ENDODONCIA REGENERATIVA CON i-PRF EN DIENTES MADUROS NECRÓTICOS
¿Puede una lesión periapical cicatrizar después de un tratamiento regenerativo en un diente maduro?
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Respuesta rápida En este estudio, 27 dientes permanentes maduros con necrosis pulpar, ápice cerrado y periodontitis apical fueron tratados mediante un protocolo regenerativo apoyado con fibrina rica en plaquetas inyectable —i-PRF—. Veinticuatro dientes fueron considerados exitosos, equivalente a 88,9 %. La mayoría mostró desaparición de síntomas y mejoría radiográfica periapical, mientras que el dolor postoperatorio fue muy bajo. Sin embargo, el estudio no demuestra que se haya regenerado una pulpa normal ni que i-PRF sea superior al tratamiento de conductos convencional. Los resultados corresponden a un protocolo completo y a casos cuidadosamente seleccionados.
Conocimientos previos para comprender el artículo Antes de revisar el estudio conviene comprender qué diferencia a un diente maduro de uno inmaduro, qué significa necrosis pulpar con periodontitis apical y cómo funciona un andamio biológico como i-PRF dentro del conducto.
1. ¿Qué es un diente permanente maduro?
Un diente permanente maduro es aquel cuya raíz completó su desarrollo. Su ápice está cerrado y conserva únicamente una pequeña comunicación fisiológica —el foramen apical— por donde ingresan y salen vasos y nervios.
Esta diferencia es importante porque la endodoncia regenerativa depende del ingreso de sangre, células y tejido desde la zona apical. En un diente maduro, el acceso biológico es más limitado.
2. ¿Qué ocurre cuando una pulpa se necrosa?
La necrosis pulpar significa que el tejido del interior del diente ha perdido vitalidad. Los microorganismos pueden colonizar el conducto y sus productos pueden alcanzar los tejidos que rodean el ápice.
La periodontitis apical es la respuesta inflamatoria de los tejidos que rodean el ápice frente a microorganismos y productos procedentes del conducto infectado. Puede causar dolor, sensibilidad al morder o una imagen radiolúcida, aunque también puede avanzar sin síntomas.
3. ¿Qué busca una endodoncia regenerativa en un diente maduro?
Busca controlar la infección y crear dentro del conducto un ambiente que permita el ingreso de tejido reparativo, vasos sanguíneos y células desde la región apical.
El objetivo clínico principal es eliminar síntomas y favorecer la reparación periapical. La formación de una pulpa organizada y funcional es un objetivo biológico mucho más difícil y no puede asumirse solo porque la lesión disminuya.
Reparación no significa regeneración completa Un diente puede mostrar desaparición del dolor y reparación ósea alrededor del ápice sin haber reconstruido un complejo pulpa-dentina normal.
4. ¿Qué es la fibrina rica en plaquetas inyectable o i-PRF?
La i-PRF se obtiene de una pequeña muestra de sangre del propio paciente. Después de una centrifugación suave se separa una fracción líquida rica en plaquetas, leucocitos y proteínas de fibrina.
Al inyectarse dentro del conducto, la fibrina forma una red tridimensional que funciona como andamio. Según estudios biológicos previos, esa red puede liberar moléculas capaces de favorecer migración celular, angiogénesis y reparación tisular. Este estudio no observó directamente esos procesos dentro de los conductos.
| Componente | Posible función biológica |
|---|---|
| Fibrina | Forma una red que sostiene células y tejido en crecimiento. |
| Plaquetas | Liberan factores que participan en reparación y formación vascular. |
| Leucocitos | Pueden intervenir en la regulación de la respuesta inflamatoria. |
| Factores de crecimiento | Favorecen señales celulares relacionadas con migración, proliferación y reparación. |
5. ¿Por qué se induce sangrado si también se utiliza i-PRF?
El sangrado apical aporta sangre y células desde los tejidos periapicales. La i-PRF se añade como un soporte biológico adicional que puede distribuirse de manera más homogénea dentro del conducto.
En este protocolo se indujo primero un coágulo y después se añadió i-PRF. Ambos formaron parte del andamio intracanal, aunque el estudio no evaluó microscópicamente cómo se integraron ni qué aportó cada componente por separado. Después se colocó una barrera cervical biocerámica para aislar el andamio del medio oral.
Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo A partir de esta sección se explican los dientes tratados, el protocolo clínico, los resultados de reparación periapical, el dolor postoperatorio y las limitaciones del estudio. Desde aquí no se incluyen imágenes sugeridas.
¿Qué quiso investigar el estudio?
El estudio evaluó qué ocurrió después de aplicar un tratamiento endodóntico regenerativo con i-PRF en dientes permanentes maduros con necrosis pulpar y lesiones periapicales.
Los autores se concentraron en tres preguntas clínicas: si desaparecían los síntomas, si la lesión periapical disminuía y cuánto dolor aparecía después del procedimiento.
¿Qué dientes se incluyeron?
Se analizaron 27 dientes permanentes maduros tratados en dos centros entre 2022 y 2025.
Todos tenían pulpa necrótica.
Todos presentaban ápice cerrado.
Todos presentaban alteraciones periapicales radiográficas con una puntuación PAI de 3 o más; la mayoría tenía valores altos, compatibles con periodontitis apical avanzada.
La edad de los pacientes estuvo entre 13 y 43 años.
La mayoría de los dientes eran unirradiculares y se encontraban en el maxilar superior.
El seguimiento medio fue de aproximadamente 22,5 meses.
Selección importante Los resultados corresponden a pacientes sistémicamente sanos, dientes restaurables y casos cuidadosamente documentados. No representan todos los dientes necróticos maduros.
¿Cómo se realizó el tratamiento?
| Etapa | Procedimiento clínico |
|---|---|
| Primera cita | Aislamiento absoluto, acceso, instrumentación controlada, ampliación apical aproximada hasta tamaño 40, irrigación con hipoclorito al 1,25 %, solución salina y EDTA al 17 %, activación ultrasónica y colocación de hidróxido de calcio. |
| Periodo entre citas | El conducto permaneció medicado y sellado temporalmente. |
| Segunda cita | Retirada del hidróxido de calcio, irrigación con EDTA, reconfirmación de la longitud e inducción de sangrado apical. |
| Andamio biológico | Preparación e introducción controlada de i-PRF dentro del conducto hasta aproximadamente el nivel cervical, seguida de 10–15 minutos de espera para favorecer su estabilización. |
| Barrera cervical | Colocación de una barrera cervical de 3–4 mm con NeoPutty, un material biocerámico premezclado a base de silicato de calcio. |
| Restauración | Base de ionómero de vidrio y restauración definitiva con resina compuesta. |
¿Por qué se amplió el foramen apical?
En un diente maduro, el ápice es estrecho. El protocolo amplió cuidadosamente el conducto hasta aproximadamente una lima tamaño 40 para facilitar el ingreso de sangre y tejido.
No es una maniobra rutinaria para toda endodoncia La ampliación apical se realizó como parte de un protocolo regenerativo específico. No debe extrapolarse automáticamente a los tratamientos convencionales.
¿Por qué se utilizó hipoclorito al 1,25 %?
En este protocolo se utilizó hipoclorito de sodio al 1,25 %, una concentración relativamente baja elegida para equilibrar desinfección y compatibilidad biológica. El estudio no comparó otras concentraciones ni midió directamente su efecto sobre las células reparativas.
La seguridad dependió también del volumen, la aguja de salida lateral, la posición 2 mm corta de la longitud de trabajo y la activación ultrasónica controlada.
¿Qué función cumplió el hidróxido de calcio?
Se utilizó como medicación intracanal entre citas para disminuir la carga microbiana. El hidróxido de calcio se colocó sin extenderlo al tercio apical, manteniendo libre la región cercana al foramen para las maniobras posteriores de sangrado e ingreso del andamio.
¿Cómo se preparó la i-PRF?
Se obtuvieron aproximadamente 9 mL de sangre venosa del paciente y se centrifugaron durante 3 minutos a baja velocidad.
La fracción líquida rica en plaquetas y leucocitos se aspiró sin mezclarla con la capa de glóbulos rojos y se inyectó dentro del conducto.
Ventaja práctica de la forma inyectable A diferencia de una membrana o un gel, la i-PRF líquida puede adaptarse a paredes e irregularidades del conducto antes de formar su red de fibrina.
Resultados principales
1. ¿Cuántos dientes tuvieron éxito?
Veinticuatro de los 27 dientes fueron considerados exitosos. Esto corresponde a 88,9 %.
Los dientes exitosos no presentaron dolor espontáneo, sensibilidad a la percusión o palpación ni fístula. Además, mostraron disminución o desaparición de la lesión periapical.
¿Qué pasó con los tres fracasos? Los tres dientes mantuvieron sensibilidad a la percusión o molestias al funcionar y no mostraron una reducción radiográfica suficiente de la lesión a los 12 meses. Posteriormente se trataron mediante endodoncia convencional.
2. ¿Qué ocurrió con las lesiones periapicales?
El índice periapical medio disminuyó de 4,3 antes del tratamiento a 1,07 durante el seguimiento.
En conjunto, la puntuación media pasó de 4,3 a 1,07, lo que indica una mejoría radiográfica marcada en la mayoría de los casos. Esta media no significa que todos los dientes alcanzaran una apariencia normal; tres casos no mostraron cicatrización suficiente.
Interpretación prudente La reparación radiográfica indica recuperación ósea periapical, pero no demuestra por sí sola que se haya formado una pulpa normal dentro del conducto.
3. ¿Qué mostró el CBCT?
Las imágenes de CBCT mostraron signos tridimensionales de reducción de las lesiones y recuperación del contorno óseo en casos representativos, incluso cuando existía compromiso cortical o destrucción periapical avanzada.
El CBCT se utilizó como apoyo visual, pero no se realizó una medición volumétrica uniforme que permitiera cuantificar exactamente cuánto hueso se formó, porque los dos centros utilizaron equipos y parámetros diferentes.
4. ¿Cuánto dolor apareció después del tratamiento?
| Momento | Dolor medio aproximado |
|---|---|
| Antes del tratamiento | 0,7 de 10 |
| 6 horas | 0,89 de 10 |
| 12 horas | 0,44 de 10 |
| 24 horas | 0,37 de 10 |
| 72 horas | 0,22 de 10 |
| 7 días | 0,19 de 10 |
En promedio, el dolor fue inferior a 1 sobre 10 en todos los momentos. Al observar el peor dolor experimentado por cada paciente, el valor típico fue 1 y ningún paciente superó 3 sobre 10.
No se registró consumo de analgésicos en los formularios de seguimiento.
Qué puede concluirse sobre el dolor El protocolo se asoció con poco dolor postoperatorio en esta muestra. No puede afirmarse que la i-PRF haya sido la única causa, porque también influyeron la irrigación, la instrumentación, la medicación intracanal y la técnica clínica.
5. ¿Se identificaron factores que predijeran el fracaso?
No se identificó una relación clara entre el resultado y la edad, el sexo, la mandíbula o el maxilar, el número de raíces, el tamaño inicial de la lesión o el dolor.
Este resultado debe interpretarse con cautela, porque solo hubo tres fracasos. Con tan pocos eventos es difícil identificar factores pronósticos confiables.
¿Qué hace especial a los dientes maduros?
Los dientes maduros tienen un foramen apical estrecho, menor espacio para el ingreso celular y una anatomía que dificulta la formación de un coágulo estable.
El protocolo intentó superar estas limitaciones mediante ampliación apical controlada, sangrado inducido e i-PRF inyectable.
No significa que el ápice cerrado haya dejado de ser una limitación El estudio sugiere que esa limitación puede reducirse en algunos casos, pero no demuestra que el tratamiento sea igualmente predecible en todos los dientes maduros.
¿Se regeneró la pulpa?
El estudio no examinó microscópicamente el contenido de los conductos ni evaluó la recuperación de una pulpa organizada. Por ello, no puede saberse qué tipo de tejido se formó dentro del conducto.
Lo comprobado fue la desaparición de síntomas y la cicatrización periapical radiográfica. Cicatrización ósea, presencia de tejido vivo y regeneración verdadera del complejo pulpa-dentina son conceptos diferentes.
Diferencia fundamental Curación periapical, tejido vivo dentro del conducto y regeneración pulpar verdadera son conceptos relacionados, pero no equivalentes.
¿La i-PRF fue la responsable del éxito?
No puede saberse con certeza porque todos los casos recibieron el mismo protocolo y no existió un grupo tratado sin i-PRF o con otro andamio.
La i-PRF pudo contribuir como andamio y fuente de señales biológicas.
La desinfección, el hidróxido de calcio y el EDTA también fueron importantes.
La ampliación apical y el sangrado inducido facilitaron la entrada de tejido.
La barrera cervical y el sellado coronario protegieron el conducto.
La selección de pacientes pudo influir en los resultados.
¿Puede reemplazar al tratamiento de conductos convencional?
Todavía no puede recomendarse como sustituto universal.
La endodoncia convencional sigue siendo el tratamiento estándar para la mayoría de los dientes maduros necróticos porque busca desinfectar y sellar el sistema de conductos de manera predecible. El protocolo regenerativo intenta añadir un componente biológico, pero actualmente posee menos evidencia y mayor variabilidad en dientes maduros.
Una ventaja práctica del protocolo Cuando el tratamiento regenerativo fracasó, los dientes pudieron tratarse posteriormente mediante endodoncia convencional. Esto ofrece una vía de rescate, pero no elimina el riesgo de pérdida de tiempo o persistencia de la lesión.
Aplicación clínica
Confirmar necrosis pulpar y periodontitis apical mediante historia, pruebas clínicas y radiografía.
Seleccionar dientes restaurables y pacientes capaces de cumplir los controles.
Explicar que el objetivo principal es la reparación periapical, no prometer una pulpa nueva.
Realizar aislamiento absoluto y desinfección cuidadosa.
Controlar la ampliación apical para no debilitar innecesariamente la raíz.
Utilizar irrigación segura y evitar extrusión.
Mantener una medicación intracanal adecuada entre citas.
Asegurar estabilidad del andamio antes de colocar la barrera cervical.
Conseguir un sellado coronario duradero.
Mantener seguimiento clínico y radiográfico durante al menos 12 meses y continuarlo a más largo plazo, porque la cicatrización y los posibles fracasos pueden manifestarse después.
Limitaciones clínicas del estudio
Solo se incluyeron 27 dientes.
Fue un estudio retrospectivo y no un ensayo comparativo.
No existió un grupo tratado con endodoncia convencional, coágulo solo, PRP u otro andamio.
Solo hubo tres fracasos, por lo que los factores pronósticos no pudieron evaluarse con precisión.
La mayoría de los casos eran unirradiculares y maxilares.
Los equipos de CBCT no fueron iguales en los dos centros.
No se realizó análisis histológico del tejido intracanal.
El artículo corresponde a una versión aceptada antes de la edición final y todavía puede contener errores menores.
Entonces, ¿qué aprendemos de este estudio?
Un ápice cerrado no impide completamente un enfoque regenerativo.
La ampliación apical y el sangrado inducido buscan facilitar la entrada de tejido.
La i-PRF se utilizó como un andamio líquido y biológicamente activo dentro del protocolo.
Se observaron signos favorables de cicatrización incluso en algunos dientes con alteraciones periapicales avanzadas.
El dolor postoperatorio fue bajo en esta muestra.
El éxito clínico no demuestra regeneración pulpar verdadera.
La i-PRF no puede considerarse superior sin un grupo comparador.
La endodoncia convencional sigue siendo necesaria cuando el protocolo fracasa.
La selección del caso y el sellado coronario son fundamentales.
Se necesitan estudios mayores y comparativos antes de generalizar esta técnica.
Conclusión simple La endodoncia regenerativa con i-PRF mostró resultados prometedores en dientes maduros necróticos cuidadosamente seleccionados, pero la evidencia demuestra cicatrización clínica y periapical, no la regeneración comprobada de una pulpa normal.
Conclusión final
Conclusión El protocolo regenerativo apoyado con i-PRF produjo resultados favorables en 24 de 27 dientes maduros con necrosis pulpar y periodontitis apical. La mayoría de los casos mostró resolución de síntomas, reducción importante del índice periapical y poco dolor postoperatorio. El resultado no puede atribuirse únicamente al i-PRF, porque todos los dientes recibieron desinfección, preparación apical, hidróxido de calcio, sangrado inducido, barrera cervical y restauración definitiva. Al no existir grupo comparador ni análisis histológico, no puede afirmarse que i-PRF sea superior a otros andamios o al tratamiento convencional, ni que se haya regenerado una pulpa normal. El protocolo debe considerarse una alternativa biológica todavía investigacional para casos cuidadosamente seleccionados.
Aprendizaje práctico
Un diente maduro tiene ápice cerrado y menor acceso biológico.
La necrosis pulpar puede producir periodontitis apical y pérdida ósea.
La i-PRF se obtiene de la propia sangre del paciente.
La fibrina funciona como andamio para células y vasos.
El sangrado inducido y la i-PRF se utilizaron juntos.
El protocolo alcanzó 88,9 % de éxito clínico en esta muestra.
La lesión periapical disminuyó notablemente en la mayoría de los casos.
El dolor postoperatorio fue mínimo y no se registró uso de analgésicos.
La reparación ósea no demuestra regeneración de una pulpa normal.
La técnica todavía no sustituye de forma universal a la endodoncia convencional.
Bibliografía del artículo
Formato Vancouver
Cekic EC, Turk T, Yilmaz B, Korucu M, Celikkol B, Tavsan O. Clinical outcomes of regenerative endodontic treatment with injectable platelet-rich fibrin in mature necrotic teeth in a retrospective cohort study. Sci Rep. 2026. doi:10.1038/s41598-026-55920-z.
Formato APA 7
Cekic, E. C., Turk, T., Yilmaz, B., Korucu, M., Celikkol, B., & Tavsan, O. (2026). Clinical outcomes of regenerative endodontic treatment with injectable platelet-rich fibrin in mature necrotic teeth in a retrospective cohort study. Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-026-55920-z
DOI: 10.1038/s41598-026-55920-z
Enlace directo de ingreso al artículo: https://doi.org/10.1038/s41598-026-55920-z
Nota editorial: el archivo revisado corresponde a una versión aceptada y todavía no editada del artículo. Puede contener errores menores que sean corregidos antes de la publicación definitiva.