fue pequeña en el criterio profesional de color, pero la satisfacción familiar mostró una diferencia mucho más evidente a los 24 meses. Esto enseña que “aceptable para FDI” no siempre equivale a “totalmente satisfactorio para la familia”.

Resultado 2. Sensibilidad ante aire

La sensibilidad fue uno de los hallazgos más claros. Al inicio, la mediana de dolor fue 8/10. Al mes, la mediana bajó a 2 en blanco-crema (IQR 1-3) y a 3 en amarillo-marrón (IQR 0-4). A los 12 y 24 meses, la mediana fue 0 en ambos grupos.

MomentoBlanco-cremaAmarillo-marrónTotalInterpretación
Inicio8 (IQR 6-8)8 (IQR 7-9)8 (IQR 7-9)Dolor alto ante aire antes del tratamiento.
1 mes2 (IQR 1-3)3 (IQR 0-4)2 (IQR 0-4)Mejoría temprana importante, pero no completa en todos.
12 meses0 (IQR 0-0)0 (IQR 0-0)0 (IQR 0-0)Ausencia de dolor reportado ante aire.
24 meses0 (IQR 0-0)0 (IQR 0-0)0 (IQR 0-0)El efecto sintomático se mantuvo en el seguimiento.
Interpretación clínica VAS 0 significa ausencia de dolor reportado ante el estímulo de aire estandarizado. No significa recuperación completa de la mineralización del esmalte ni evaluación pulpar integral.

Resultado 3. Brillo y textura superficial

El éxito en brillo y textura fue 100% al mes, 97,2% a los 12 meses y 93,3% a los 24 meses. Algunos casos dejaron de cumplir el criterio de éxito FDI A1; el estudio no midió rugosidad o brillo de forma instrumental.

A los 24 meses, el éxito fue similar por color: 92,9% en blanco-crema y 93,7% en amarillo-marrón. Esto muestra que la caída de satisfacción en opacidades amarillo-marrones no se explica únicamente por pérdida de brillo o textura clínica.

Resultado 4. Tinción del borde de la opacidad

La tinción del borde de la opacidad tuvo 100% de éxito al mes y a los 12 meses, y bajó a 95,2% a los 24 meses. La tasa fue 97,6% en opacidades blanco-crema y 93,7% en amarillo-marrones.

Aquí “marginal” no significa el margen de una obturación. Como la infiltración no crea una restauración convencional, el artículo adaptó el criterio al límite visible entre la opacidad demarcada y el esmalte sano. Tinción en ese borde no equivale automáticamente a caries, microfiltración ni fracaso; puede representar pigmentación o reaparición visual del límite óptico.

Resultado 5. Lesiones cariosas o ruptura posteruptiva en el borde de la opacidad

El éxito biológico adaptado fue 100% al mes, 98,1% a los 12 meses y 97,1% a los 24 meses. Esto indica baja frecuencia de caries o ruptura posteruptiva del esmalte en el borde de la opacidad durante el seguimiento.

Este resultado debe interpretarse con prudencia. Los incisivos anteriores son zonas relativamente accesibles a la higiene, los pacientes recibieron instrucciones dietéticas y de higiene, y no existió un grupo sin infiltración. Por tanto, no puede afirmarse que la infiltración por sí sola haya prevenido caries o ruptura.

Resultado 6. Satisfacción con el color o la estética lograda

La satisfacción del paciente y del cuidador se evaluó respecto al color o la estética alcanzada. No midió satisfacción global con el trato, la experiencia clínica o la reducción del dolor.

MomentoPaciente blanco-cremaPaciente amarillo-marrónCuidador blanco-cremaCuidador amarillo-marrón
1 mes39/43 (90,7%)49/63 (77,8%)37/43 (86,0%)47/63 (74,6%)
12 meses38/43 (88,4%)56/63 (88,9%)37/43 (86,0%)49/63 (77,8%)
24 meses38/42 (90,5%)43/63 (68,3%)27/42 (64,3%)24/63 (38,1%)

El estudio documenta una caída de satisfacción, especialmente en cuidadores y en opacidades amarillo-marrones. Una explicación clínica posible es que con el tiempo aumenten las expectativas estéticas, el remanente de color se perciba más o las opacidades más oscuras sigan mostrando contraste. El estudio no prueba una causa única.

¿Por qué las opacidades amarillo-marrones fueron más problemáticas?

Las opacidades amarillo-marrones pueden ser más severas y menos predecibles. Si el defecto es más profundo, si tiene mayor contenido orgánico o si la porosidad accesible no permite una penetración suficiente, la resina puede mejorar el aspecto sin igualar completamente el color del esmalte vecino. En estos casos se debe explicar que el resultado puede requerir una estrategia combinada o un tratamiento escalonado.

Aplicación clínica: antes de indicar infiltración

Confirmar que la opacidad corresponde a MIH y no a fluorosis, hipoplasia, caries inicial, trauma u otro defecto del desarrollo.

Documentar color, extensión, fotografías y sensibilidad antes de tratar para poder comparar el resultado.

Evaluar si existe cavitación o pérdida estructural. Si falta esmalte, la infiltración no devuelve volumen ni resistencia.

Explicar que el objetivo es mejorar el camuflaje y reducir síntomas, no garantizar desaparición perfecta ni estabilidad estética indefinida.

En opacidades amarillo-marrones, explicar desde el inicio que el pronóstico estético es menos predecible.

Considerar una evaluación más cuidadosa de profundidad y severidad del defecto cuando la opacidad es extensa, oscura o muy contrastada.

Aplicación clínica: durante el procedimiento

El aislamiento absoluto es crítico. Si no puede lograrse, es preferible posponer o adaptar el manejo, porque la humedad compromete penetración y polimerización.

El artículo describió un ciclo de HCl al 15% durante 2 minutos. Cualquier repetición debe depender del protocolo del fabricante y del juicio clínico, no hacerse de rutina.

El etanol al 99% deshidrata la lesión y puede orientar parcialmente el potencial de enmascaramiento. Como principio clínico, el cambio visual tras etanol puede ayudar, pero no fue evaluado como prueba predictiva formal en este artículo.

La infiltración activa durante el tiempo indicado favorece penetración por capilaridad.

La fotopolimerización y el pulido final son esenciales para estabilidad superficial y menor tinción.

En niños con sensibilidad, el control anestésico y el manejo conductual ayudan a trabajar con aislamiento y precisión.

Aplicación clínica: seguimiento y mantenimiento

Revisar brillo, textura, pigmentación y persistencia del camuflaje en controles periódicos.

Reforzar higiene y control de alimentos o bebidas pigmentantes durante el seguimiento, especialmente si aparece tinción o si el paciente tiene hábitos cromógenos.

En el artículo, el índice de placa fue mayor a los 24 meses que en controles previos, lo que refuerza la importancia de mantenimiento e higiene después de infiltrar.

No interpretar toda pigmentación como fracaso: algunas alteraciones pueden manejarse con pulido o mantenimiento.

Controlar caries y biofilm alrededor del borde de la opacidad, aunque no exista una restauración convencional.

Reevaluar satisfacción del niño y del cuidador, porque la percepción estética puede cambiar con el crecimiento.

En opacidades persistentes, considerar opciones escalonadas como reinfiltración, microabrasión selectiva, blanqueamiento indicado o restauración mínimamente invasiva, según diagnóstico.

Situaciones donde se debe tener especial cautela

SituaciónPor qué exige cautelaConducta clínica razonable
Opacidad amarillo-marrón extensaPuede ser más profunda o menos accesible a la resina.Explicar pronóstico limitado y posibilidad de tratamiento combinado.
Cavitación o fractura posteruptivaLa infiltración no repone volumen.Controlar enfermedad y valorar restauración mínimamente invasiva.
Diagnóstico dudosoNo toda mancha anterior es MIH.Revisar patrón, historia, molares permanentes y diagnóstico diferencial.
Alta exigencia estéticaEl éxito FDI puede no satisfacer a familia o paciente.Alinear expectativas y documentar fotografías.
Aislamiento difícilLa humedad compromete penetración y polimerización.No forzar el procedimiento si no hay campo controlado.

Limitaciones importantes del artículo

Fue un estudio retrospectivo basado en registros clínicos; depende de la calidad y completitud de la documentación.

No tuvo grupo control sin infiltración ni comparación directa contra microabrasión, blanqueamiento, etch-bleach-seal o composite. Por tanto, no puede saberse cuánto de la mejoría o estabilidad habría ocurrido por maduración, hidratación, higiene, dieta o percepción sin tratamiento.

Incluyó solo casos con seguimiento documentado de 24 meses. Si quienes abandonaron estaban menos satisfechos, el resultado final podría sobreestimar la satisfacción real.

En algunos dominios faltaron datos a los 24 meses; por eso los denominadores varían entre color, brillo, tinción y B1.

La evaluación estética fue visual con criterios FDI; no se usó espectrofotometría, análisis digital de color ni medición instrumental de brillo o rugosidad. Por eso la diferencia entre éxito FDI y percepción familiar es especialmente importante.

No se midió la profundidad real de las opacidades, dato importante para predecir éxito de infiltración.

La adaptación de B1 al borde de la opacidad fue razonable y calibrada en este contexto, pero no equivale a una validación independiente específica para infiltración resinosa.

El seguimiento fue de 24 meses. Es útil clínicamente, pero no permite afirmar estabilidad estética definitiva durante adolescencia o adultez.

La muestra provino de una clínica universitaria de odontopediatría, por lo que puede incluir casos más sintomáticos o más controlados que una consulta general.

Qué aprendemos del artículo

La infiltración resinosa puede ser una alternativa microinvasiva antes de restauraciones más agresivas en incisivos jóvenes con MIH no cavitada.

La reducción de sensibilidad puede ser tan importante como la mejora estética en niños con dolor ante aire o frío.

Las opacidades blanco-crema y amarillo-marrones deben explicarse por separado.

Color clínicamente aceptable no siempre significa satisfacción familiar sostenida.

La técnica no crea un margen restaurador convencional; por eso los criterios clínicos deben interpretarse según el contexto.

Aislamiento, grabado, etanol, infiltración, fotopolimerización, pulido y mantenimiento condicionan el resultado.

En odontopediatría estética, el consentimiento informado debe incluir expectativas visuales, posibilidad de color residual y necesidad de mantenimiento.

El seguimiento debe incluir percepción del paciente y del cuidador, no solo evaluación profesional.

Conclusión simple

En incisivos anteriores con MIH no cavitada, tratados por estética y sensibilidad, la infiltración resinosa mostró resultados clínicos favorables a 24 meses. La coincidencia de color fue exitosa en 96,2% de los casos, la sensibilidad reportada ante aire bajó de una mediana VAS 8 a VAS 0 y las propiedades estéticas y biológicas evaluadas superaron el 90% de éxito en los dominios registrados, aunque los denominadores variaron ligeramente por datos incompletos.

El resultado fue menos perfecto desde la perspectiva de satisfacción. A los 24 meses, la satisfacción disminuyó, sobre todo en cuidadores y en opacidades amarillo-marrones. Por tanto, la infiltración es una herramienta conservadora valiosa, pero debe indicarse con diagnóstico correcto, aislamiento adecuado, expectativas realistas y seguimiento.

Conclusión final

La infiltración resinosa representa una opción microinvasiva importante para el manejo de incisivos anteriores afectados por MIH, especialmente cuando el problema principal es una opacidad demarcada no cavitada acompañada de sensibilidad. Su valor clínico está en modificar la interacción óptica del esmalte hipomineralizado y reducir la transmisión de estímulos relacionados con dolor, sin preparar una cavidad ni sacrificar estructura dental de forma restauradora.

En este artículo, el comportamiento a dos años fue favorable: alta coincidencia de color, ausencia de dolor reportado ante el estímulo de aire estandarizado, baja frecuencia de alteraciones biológicas y resultados estéticos mayoritariamente aceptables. Sin embargo, el tratamiento no debe presentarse como una solución estética absoluta. No reconstruye esmalte perdido, no aumenta volumen estructural, no garantiza eliminación total de la opacidad y no asegura satisfacción sostenida en todos los pacientes.

La indicación debe ser individualizada. Las opacidades blanco-crema suelen ser más predecibles; las amarillo-marrones requieren mayor prudencia. En lesiones cavitadas, fractura posteruptiva, pérdida estructural, manchas profundas o expectativas de desaparición perfecta, la infiltración puede ser insuficiente y requerir un enfoque escalonado. El mensaje clínico más útil es que la infiltración puede mejorar mucho, pero funciona mejor cuando se diagnostica bien, se aísla bien, se ejecuta bien y se comunica con honestidad.

Aprendizaje práctico

Diagnostique primero: no toda opacidad anterior es MIH.

Documente color, extensión, fotografías y sensibilidad antes de tratar.

Explique el objetivo real: enmascarar y mejorar, no borrar mágicamente el defecto.

En opacidades amarillo-marrones, sea más prudente con el pronóstico estético.

No infiltre una lesión cavitada pensando que la resina reemplazará esmalte perdido.

Controle humedad con aislamiento absoluto; si no puede lograrlo, posponga o adapte el manejo.

Use el etanol como paso clínico clave para deshidratar y orientar parcialmente el efecto óptico, sin considerarlo una prueba predictiva perfecta.

Fotopolimerice y pula cuidadosamente; una superficie rugosa puede pigmentarse.

Incluya al cuidador en la explicación, porque su satisfacción puede cambiar con el tiempo.

Programe controles: la estabilidad estética no termina el día del procedimiento.

Si el resultado no satisface, reevalúe profundidad, color, actividad, expectativa y opciones conservadoras antes de restaurar agresivamente.

Bibliografía

Formato Vancouver

Parajón-Oliveros KJ, de Farias AL, Rojas-Gualdrón DF, Mejía JD, Bussaneli DG, Santos-Pinto L, Restrepo M. Two-Year Clinical and Patient Outcomes of Resin Infiltration in Anterior MIH Teeth. Acta Stomatol Croat. 2026;60(1):97-113. doi:10.15644/asc60/1/7

Formato APA 7

Parajón-Oliveros, K. J., de Farias, A. L., Rojas-Gualdrón, D. F., Mejía, J. D., Bussaneli, D. G., Santos-Pinto, L., & Restrepo, M. (2026). Two-Year Clinical and Patient Outcomes of Resin Infiltration in Anterior MIH Teeth. Acta Stomatologica Croatica, 60(1), 97-113. https://doi.org/10.15644/asc60/1/7

DOI: 10.15644/asc60/1/7

Enlace directo: https://doi.org/10.15644/asc60/1/7