CarpuleNetRed global de odontología
Software
OdontopediatríaOral Health and Preventive Dentistry2026

MANTENEDORES DE ESPACIO REMOVIBLES Y CALIDAD DE VIDA EN NIÑOS

En niños de 8 a 10 años, ¿usar un mantenedor de espacio removible se asocia con peor calidad de vida relacionada con la salud oral en comparación con niños sanos, sin caries activa y sin aparato?

Este estudio transversal comparó la calidad de vida relacionada con la salud oral de niños de 8 a 10 años que usaban mantenedores de espacio removibles frente a niños controles sistémicamente sanos, sin caries activa y sin pérdida prematura de dientes temporales. Los mantenedores removibles evaluados tenían base acrílica y elementos de retención, y los niños los habían usado durante al menos seis meses. El grupo control era clínicamente muy sano; por eso, la comparación no permite aislar por completo el efecto del aparato frente a la historia previa de pérdida dentaria, tratamientos anteriores o diferencias no medidas entre grupos.

DOI: 10.3290/j.ohpd.c_2504Fuente originalPublicado: 21 de agosto de 2026

ODONTOPEDIATRÍA · ESPACIO

MANTENEDORES DE ESPACIO REMOVIBLES Y CALIDAD DE VIDA EN NIÑOS

En niños de 8 a 10 años, ¿usar un mantenedor de espacio removible se asocia con peor calidad de vida relacionada con la salud oral en comparación con niños sanos, sin caries activa y sin aparato?

Oral Health and Preventive Dentistry2026DOI: 10.3290/j.ohpd.c_2504

Respuesta rápida

Este estudio transversal comparó la calidad de vida relacionada con la salud oral de niños de 8 a 10 años que usaban mantenedores de espacio removibles frente a niños controles sistémicamente sanos, sin caries activa y sin pérdida prematura de dientes temporales. Los mantenedores removibles evaluados tenían base acrílica y elementos de retención, y los niños los habían usado durante al menos seis meses. El grupo control era clínicamente muy sano; por eso, la comparación no permite aislar por completo el efecto del aparato frente a la historia previa de pérdida dentaria, tratamientos anteriores o diferencias no medidas entre grupos.

La asociación principal fue clara: los niños con mantenedor removible reportaron puntajes CPQ8–10 mucho más altos que los controles, lo que significa peor calidad de vida relacionada con salud oral. El puntaje total fue 26,88 ± 11,94 en usuarios de mantenedor y 12,24 ± 7,31 en controles, con diferencia estadísticamente significativa. También hubo peores resultados en síntomas orales, limitaciones funcionales, bienestar emocional y bienestar social.

La enseñanza clínica no es que los mantenedores removibles sean “malos” o que deban evitarse siempre. Su indicación puede ser necesaria para conservar espacio después de la pérdida prematura de dientes temporales. La enseñanza real es que un aparato preventivo también puede asociarse con molestias, dificultades al hablar o masticar, vergüenza, rechazo social o problemas de adaptación. Por eso el odontopediatra no debe revisar solo si el aparato conserva espacio; también debe revisar si el niño lo tolera, lo usa, lo entiende y se adapta emocional y socialmente.

Por ser un estudio transversal, estos resultados deben leerse como asociación, no como prueba de que el mantenedor removible por sí solo haya causado todo el impacto negativo. Aun así, el hallazgo es clínicamente útil porque recuerda que el éxito de un mantenedor de espacio no se mide únicamente en milímetros de arco, sino también en comodidad, función, higiene, motivación, familia y experiencia diaria del niño.

1. Conocimientos previos para comprender el artículo

1.1. ¿Por qué se colocan mantenedores de espacio en odontopediatría?

Los dientes temporales no son “dientes de paso” sin importancia. Mantienen longitud de arco, ayudan a masticar, participan en la fonación, conservan estética infantil y guían la erupción de los dientes permanentes. Cuando un molar temporal se pierde antes de tiempo por caries, trauma u otra causa, los dientes vecinos pueden migrar hacia el espacio vacío. La pérdida dentaria previa que lleva a indicar el mantenedor también puede afectar la función y la experiencia del niño; por eso, al interpretar este tipo de estudios, no debe confundirse automáticamente el efecto del aparato con el efecto de la historia clínica previa.

Esa migración puede reducir la longitud de arco y favorecer apiñamiento, erupción ectópica, inclinación de molares, pérdida de espacio para premolares y alteraciones oclusales. Por eso se indican mantenedores de espacio: no para “enderezar” dientes, sino para preservar el espacio que un diente permanente necesitará más adelante. No toda pérdida prematura se resuelve con un mantenedor removible: la decisión depende del diente perdido, edad dental, tiempo esperado de erupción del sucesor, oclusión, espacio disponible, cooperación, higiene, riesgo de caries y posibilidad de usar un mantenedor fijo u otra estrategia interceptiva.

Situación clínicaRiesgo si no se conserva el espacioObjetivo del mantenedor
Pérdida prematura de molar temporalMigración mesial del molar posterior y reducción de longitud de arcoMantener el espacio hasta la erupción del sucesor permanente
Pérdida bilateral o múltipleAlteración de masticación, guía eruptiva y estabilidad de arcoConservar función y distribución del espacio
Niño en dentición mixta tempranaMayor riesgo de cambios progresivos antes de la erupción completaControlar el espacio durante una etapa de crecimiento dinámico

1.2. Mantenedor removible: útil, pero exige adaptación

Un mantenedor removible suele estar formado por una base acrílica y retenedores. A diferencia de un mantenedor fijo, el niño puede retirarlo para comer o cepillarse, y eso ofrece ventajas de higiene y reparación. Pero también exige cooperación, memoria, motivación familiar y tolerancia al volumen del aparato. El mantenedor fijo suele depender menos de la memoria del niño, aunque puede dificultar higiene o descementarse; el removible permite limpieza y ajustes, pero depende más de cooperación, familia y aceptación social. Este artículo solo evaluó mantenedores removibles; no comparó removibles contra fijos.

Aspecto del aparato removibleCómo puede afectar al niño
Base acrílicaPuede sentirse voluminosa, interferir con la lengua o cambiar la forma de hablar al inicio.
RetenedoresPueden molestar si están mal ajustados o si irritan tejidos blandos.
Uso durante el díaPuede generar incomodidad en escuela, vergüenza o tendencia a retirarlo.
Necesidad de higieneSi no se limpia bien, puede retener placa, olor, restos alimenticios o irritación mucosa.
Control periódicoEl crecimiento, la erupción y los cambios dentarios obligan a ajustar el aparato.
Riesgo de pérdida o fracturaPuede interrumpir el tratamiento, generar discusiones familiares, costos adicionales, necesidad de reparación y menor adherencia.

1.3. ¿Qué significa calidad de vida relacionada con salud oral?

La calidad de vida relacionada con la salud oral no se limita a si el diente duele o no. Evalúa cómo una condición oral o un tratamiento afecta la vida diaria del niño: comer, hablar, dormir, sonreír, relacionarse, sentirse seguro, evitar burlas o tolerar un aparato dentro de la boca.

En odontopediatría esto es especialmente importante porque el niño no siempre expresa su incomodidad con frases clínicas. Puede mostrarla dejando de usar el aparato, hablando menos, escondiendo la sonrisa, irritándose, evitando comer ciertos alimentos o retirando el dispositivo en la escuela.

1.4. ¿Qué mide el CPQ8–10?

El CPQ8–10 es un cuestionario diseñado para niños de 8 a 10 años. En este estudio se usó la versión turca validada. Tiene 25 preguntas y cuatro dominios. El niño responde según lo que vivió durante el último mes; por tanto, mide la percepción del niño, no la evaluación objetiva del odontólogo ni la opinión exclusiva de los padres. A mayor puntaje, peor calidad de vida relacionada con salud oral. El periodo de un mes puede captar molestias recientes de adaptación, pero no describe necesariamente toda la experiencia desde la colocación del aparato.

Dominio CPQ8–10Qué explora clínicamente
Síntomas oralesDolor, molestias, sensibilidad, incomodidad oral o sensación desagradable asociada a la boca o al aparato.
Limitaciones funcionalesDificultad para masticar, hablar, pronunciar, comer o realizar actividades orales normales.
Bienestar emocionalVergüenza, preocupación, frustración, enojo, incomodidad o sentimientos negativos por la boca o el aparato.
Bienestar socialEvitar hablar, sonreír, participar, relacionarse, ir a la escuela con tranquilidad o sentirse aceptado por otros niños.

2. Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo

2.1. Qué comparó el estudio

Dato del artículoInterpretación odontológica
Tipo de estudioEstudio transversal: observa una asociación en un momento determinado, no demuestra causalidad definitiva.
Grupo con mantenedor removible51 niños de 8 a 10 años que usaban mantenedor de espacio removible durante al menos seis meses.
Grupo control51 niños sistémicamente sanos, sin caries activa y sin pérdida prematura de dientes temporales. Podían tener hasta tres dientes restaurados.
Aparato evaluadoMantenedores removibles con base acrílica y elementos de retención. El artículo no detalló diseño exacto, localización, número de dientes reemplazados, extensión de la base o tipo de retenedores.
InstrumentoCPQ8–10, cuestionario infantil de calidad de vida relacionada con salud oral.
Punto importanteEl estudio excluyó caries activa y lesiones orales, pero no incluyó un grupo de niños con pérdida prematura sin mantenedor. Por eso no aísla por completo el efecto del aparato.
Uso del mantenedorLos niños del grupo de estudio lo usaban desde al menos seis meses; aun así reportaron peor OHRQoL, lo que sugiere que la adaptación no siempre elimina el impacto percibido.
Diferencia basalHubo más niñas en el grupo control y más niños entre usuarios de mantenedor; el análisis no halló efecto de género, pero es un desequilibrio que debe recordarse.

2.2. Resultado principal: los niños con mantenedor tuvieron peor calidad de vida oral

La asociación central fue que los niños con mantenedor removible tuvieron puntajes CPQ8–10 significativamente más altos que los controles. Como en este cuestionario un puntaje más alto significa peor calidad de vida, el grupo con aparato reportó mayor impacto oral, funcional, emocional y social. Todas las diferencias de dominios fueron estadísticamente significativas; el total CPQ8–10 tuvo p < 0,001.

MedidaUsuarios de mantenedor removibleControles sanosLectura clínica
CPQ8–10 total26,88 ± 11,9412,24 ± 7,31Los usuarios de mantenedor tuvieron peor calidad de vida oral global.
Síntomas oralesMedia 4,78; mediana 5Media 3,67; mediana 3Más síntomas reportados por los niños en el último mes; no equivale por sí solo a diagnóstico clínico directo.
Limitaciones funcionalesMedia 4,71; mediana 4Media 2,33; mediana 2Más dificultad para funciones como hablar, comer o adaptarse al dispositivo.
Bienestar emocionalMedia 7,02; mediana 7Media 3,59; mediana 3Más preocupación, incomodidad o frustración.
Bienestar socialMedia 10,31; mediana 10Media 2,75; mediana 2El mayor contraste numérico apareció en el componente social.

2.3. El componente social fue especialmente importante

El mayor contraste numérico apareció en el componente social. Esto es clínicamente relevante porque los niños de 8 a 10 años están en una etapa donde la escuela, los amigos, la apariencia, el habla y la aceptación del grupo pesan mucho. Un aparato removible puede ser percibido como extraño, visible al hablar o incómodo; puede generar preguntas, incomodidad social o incluso burlas, aunque el estudio no midió bullying de forma específica.

Por eso, cuando un niño deja de usar su mantenedor en la escuela, no siempre es “desobediencia”. Puede ser vergüenza, dificultad para hablar, miedo a que se note, presión de compañeros o falta de explicación adecuada sobre por qué debe usarlo.

2.4. Uso regular vs irregular: no hubo diferencias significativas

Dentro del grupo con mantenedor, 28 niños fueron clasificados como usuarios regulares y 23 como usuarios irregulares. El estudio consideró usuario regular al niño que lo usaba continuamente durante el día, excepto durante comidas y cepillado, y que asistía a controles. Esta clasificación se basó en declaraciones del niño y de los padres, no en sensores, registros electrónicos ni medición objetiva de horas de uso. Los usuarios irregulares tuvieron puntajes algo más altos, especialmente en bienestar emocional y total CPQ8–10, pero esas diferencias no fueron estadísticamente significativas.

ComparaciónResultadoInterpretación clínica prudente
Uso regular vs irregularNo hubo diferencias significativas en dominios ni puntaje total.No puede afirmarse que usarlo irregularmente produzca peor calidad de vida en este estudio.
Tendencia numéricaIrregulares: CPQ total 29,04 ± 13,34; regulares: 25,11 ± 10,57.Puede sugerir mayor dificultad de adaptación, pero no alcanza para concluirlo.
Lectura clínicaEl uso irregular puede ser señal de incomodidad, mala adaptación, falta de motivación o problemas familiares.Puede sugerir dificultad de adaptación, pero no demuestra causalidad. La adaptación no debe confundirse con obediencia.

2.5. Edad y género no explicaron el resultado principal

La distribución de género fue diferente entre grupos: hubo más niñas en el control y más niños entre usuarios de mantenedor. Aunque el análisis no encontró efecto significativo del género ni interacción grupo-género sobre el puntaje total, este desequilibrio basal debe recordarse al interpretar el estudio. Tampoco hubo diferencias significativas entre edades de 8, 9 y 10 años. El puntaje total se asoció principalmente con pertenecer al grupo con mantenedor, aunque el diseño transversal obliga a mantener prudencia.

3. Interpretación odontopediátrica profunda

3.1. Un mantenedor de espacio no es solo un aparato mecánico

La función clásica del mantenedor es conservar espacio. Sin embargo, desde la mirada del niño, también es un cuerpo extraño dentro de la boca. Puede alterar la lengua, la saliva, el habla, la masticación, el gusto, la higiene y la seguridad social. Por eso, el tratamiento no termina el día de la entrega del aparato; empieza una fase de adaptación que debe acompañarse.

3.2. Por qué un mantenedor removible puede afectar función

Posible dificultadExplicación clínica
Habla alteradaLa base acrílica puede ocupar espacio lingual o palatino y modificar la pronunciación, sobre todo al inicio.
Masticación incómodaEl aparato puede moverse, presionar tejidos o hacer que el niño prefiera comer sin él.
Mayor salivación inicialComo cualquier aparato removible, puede estimular saliva hasta que el niño se adapta.
Higiene más exigenteDebe limpiarse el aparato y la boca; si no, puede retener placa y olor.
Molestia en mucosa o retenedoresUn ajuste deficiente puede generar dolor, ulceración o rechazo del uso.
Náusea o sensación de cuerpo extrañoLa base acrílica puede estimular paladar, lengua o reflejo nauseoso en algunos niños.
Presión sobre dientes pilaresUn retenedor mal ajustado puede producir molestia, movilidad percibida, irritación gingival o rechazo del uso.

3.3. Por qué puede afectar bienestar emocional y social

El impacto emocional puede aparecer como vergüenza, frustración o cansancio de usar el aparato. El impacto social puede aparecer cuando el niño evita hablar, reír, comer con otros o llevar el mantenedor a la escuela. En esta edad, una pequeña incomodidad clínica puede convertirse en una experiencia social grande.

La consulta odontopediátrica debe preguntar activamente por estos temas. No basta con preguntar: “¿lo usa?”. Hay que preguntar: “¿le molesta al hablar?”, “¿se lo quita en la escuela?”, “¿alguien le ha preguntado o se ha burlado?”, “¿le da vergüenza?”, “¿le duele algún gancho?”, “¿puede comer bien?”. La adaptación no debe confundirse con obediencia: un niño que no usa el mantenedor puede estar comunicando dolor, vergüenza, dificultad funcional o falta de comprensión del tratamiento.

3.4. Por qué este artículo no debe usarse para rechazar todos los mantenedores removibles

4. Aplicación clínica para odontopediatría

4.1. Antes de indicar un mantenedor removible

Pregunta clínicaPor qué importa
¿Cuántos dientes se perdieron y dónde?La indicación depende del número de dientes, la zona, la edad dental y la erupción del sucesor.
¿El niño podrá usar y cuidar un aparato removible?Un aparato removible depende mucho de cooperación y supervisión.
¿La familia puede acompañar higiene y controles?Sin apoyo familiar, aumenta el riesgo de uso irregular, pérdida o mala higiene.
¿El niño se avergüenza fácilmente?La adaptación social puede afectar adherencia.
¿Hay alternativa fija o interceptiva más adecuada?En algunos casos puede preferirse mantenedor fijo, control de erupción u otra estrategia. Este artículo no comparó eficacia ni calidad de vida de mantenedores fijos frente a removibles.
¿Existe pérdida de espacio o riesgo real de pérdida de espacio?No toda pérdida prematura necesita mantenedor removible; la indicación debe justificarse por edad dental, erupción, oclusión y riesgo de cierre del espacio.
¿Cuál es la posición y desarrollo del sucesor permanente?Si el sucesor está próximo a erupcionar, el tiempo de mantenimiento puede ser corto; si falta mucho, el control debe ser más prolongado.

4.2. Durante la entrega del aparato

Explicar al niño para qué sirve el aparato con palabras simples: “guarda el espacio para el diente que viene”.

Probar habla y deglución en consulta, no solo ajuste físico.

Advertir que al inicio puede sentirse raro, aumentar saliva o cambiar la pronunciación, pero que debe revisarse si duele, lastima o la adaptación no mejora. No se debe forzar el uso si produce dolor, úlcera o presión persistente; debe acudirse a ajuste.

Enseñar cómo retirarlo y colocarlo sin deformar retenedores.

Explicar higiene del aparato y de los dientes de soporte.

Acordar cuándo usarlo y cuándo retirarlo, según la indicación clínica.

Hablar sobre la escuela: dónde guardarlo, qué hacer si molesta, cómo responder si otros niños preguntan y cuándo avisar si siente vergüenza, náusea, presión o dificultad para hablar.

4.3. En controles de seguimiento: revisar más que el espacio

No revisar solo…También revisar…
Ajuste del acrílicoDolor, ulceraciones, presión, olor, placa, aceptación y comodidad.
Retención del aparatoSi el niño lo usa en escuela, si se lo quita por vergüenza o si lo pierde.
Espacio dentalErupción del sucesor, cambios de dentición mixta, posición radiográfica y si el aparato todavía sigue indicado.
Higiene oralHigiene del aparato, motivación familiar, riesgo de caries, gingivitis, descalcificación o movilidad en dientes de soporte.
Uso reportadoRazones reales del uso irregular: molestia, bullying, olvido, falta de supervisión o mala adaptación.

4.4. Señales de alerta durante el uso de un mantenedor removible

El niño evita usarlo en la escuela o frente a otros niños.

Refiere dolor, náusea, dificultad para hablar o masticar.

Aparecen úlceras, presión en mucosa o marcas de retenedores.

El aparato tiene mal olor, retiene placa o se observa higiene deficiente.

La familia reporta discusiones constantes para que el niño lo use.

El niño se muestra avergonzado, irritable o preocupado por el aparato.

El aparato ya no ajusta bien por erupción, crecimiento o cambios dentarios.

5. Qué NO debe concluirse de este artículo

No concluirPor qué
Que todos los mantenedores removibles son dañinos.El estudio muestra asociación con peor OHRQoL frente a controles sanos; no prueba daño universal.
Que se debe evitar siempre el mantenedor removible.La indicación clínica puede ser necesaria para preservar espacio y prevenir maloclusión.
Que el aparato fijo siempre será mejor.El estudio no comparó fijos, removibles ni ausencia de tratamiento en niños con la misma pérdida dentaria.
Que el uso irregular no importa.No hubo diferencia estadística, pero el uso irregular puede ser clínicamente relevante y debe investigarse.
Que la peor calidad de vida se debe solo al aparato.El diseño transversal no permite descartar historia previa de pérdida dentaria, experiencias clínicas u otros factores.
Que el CPQ8–10 reemplaza la evaluación clínica.El cuestionario complementa la exploración; no sustituye diagnóstico, radiografías ni control de erupción.
Que un CPQ8–10 alto significa fracaso clínico automático del mantenedor.Puede indicar problemas de adaptación que deben corregirse, pero la función de conservar espacio también debe evaluarse clínicamente.
Que el estudio aisló por completo el efecto del aparato.No hubo grupo de niños con pérdida prematura sin mantenedor; la pérdida dentaria previa también puede influir en la calidad de vida.

6. Limitaciones importantes del artículo

El diseño fue transversal; por tanto, no permite demostrar causalidad ni cambios de adaptación con el paso del tiempo. La comparación muestra asociación, no prueba que el aparato por sí solo haya causado todo el deterioro.

No hubo medición antes de colocar el mantenedor, por lo que no se sabe cómo era la calidad de vida inicial de esos niños.

El grupo control fue más sano: niños sin caries activa y sin pérdida prematura. Además, podía incluir niños con hasta tres dientes restaurados, por lo que no era necesariamente un grupo sin ninguna experiencia dental previa. Comparar usuarios de mantenedor con controles muy sanos puede aumentar la diferencia observada.

La regularidad de uso se basó en reportes del niño y padres, lo que puede tener subjetividad o sesgo de memoria.

No se detalló el tipo exacto de pérdida dentaria, número de dientes perdidos, localización, extensión de la base acrílica, tipo de retenedores, estado oclusal inicial, pérdida de espacio ni indicación exacta del mantenedor, factores que pueden influir mucho en comodidad y adaptación.

No se evaluaron variables como personalidad del niño, ansiedad, bullying, apoyo familiar, nivel socioeconómico, experiencia dental previa, severidad de la pérdida dentaria o necesidad real del aparato.

El estudio fue realizado en una población específica de Turquía y recogió datos en un periodo corto; los resultados pueden variar según cultura, escuela, familia, tipo de aparato y acceso a controles. Tampoco hubo un grupo de niños con pérdida prematura de dientes temporales sin mantenedor, ni comparación con mantenedores fijos; por tanto, no se puede saber si la peor calidad de vida se relaciona más con el aparato, con la pérdida dentaria previa o con ambos. Además, no se midieron horas reales de uso diario ni adherencia objetiva.

7. Conclusión simple

Este estudio muestra que los niños de 8 a 10 años que usaban mantenedores de espacio removibles reportaron peor calidad de vida relacionada con salud oral que niños controles sanos, sin caries activa y sin pérdida prematura de dientes temporales. La diferencia se observó en el puntaje total del CPQ8–10 y en todos los dominios: síntomas orales, limitaciones funcionales, bienestar emocional y bienestar social. Por ser transversal, este resultado debe leerse como asociación, no como prueba de que el aparato por sí solo haya causado todo el deterioro.

La conclusión clínica no es abandonar los mantenedores removibles. La conclusión es que, cuando se indica uno, el odontopediatra debe acompañar la adaptación del niño. El aparato puede conservar espacio, pero también puede asociarse con molestias, dificultades funcionales o incomodidad social. Además, el estudio no comparó mantenedores removibles con fijos ni con niños que tuvieran pérdida prematura sin tratamiento.

Por eso, el seguimiento debe incluir tres preguntas: ¿el aparato cumple su función clínica?, ¿el niño lo tolera y lo usa?, y ¿la familia sabe cómo ayudarlo a adaptarse? Un mantenedor exitoso no solo mantiene espacio: permite que el niño coma, hable, sonría, vaya a la escuela y se sienta seguro.

8. Conclusión final para CarpuleNet

Este artículo es valioso porque cambia la forma de mirar un tratamiento aparentemente simple. Un mantenedor de espacio removible no debe evaluarse únicamente como acrílico, retenedores y espacio conservado. Debe evaluarse como un dispositivo que entra en la vida diaria del niño.

La odontopediatría preventiva no puede ser solo preventiva para la oclusión; también debe ser cuidadosa con la experiencia infantil. Si el niño se avergüenza, habla peor, come incómodo o se quita el aparato en la escuela, la adherencia y la experiencia del niño pueden deteriorarse aunque el diseño mecánico esté bien hecho.

Para CarpuleNet, la enseñanza central es clara: el mantenedor de espacio removible es una herramienta útil, pero necesita indicación precisa, diseño cómodo, educación familiar, controles periódicos y acompañamiento emocional. La prevención de la maloclusión debe ir de la mano con la calidad de vida del niño.

9. Aprendizaje práctico único

10. Bibliografía del artículo resumido

Formato APA 7: Saraç, F., Kıran, F. N., Ranjbarsisan, S., & Aktaş, F. (2026). The effect of removable space maintainer use on oral-health-related quality of life in children: A cross-sectional study. Oral Health and Preventive Dentistry, 24, 86–93. https://doi.org/10.3290/j.ohpd.c_2504

Formato Vancouver: Saraç F, Kıran FN, Ranjbarsisan S, Aktaş F. The effect of removable space maintainer use on oral-health-related quality of life in children: A cross-sectional study. Oral Health Prev Dent. 2026;24:86–93. doi: 10.3290/j.ohpd.c_2504.