CarpuleNetRed global de odontología
Software
OdontopediatríaBMC Oral Health2026

MANEJO CONDUCTUAL ESCENARIO-EXPERIENCIAL PARA REDUCIR EL MIEDO DENTAL EN NIÑOS PREESCOLARES

Qué enseña este ensayo clínico sobre simulación, juego de roles, cooperación infantil y primeras experiencias odontológicas

Este artículo evaluó una técnica escenario-experiencial de manejo conductual en niños preescolares con caries leve o moderada. La idea fue preparar emocionalmente al niño antes de la atención dental mediante una simulación guiada del ambiente clínico: el niño jugaba a ser “pequeño dentista”, el padre o madre actuaba como paciente y un mentor explicaba instrumentos y pasos de forma segura, concreta y adaptada a la edad. Al final se analizaron 93 niños: 46 en el grupo intervención y 47 en el grupo control. La evaluación fue de corto plazo, realizada en la segunda visita, aproximadamente siete días después de la primera atención. El miedo dental, medido mediante la versión parental del CFSS-DS, fue menor en el grupo intervención: 25,26 ± 6,96 frente a 29,40 ± 10,15 en el grupo control. La diferencia fue de aproximadamente 4,14 puntos y no debe interpretarse como eliminación completa del miedo, sino como una reducción inicial mayor en comparación con el manejo convencional. La cooperación también fue mejor: 73,91 % de los niños del grupo intervención alcanzó Frankl 3 y 17,39 % Frankl 4, mientras que en el control fueron 53,19 % y 12,77 %. La satisfacción parental fue mayor en el grupo intervención: 78,30 % de padres muy satisfechos frente a 66,00 % en el control. Este resultado refleja la experiencia de atención y comunicación percibida por los padres, no la calidad técnica de las restauraciones.

DOI: 10.1186/s12903-025-07352-wFuente originalPublicado: 21 de agosto de 2026

ODONTOPEDIATRÍA · CONDUCTA

MANEJO CONDUCTUAL ESCENARIO-EXPERIENCIAL PARA REDUCIR EL MIEDO DENTAL EN NIÑOS PREESCOLARES

Qué enseña este ensayo clínico sobre simulación, juego de roles, cooperación infantil y primeras experiencias odontológicas

BMC Oral Health2026DOI: 10.1186/s12903-025-07352-w

Respuesta rápida

Conocimientos previos para comprender el artículo

1. ¿Qué es el miedo dental infantil y por qué importa?

El miedo dental infantil es una respuesta emocional frente a algo que el niño percibe como amenazante: el ambiente clínico, la separación de sus rutinas, el ruido de los instrumentos, la posibilidad de dolor, la presencia de personas desconocidas o la sensación de perder control. En niños pequeños, este miedo puede expresarse como llanto, resistencia a abrir la boca, movimientos defensivos, bloqueo, rechazo a sentarse en el sillón o necesidad constante de contacto con el cuidador.

La importancia clínica es enorme. Cuando el niño no coopera, el odontólogo trabaja con más dificultad, el procedimiento se alarga, aumenta el estrés de todos y puede formarse una memoria negativa de la consulta. Esa memoria puede condicionar futuras visitas, favorecer evitación del tratamiento y permitir que la caries avance hasta dolor, infección o tratamientos más invasivos.

2. Por qué los niños de 3 a 6 años necesitan estrategias concretas

Los preescolares no procesan la información como un adulto. Su comprensión es más concreta, visual, corporal y emocional. Decir “no va a pasar nada” suele ser menos útil que permitirle ver, tocar, ensayar y entender de forma simple qué ocurrirá. A esta edad, el niño aprende mejor cuando participa activamente, cuando la explicación se transforma en juego y cuando el entorno deja de ser totalmente desconocido.

Por eso, una técnica basada en simulación puede tener sentido: convierte instrumentos abstractos en objetos familiares, transforma al niño de paciente pasivo en participante activo y reduce la incertidumbre antes de que aparezca el procedimiento real.

3. Manejo conductual convencional: útil, pero no siempre suficiente

El manejo conductual convencional en odontopediatría incluye técnicas como Tell-Show-Do, refuerzo positivo, distracción audiovisual, premios pequeños, modelado y comunicación adaptada. En Tell-Show-Do, el odontólogo explica lo que hará, lo muestra de manera sencilla y luego lo realiza. Esta técnica sigue siendo muy útil, pero algunos niños necesitan más que una explicación: necesitan experimentar el ambiente de forma segura antes de recibir tratamiento.

En el estudio, el grupo control no estuvo “sin manejo”. Recibió atención pediátrica convencional, incluyendo Tell-Show-Do, refuerzo positivo, distracción durante la espera, educación en salud y pequeños premios. Por eso, el beneficio observado no fue frente a ausencia de manejo, sino frente a un manejo convencional activo.

4. ¿Qué significa manejo conductual escenario-experiencial?

La técnica escenario-experiencial utiliza una escena simulada para que el niño aprenda mediante experiencia. En este artículo, se preparó una sala de “pequeño dentista”. El niño asumía el rol de dentista, el padre o madre actuaba como paciente y un mentor guiaba la actividad. Se usaron modelos dentales, videos animados, ilustraciones y elementos clínicos seguros.

El niño podía explorar instrumentos básicos como espejo bucal, pinza y jeringa triple, y simular procedimientos sobre el padre o madre bajo supervisión. La experiencia fue individual, con un niño a la vez. Esto probablemente ayudó a mantener la atención, adaptar la explicación al ritmo del niño y crear una sensación de seguridad; al mismo tiempo, implica que la técnica requiere tiempo, espacio y personal entrenado.

ElementoFunción clínica en la adaptación del niño
Juego de rolesPermite que el niño pase de “objeto de tratamiento” a participante activo; al jugar a ser dentista, comprende mejor el rol del profesional.
Instrumentos segurosDisminuyen el miedo a lo desconocido porque el niño ve, toca y entiende objetos antes de vivirlos en boca.
Padre o madre como pacienteIntegra al cuidador en un rol tranquilizador y convierte la experiencia en una escena familiar.
Mentor entrenadoGuía el lenguaje, evita amenazas, corrige dudas y refuerza la sensación de control.
Sesión individualReduce distracciones y permite ajustar la experiencia a la edad, temperamento y nivel de miedo del niño.

5. Cómo interpretar las escalas usadas en el artículo

El artículo utilizó dos herramientas principales. El CFSS-DS mide miedo dental a través de situaciones como ver al dentista, abrir la boca, recibir una inyección o enfrentar instrumentos. En este estudio se usó la versión parental, por lo que refleja la percepción informada por los padres y no una autoevaluación directa completa del niño. La puntuación va de 17 a 85: a mayor puntuación, mayor miedo. En el artículo, una puntuación mayor de 35 se consideró indicativa de ansiedad dental.

También se utilizó la escala de Frankl para cooperación clínica. Frankl 1 indica conducta extremadamente negativa; Frankl 2, conducta negativa o poco cooperadora; Frankl 3, conducta positiva/cooperadora; y Frankl 4, conducta muy positiva. Esta escala no mide miedo interno de manera directa, sino comportamiento observable durante la atención.

Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo

¿Qué quiso investigar este ensayo clínico?

El artículo quiso saber si una intervención escenario-experiencial antes de la atención odontopediátrica podía disminuir el miedo dental, mejorar la cooperación durante la visita y aumentar la satisfacción de los padres en niños preescolares con caries dental. Los niños tenían entre 3 y 6 años, no tenían experiencia dental previa y requerían procedimientos básicos por caries leve o moderada en dientes temporales.

El tratamiento evaluado no corresponde a procedimientos complejos como pulpotomías, extracciones, urgencias dolorosas, sedación o atención de niños con necesidades especiales. Los resultados se entienden mejor como evidencia para primeras experiencias clínicas y procedimientos preventivos/restauradores básicos.

¿Qué recibieron los grupos?

GrupoQué recibióLectura clínica
IntervenciónManejo conductual escenario-experiencial antes de la primera visita: simulación, juego de roles, exploración guiada de instrumentos y participación del padre o madre como “paciente”.Preparación emocional activa antes de enfrentar el procedimiento real.
ControlManejo conductual convencional: Tell-Show-Do, refuerzo positivo, educación, distracción durante la espera y pequeños premios.No fue ausencia de manejo; fue el estándar conductual habitual comparado con una técnica más participativa.

Resultado 1. El miedo dental disminuyó más en el grupo escenario-experiencial

Antes de la intervención, los grupos eran muy parecidos en miedo dental: 31,98 ± 9,69 en el grupo intervención y 32,21 ± 10,29 en el control. En la evaluación posterior, realizada en la segunda visita, el grupo intervención bajó a 25,26 ± 6,96, mientras el control quedó en 29,40 ± 10,15. La diferencia final entre grupos fue de aproximadamente 4,14 puntos.

Los autores describieron una reducción aproximada de 21,01 % en el grupo intervención frente a 8,7 % en el control. La mejoría del grupo intervención fue más clara; el control tuvo una disminución numérica menor, pero no una reducción claramente significativa según el análisis del estudio.

Dato clínicoGrupo intervenciónGrupo controlInterpretación
CFSS-DS inicial31,98 ± 9,6932,21 ± 10,29Los grupos iniciaron con niveles similares de miedo dental.
CFSS-DS en segunda visita25,26 ± 6,9629,40 ± 10,15El grupo intervención terminó con menor miedo informado por los padres.
Lectura clínicaReducción inicial mayorMejoría numérica menorEl efecto es prometedor, pero corresponde a una evaluación corta de aproximadamente una semana.

Resultado 2. La cooperación fue mejor durante la atención

En la evaluación posterior, 34 niños del grupo intervención alcanzaron Frankl 3 y 8 alcanzaron Frankl 4. Esto equivale a 73,91 % cooperadores y 17,39 % muy cooperadores. En el control, 25 niños alcanzaron Frankl 3 y 6 alcanzaron Frankl 4, equivalentes a 53,19 % y 12,77 %.

Un dato clínico interesante es que en el grupo control el nivel Frankl 2 fue de 34,04 % en la evaluación posterior, claramente más alto que en el grupo intervención, donde fue 8,70 %. Esto sugiere que el manejo convencional no evitó que una proporción importante de niños continuara con conducta poco cooperadora durante la visita restauradora.

Frankl posteriorIntervenciónControlQué significa
Nivel 10 %0 %No hubo conducta extremadamente negativa en la evaluación posterior.
Nivel 28,70 %34,04 %El control concentró más niños con conducta poco cooperadora.
Nivel 373,91 %53,19 %Más niños del grupo intervención lograron cooperación clínica.
Nivel 417,39 %12,77 %La cooperación muy positiva también fue algo mayor en intervención.

La cooperación no debe confundirse con obediencia forzada. Un niño cooperador es aquel que comprende mejor la situación, tolera el procedimiento dentro de su capacidad y puede participar sin angustia excesiva. Si el niño expresa dolor, supera su capacidad de regulación o entra en pánico, la técnica conductual no debe usarse para presionarlo a continuar.

Resultado 3. La satisfacción de los padres fue mayor, pero no mide calidad técnica

Al final del estudio, 78,30 % de los padres del grupo intervención se declararon muy satisfechos, frente a 66,00 % en el grupo control. Esta diferencia favorece la técnica escenario-experiencial, probablemente porque los padres recibieron explicaciones más claras, observaron una preparación más amable del niño y percibieron mejor comunicación con el equipo.

Sin embargo, la satisfacción parental no equivale a éxito odontológico completo. La escala incluyó ambiente clínico, actitud del personal, comunicación, educación en salud y experiencia general. No midió calidad técnica de restauraciones, longevidad, dolor durante el procedimiento ni salud pulpar. Además, el cuestionario fue adaptado y no contó con validación completa para todos los contextos, por lo que debe interpretarse con prudencia.

Resultado 4. Por qué la técnica pudo funcionar

La técnica parece actuar sobre un punto central del miedo infantil: la incertidumbre. En vez de llegar directamente a un sillón desconocido, el niño tuvo una experiencia previa donde pudo mirar, tocar, preguntar y ensayar. Al transformarse en “pequeño dentista”, el niño dejó de ser únicamente receptor del procedimiento y ganó una sensación de control.

Desde el punto de vista odontopediátrico, esto puede ser muy valioso en primeras visitas. Un niño que entiende qué es el espejo, qué hace el aire/agua de la jeringa triple y por qué el odontólogo necesita mirar sus dientes puede resistirse menos cuando el procedimiento real ocurre. La técnica convierte el tratamiento en una experiencia más predecible.

Aplicación clínica para odontopediatría

1. Usarla especialmente en primeras experiencias dentales

El estudio incluyó niños sin tratamiento dental previo. Por eso, la técnica parece especialmente aplicable a primeras citas, adaptación al consultorio, procedimientos preventivos y restauraciones simples. No debe asumirse que tendrá el mismo efecto en niños con experiencias traumáticas previas, dolor agudo, abscesos, necesidad de tratamiento pulpar, extracciones o sedación.

2. Adaptarla sin necesidad de una sala grande

Aunque el estudio usó una sala de “pequeño dentista”, en una clínica pequeña puede hacerse una versión simplificada: un modelo dental, espejo, cepillo, jeringa triple mostrando aire/agua de forma gradual, muñeco, dibujos y una explicación breve antes de la cita. Lo importante no es la decoración, sino la secuencia: explicar, permitir explorar, simular, reforzar y luego tratar.

3. Hacer una sesión breve, estructurada y segura

La sesión debe terminar antes de que el niño pierda atención o se fatigue. En preescolares, una preparación demasiado larga puede producir el efecto contrario: cansancio, irritabilidad y menor cooperación. El juego debe tener un objetivo clínico claro: familiarizar, no entretener indefinidamente.

4. Guiar a los padres

La participación de los padres debe ser orientada. No basta con que estén presentes; deben saber qué decir, qué evitar y cómo apoyar sin transmitir amenaza. Evitar frases como “si no te portas bien te van a pinchar” o “no llores porque no duele nada”. Tampoco conviene usar premios como chantaje si el niño está angustiado; el refuerzo debe apoyar la conducta positiva, no invalidar el miedo.

5. Usar lenguaje adaptado sin engañar

En odontopediatría se recomienda evitar palabras amenazantes cuando existen alternativas más adecuadas, pero eso no significa mentir. No se trata de ocultar la verdad, sino de usar un lenguaje comprensible y no intimidante. Por ejemplo, “vamos a dormir un poquito el diente” puede ser más aceptable que “te voy a poner una inyección”, siempre que el niño reciba una explicación honesta y adaptada a su edad.

Limitaciones importantes para interpretar el artículo

La evaluación fue de corto plazo: aproximadamente siete días entre la primera y la segunda visita. No demuestra mantenimiento del efecto durante meses o años.

El ensayo fue registrado retrospectivamente, aunque los autores señalan que el protocolo había sido diseñado previamente y que los procedimientos no cambiaron.

La selección inicial fue por conveniencia y procedió de un hospital terciario urbano; los resultados pueden no reproducirse igual en clínicas rurales, consultas con menos personal o entornos con menos recursos.

El estudio incluyó niños de 3 a 6 años con caries leve o moderada y sin experiencia dental previa. No debe extrapolarse directamente a niños con dolor agudo, necesidades especiales, tratamientos pulpares, extracciones o sedación.

El miedo se midió con versión parental del CFSS-DS; esto aporta información útil, pero no equivale a una autoevaluación completa del niño.

No se midieron indicadores fisiológicos como pulso o presión arterial, ni dolor durante el procedimiento.

No se evaluó calidad técnica de las restauraciones, longevidad restauradora, éxito pulpar ni necesidad de repetir tratamiento.

No se midió ansiedad parental con una escala específica; por tanto, no puede afirmarse que la técnica redujo directamente la ansiedad de los padres, aunque sí mejoró su satisfacción.

El cuestionario de satisfacción parental fue adaptado y tuvo consistencia interna alta, pero no una validación completa para todos los contextos.

Qué aprendemos de odontopediatría con este artículo

La primera experiencia dental puede marcar la relación futura del niño con la odontología.

El miedo no siempre se corrige con decir “no tengas miedo”; muchas veces disminuye cuando el niño comprende qué ocurrirá.

La cooperación no es solo disciplina: depende de edad, lenguaje, dolor, ambiente, confianza y capacidad de regulación emocional.

El manejo conductual convencional sigue siendo útil, pero puede potenciarse con simulación, juego de roles y participación activa.

Preparar al niño antes de la restauración puede ser tan importante como preparar el material restaurador.

La satisfacción parental mejora cuando el equipo explica, acompaña y hace visible el esfuerzo por cuidar emocionalmente al niño.

Registre conducta y miedo de forma simple —por ejemplo, con Frankl o notas clínicas— para saber si el niño mejora entre citas.

No desperdicie la primera cita: en odontopediatría, una visita de adaptación puede prevenir muchas citas traumáticas posteriores.

Conclusión simple

Conclusión final

En este contexto clínico, y aplicado por un equipo entrenado, el manejo conductual escenario-experiencial permitió que los niños se familiarizaran con el ambiente odontológico antes de recibir atención restauradora básica. La intervención fue más participativa que el manejo convencional porque convirtió el consultorio en una experiencia concreta: mirar, tocar, jugar, preguntar y ensayar antes de tratar.

Su valor no está en reemplazar otras técnicas, sino en integrarse con ellas. Debe combinarse con Tell-Show-Do, refuerzo positivo, pausas, comunicación adaptada, control del dolor, anestesia cuando corresponda y, en casos seleccionados, técnicas farmacológicas. La odontopediatría de calidad no consiste solo en terminar la restauración; también consiste en cuidar cómo el niño llega emocionalmente a esa restauración.

El aporte principal del artículo es recordar que preparar emocionalmente al niño es parte del tratamiento. Cuando el niño comprende el entorno, el instrumento y el rol del odontólogo, puede transformar una situación desconocida en una experiencia más manejable. Esa preparación temprana puede facilitar la cooperación y reducir el riesgo de construir recuerdos odontológicos negativos.

Aprendizaje práctico para el odontólogo

Antes de iniciar un procedimiento en un niño pequeño, dedique tiempo a explicar el ambiente con palabras simples y objetos visibles.

Permita que el niño toque instrumentos seguros, como espejo o cepillo, antes de usarlos en boca.

Muestre la jeringa triple con aire/agua de manera gradual y controlada para evitar sorpresas sensoriales.

Use al padre o madre como apoyo guiado, no como fuente de presión o amenaza.

No prometa “no va a doler” si puede haber molestia; explique que avisará, hará pausas y ayudará a que el diente esté cómodo.

Si el niño no regula su miedo, deténgase y reevalúe; cooperación no significa forzar.

Para restauraciones simples, una preparación emocional breve puede mejorar mucho la cita.

Para dolor agudo, abscesos, pulpotomías, extracciones o sedación, no extrapole automáticamente este protocolo.

Registre la conducta con Frankl u otra nota sencilla para observar evolución entre citas.

La conducta del niño también depende del equipo: tono de voz, paciencia, predictibilidad, control del dolor y respeto.

Bibliografía, DOI y enlace

Referencia Vancouver

Wang Y, Luo S, Yang L, Wang X. Efficacy of scenario-experiential behavior management techniques on dental fear in preschool children with dental caries: a randomized controlled trial. BMC Oral Health. 2026;26:69.

Referencia APA 7

Wang, Y., Luo, S., Yang, L., & Wang, X. (2026). Efficacy of scenario-experiential behavior management techniques on dental fear in preschool children with dental caries: A randomized controlled trial. BMC Oral Health, 26, 69. https://doi.org/10.1186/s12903-025-07352-w

DOI: 10.1186/s12903-025-07352-w

Enlace: https://doi.org/10.1186/s12903-025-07352-w