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OdontopediatríaJournal of Clinical Pediatric Dentistry2026

MATERIALES RESTAURADORES INTELIGENTES EN ODONTOPEDIATRÍA

¿Los ionómeros, giómeros, alcasites (alkasites) y otros materiales liberadores de iones sobreviven mejor que el composite en restauraciones posteriores pediátricas?

Idea central del artículo Este artículo evaluó si los materiales restauradores “inteligentes” o liberadores de iones, como ionómeros de vidrio de alta viscosidad, glass-hybrids, ionómeros modificados con resina, giómeros, sistemas S-PRG y alcasites como Cention, sobreviven mejor que los composites de resina en restauraciones posteriores pediátricas. El término “inteligente” debe entenderse con cautela: agrupa materiales con liberación iónica o interacción bioactiva potencial, pero no significa superioridad clínica automática. La respuesta principal fue prudente: en molares temporales, a 12–24 meses, estos materiales no demostraron una supervivencia superior al composite. El metaanálisis principal incluyó solo dos ensayos para la comparación directa entre materiales liberadores de iones y composite en dientes temporales. El resultado se inclinó numéricamente hacia menos fallas con composite, pero sin diferencia estadísticamente significativa: RR de falla = 1,74; IC 95 %: 0,67–4,57. En este análisis, RR > 1 significa más fallas en el grupo de materiales inteligentes/liberadores de iones frente al composite. Esto no permite afirmar que el composite sea definitivamente superior, pero tampoco permite enseñar que los materiales inteligentes superan al composite en supervivencia clínica. La comparación principal es limitada y debe leerse como una señal clínica preliminar, no como una conclusión definitiva sobre todas las familias de ionómeros, giómeros, glass-hybrids, RMGIC o alcasi

DOI: 10.22514/jocpd.2026.059Fuente originalPublicado: 21 de agosto de 2026

ODONTOPEDIATRÍA · MATERIALES

MATERIALES RESTAURADORES INTELIGENTES EN ODONTOPEDIATRÍA

¿Los ionómeros, giómeros, alcasites (alkasites) y otros materiales liberadores de iones sobreviven mejor que el composite en restauraciones posteriores pediátricas?

Journal of Clinical Pediatric Dentistry2026DOI: 10.22514/jocpd.2026.059

Respuesta rápida

1. Conocimientos previos para comprender el artículo

1.1. ¿Por qué la supervivencia restauradora es tan importante en odontopediatría?

En dientes temporales, una restauración que falla no es un simple detalle técnico. Puede significar nueva cita, más ansiedad, mayor dificultad de manejo conductual, riesgo de caries recurrente, dolor, compromiso pulpar, necesidad de pulpotomía o incluso extracción prematura. En niños, cada repetición restauradora puede aumentar el desgaste de estructura dental y entrar en el llamado ciclo restaurador: se restaura, falla, se agranda la cavidad, se vuelve a restaurar y el diente queda progresivamente más debilitado.

Por eso, cuando se evalúa un material pediátrico no basta con preguntar si “pega” o si libera flúor. La pregunta clínica real es: ¿cuánto tiempo permanece funcional sin alcanzar criterios de falla como pérdida, fractura, caries secundaria, defecto marginal importante o necesidad de intervención adicional antes de que el diente temporal exfolie?

1.2. ¿Qué son los materiales restauradores “inteligentes” o liberadores de iones?

El artículo agrupa como materiales inteligentes o liberadores de iones a varios sistemas que buscan algo más que rellenar una cavidad. Su objetivo es interactuar con el ambiente oral mediante liberación de iones, adhesión química, tolerancia relativa a humedad o potencial efecto remineralizante. El término “inteligente” debe entenderse con cautela: en este artículo agrupa materiales con liberación iónica o interacción bioactiva potencial, pero no significa que el material tome decisiones clínicas ni que siempre responda mejor en boca.

Material o familiaQué intenta aportarPunto clínico clave
Ionómero de vidrio de alta viscosidad (HVGIC)Adhesión química, liberación de flúor, uso frecuente en ART.Útil cuando el aislamiento es difícil, pero puede ser más sensible al desgaste y a la técnica de colocación. Requiere manipulación correcta y protección superficial inicial para reducir sensibilidad a humedad o desecación durante el fraguado temprano.
Glass-hybrid GICEvolución de ionómero con mejores propiedades mecánicas que GIC convencionales.Prometedor, pero no debe asumirse superior en supervivencia sin evidencia clínica.
RMGIC / bioactive RMGICombina ionómero con componente resinoso; busca mayor resistencia inicial.Puede mejorar manipulación, pero sigue dependiendo de indicación, humedad y acabado. La palabra “bioactive” no debe asumirse equivalente entre marcas; las propiedades dependen de composición, reacción de fraguado, resina, rellenos, manipulación y evidencia clínica.
Giómero / S-PRGMaterial resinoso con partículas pre-reaccionadas de ionómero de vidrio, con liberación/recarga iónica.No equivale a ionómero puro; se comporta como un material resinoso con rellenos S-PRG capaces de liberar y recargar iones.
Alcasite / CentionFamilia alcalinizante/liberadora de iones con propiedades tipo bulk en ciertos protocolos.No debe llamarse “material alcalino” en sentido genérico. La promesa bioactiva no reemplaza la necesidad de evidencia clínica longitudinal.
Composite de resinaBuena estética, resistencia y longevidad si hay aislamiento y técnica adhesiva correcta.Técnica-sensible; puede fallar si hay humedad, mala adhesión o contracción mal controlada.

1.3. ¿Qué significa ART y por qué cambia la lógica restauradora?

ART significa tratamiento restaurador atraumático. En su forma clásica, usa instrumentos manuales, preserva tejido dental y restaura generalmente con ionómero de vidrio. Sin embargo, algunos estudios comparan modificaciones de la técnica, como excavación rotatoria o características retentivas, por lo que ART no debe entenderse como una técnica rígida única en toda la literatura.

Sin embargo, ART no significa “poner ionómero y esperar que todo funcione”. En cavidades proximales, especialmente clase II, la retención, el acceso, la forma cavitaria, la humedad, el acondicionamiento dentinario y la protección del material son determinantes. Una restauración ART mal indicada o mal retentiva puede fallar aunque el material sea “inteligente”.

1.4. Supervivencia, retención y falla: no significan exactamente lo mismo

ConceptoCómo debe entenderse clínicamente
Supervivencia restauradoraTiempo durante el cual la restauración permanece funcional sin necesitar reemplazo o intervención mayor. Supervivencia no significa que la restauración esté perfecta; significa que no alcanzó el criterio de falla definido por ese estudio. Puede seguir teniendo desgaste, cambios marginales o defectos menores clínicamente aceptables.
FallaEvento clínico que puede incluir pérdida de restauración, fractura, caries secundaria, desgaste severo, defecto marginal o necesidad de tratamiento adicional.
Criterios ART o USPHS/RygeSistemas usados para clasificar el estado clínico de una restauración. No todos miden exactamente lo mismo, por eso comparar estudios puede ser difícil.
RR de fallaRisk ratio o razón de riesgo. En este artículo, si RR > 1 para material inteligente/liberador de iones versus composite, la falla fue más frecuente en el material inteligente; si RR < 1, fue menos frecuente. El intervalo de confianza indica cuánta incertidumbre existe.

2. Ahora sí, pasemos directamente a lo que dice el artículo

2.1. ¿Qué quiso responder esta revisión?

El artículo buscó sintetizar ensayos clínicos aleatorizados sobre restauraciones posteriores directas en niños, principalmente en molares temporales. La comparación central fue entre materiales inteligentes o liberadores de iones frente a composites de resina. Además, revisó comparaciones entre materiales liberadores de iones, modificaciones técnicas en protocolos con ionómero y evidencia limitada en dientes permanentes pediátricos.

Aunque el artículo incluye metaanálisis, su mensaje clínico debe leerse con prudencia: la comparación principal se basó solo en dos ensayos con algunas preocupaciones de riesgo de sesgo, y muchas conclusiones sobre técnica o materiales específicos dependen de estudios únicos.

2.2. ¿Qué evidencia se incluyó?

Se identificaron 380 registros y finalmente se incluyeron 16 ensayos clínicos aleatorizados.

La mayoría evaluó restauraciones posteriores en molares temporales, en contextos escolares, comunitarios o universitarios.

Los seguimientos más relevantes estuvieron alrededor de 12–24 meses.

Los desenlaces se basaron principalmente en criterios ART o USPHS/Ryge para falla, retención o supervivencia restauradora.

En riesgo de sesgo, la mayoría de estudios tuvo “algunas preocupaciones”; solo un ensayo fue considerado de bajo riesgo global y uno de alto riesgo.

Los estudios de prevención con sellantes o barnices se resumieron por separado porque no miden lo mismo que una restauración posterior ya colocada.

3. Resultados explicados con lógica clínica

Resultado 1. En dientes temporales, los materiales inteligentes no superaron al composite

El resultado más importante fue la comparación entre materiales liberadores de iones y composite en restauraciones posteriores de dientes temporales. Solo dos ensayos aportaron datos al metaanálisis principal. El resultado combinado fue RR de falla = 1,74; IC 95 %: 0,67–4,57. En este análisis, RR > 1 significa más fallas en el grupo de materiales inteligentes/liberadores de iones frente al composite. Como el intervalo cruza 1, la diferencia no es estadísticamente significativa.

El resultado se inclinó numéricamente hacia menos fallas con composite, pero la incertidumbre fue amplia y la diferencia no fue estadísticamente significativa. Además, los dos ensayos no evaluaron la falla exactamente con el mismo marco clínico: uno usó criterios USPHS y otro criterios relacionados con ART/Roeleveld. Esto aumenta la cautela al combinar sus resultados.

Resultado 2. La técnica puede influir más que el nombre del material

El artículo encontró señales importantes relacionadas con la técnica. En restauraciones ART clase II, un ensayo mostró que añadir surcos retentivos redujo fallas frente a no añadirlos: 10/122 frente a 29/127; RR aproximado = 0,36. Esta señal proviene de un solo ensayo en restauraciones ART Clase II de dientes temporales; por tanto, no debe convertirse en regla universal para toda cavidad ni para todo material.

Este resultado es muy importante para odontopediatría porque las restauraciones clase II en molares temporales no dependen solo de “adhesión química”. Los surcos retentivos pueden ayudar a resistir desplazamiento proximal y pérdida de restauración en cavidades Clase II, donde el material debe sellar y soportar fuerzas oclusales y proximales. Sin embargo, agregar retención mecánica implica modificar tejido dental adicional; debe justificarse por el riesgo de falla y la forma de la cavidad, no hacerse automáticamente.

Otros estudios únicos evaluaron excavación rotatoria frente a excavación manual y liners medicados bajo ionómero. La comparación de excavación rotatoria frente a excavación manual provino de un solo estudio y no permite concluir superioridad general, porque el resultado puede depender de profundidad, operador, cooperación e indicación de ART. Los liners medicados con antibióticos tampoco deben adoptarse de forma rutinaria solo por ese estudio, porque implican consideraciones de indicación, seguridad, resistencia antimicrobiana y evidencia limitada.

Resultado 3. Entre materiales liberadores de iones, no hubo un ganador claro

Cuando se compararon diferentes materiales inteligentes entre sí, el artículo no encontró superioridad consistente de una familia sobre otra dentro de los seguimientos disponibles, principalmente 12–24 meses. ACTIVA RMGI frente a giómero y Equia Forte frente a Riva Self Cure mostraron resultados comparables. En algunos estudios, como Ketac frente a Vitro, los análisis ajustados favorecieron un material, pero los conteos de fallas por brazo no fueron extraíbles para combinarlos directamente.

La conclusión clínica es sencilla: no basta decir “usaré un material bioactivo” para garantizar longevidad. La indicación, la cavidad, el aislamiento, la técnica y el seguimiento siguen siendo decisivos.

Resultado 4. En dientes permanentes pediátricos, la evidencia es limitada

Dos ensayos evaluaron dientes permanentes en niños, incluyendo molares afectados por MIH. El metaanálisis exploratorio no encontró una diferencia clara entre variantes de GIC: RR = 0,52; IC 95 %: 0,21–1,31.

En molares permanentes con MIH, el sustrato no es equivalente a un molar permanente sano: la porosidad, sensibilidad, ruptura posteruptiva y adhesión alterada pueden cambiar el pronóstico. Además, aunque algunos análisis mostraron heterogeneidad estadística baja o moderada, eso no significa que los estudios fueran clínicamente equivalentes. Material, diente, lesión, criterio de falla y seguimiento seguían siendo distintos.

Resultado 5. Los sellantes preventivos son otra pregunta clínica

El artículo también identificó ensayos de prevención con sellantes o barnices, pero los separó de los análisis de supervivencia restauradora. Esto es correcto porque prevenir caries en una superficie o sellar una fisura no es lo mismo que evaluar si una restauración posterior ya colocada falla. Un sellante puede fracasar por pérdida de retención sin que exista el mismo significado clínico que una restauración proximal fallida en un molar temporal con cavidad.

Algunos estudios apoyaron estrategias de sellado en contextos adecuados, pero no deben mezclarse con la pregunta central de si un material restaurador sobrevive más que otro.

4. Aplicación clínica en odontopediatría

4.1. ¿Cuándo puede preferirse composite?

Cuando se puede lograr aislamiento suficiente para adhesión confiable.

Cuando el niño coopera lo suficiente para ejecutar una técnica adhesiva controlada.

En cavidades posteriores donde se necesita buena resistencia al desgaste y anatomía proximal estable.

Cuando el operador puede controlar grabado, adhesivo, inserción, fotopolimerización y acabado sin contaminación.

4.2. ¿Cuándo puede tener sentido un material liberador de iones?

Cuando el aislamiento es difícil y se requiere una técnica más tolerante a humedad, recordando que tolerancia relativa no significa que el material funcione bien bajo saliva, sangre o campo completamente contaminado.

En programas comunitarios, escolares o ART donde se prioriza mínima intervención y rapidez.

En niños de alto riesgo de caries, cuando la liberación de flúor puede ser una ventaja adicional, no una garantía de éxito.

En lesiones seleccionadas donde el tamaño, la carga oclusal y la retención permitan buen comportamiento clínico.

Cuando el objetivo no es máxima estética, sino control funcional, sellado y preservación de estructura dental.

4.3. Cómo decidir sin caer en marketing de materiales

Pregunta clínicaPor qué importa
¿Es clase I o clase II?Las clases II en molares temporales suelen fallar más por pérdida proximal, carga y retención insuficiente.
¿Puedo controlar humedad?El composite necesita técnica adhesiva más estricta; el GIC tolera mejor humedad relativa, pero no saliva, sangre ni contaminación excesiva.
¿La cavidad ofrece retención?En ART clase II, los surcos retentivos pueden reducir fallas según un ensayo incluido, pero implican modificación dental adicional y no son una regla universal.
¿El niño tiene alto riesgo de caries?La liberación de flúor puede ayudar como parte de prevención, pero no sustituye dieta, higiene y control periódico.
¿Hay MIH o esmalte defectuoso?El sustrato hipomineralizado puede comprometer adhesión y exigir protección, cobertura o manejo de sensibilidad.
¿Habrá seguimiento?Una restauración pediátrica necesita revisión; si no hay seguimiento, la técnica y la indicación deben ser aún más conservadoras y robustas.
¿Cuántas superficies compromete la lesión?Las restauraciones multisuperficie, especialmente Clase II, suelen ser más exigentes y pueden necesitar retención, matriz adecuada o incluso otra estrategia restauradora.
¿La lesión es profunda o cercana a pulpa?El material restaurador no resuelve por sí solo el diagnóstico pulpar; puede requerirse manejo de caries profunda, terapia pulpar vital o corona según el caso.
¿La destrucción exige cobertura completa?En molares temporales con destrucción extensa, alto riesgo de falla o necesidad de cobertura completa, puede considerarse corona preformada; este artículo no comparó coronas.

5. Limitaciones que no deben olvidarse

La comparación principal entre materiales inteligentes y composite en dientes temporales se basó solo en dos ensayos; por eso la certeza es limitada.

La mayoría de estudios tuvo algunas preocupaciones de riesgo de sesgo, especialmente por ocultamiento de asignación poco claro o dificultad para cegar evaluadores.

Los criterios de evaluación no fueron idénticos: algunos usaron ART y otros USPHS/Ryge, lo cual dificulta combinar resultados como si fueran iguales.

Muchos resultados sobre técnica, liners o excavación provienen de estudios únicos; deben interpretarse como señales, no como reglas universales.

La evidencia en dientes permanentes pediátricos y en MIH es todavía escasa e inconclusa.

No todos los estudios reportaron fallas por brazo de forma completa, lo que limitó algunos análisis.

El seguimiento de 12–24 meses es útil, pero muchas restauraciones pediátricas necesitan evaluaciones más largas para conocer su verdadera longevidad. En dientes temporales, el tiempo ideal de seguimiento también depende de la edad del niño y del tiempo esperado de exfoliación; una restauración puede ser suficiente si funciona hasta exfoliarse sin dolor ni infección.

No se evaluó sesgo de publicación con pruebas formales como funnel plot o Egger porque cada análisis cuantitativo tenía menos de 10 estudios.

Faltan datos consistentes sobre costo-efectividad, aceptabilidad del niño, tiempo clínico y facilidad de uso en programas comunitarios.

El artículo no comparó coronas preformadas. En molares temporales con destrucción extensa, alto riesgo de falla o necesidad de cobertura completa, la pregunta clínica no siempre es composite versus ionómero; puede ser restauración directa versus corona preformada, según diagnóstico y restaurabilidad.

6. Qué aprendemos para la práctica diaria

No existe un “material inteligente” que compense una mala indicación o una técnica deficiente.

La liberación de flúor es una ventaja potencial, pero no equivale automáticamente a mayor supervivencia restauradora.

En molares temporales posteriores, el composite sigue siendo una opción razonable cuando el aislamiento y la técnica adhesiva son adecuados.

El ionómero de vidrio y otros materiales liberadores de iones siguen siendo útiles cuando la mínima intervención, la velocidad, el riesgo de caries o el control de humedad inclinan la decisión clínica.

En ART clase II, la retención mecánica puede ser decisiva; los surcos retentivos mostraron una señal favorable en el artículo, aunque proviene de un solo ensayo y no debe aplicarse como regla universal.

El éxito en odontopediatría depende de material + técnica + niño + cavidad + seguimiento, no de un solo componente.

En MIH o dientes permanentes jóvenes, la evidencia todavía no permite elegir una variante de GIC solo por supervivencia; debe evaluarse sustrato, sensibilidad y cobertura necesaria.

Ninguna liberación iónica compensa una matriz mal adaptada, contacto proximal deficiente, sobrecontorno o contaminación durante la inserción.

La mejor restauración pediátrica no es solo la que dura más en un estudio, sino la que puede colocarse, revisarse, mantenerse y, si hace falta, repararse en ese niño.

7. Conclusión simple

8. Conclusión final

Este artículo ayuda a desmontar una idea frecuente en odontopediatría restauradora: que un material “bioactivo”, “inteligente” o “liberador de iones” necesariamente será clínicamente superior. La evidencia disponible no mostró superioridad de estos materiales frente al composite en restauraciones posteriores temporales a 12–24 meses, y la comparación principal fue limitada. Además, no todos los materiales liberadores de iones pertenecen a la misma familia ni comparten la misma resistencia, adhesión, desgaste, sensibilidad a humedad o evidencia clínica.

Para el clínico, el mensaje es práctico: no elija el material solo por su nombre comercial o por promesas de liberación iónica. Elija según el niño, la cavidad, el riesgo de caries, el control de humedad, la posibilidad de retención, el sustrato dentario, el tiempo disponible y el seguimiento. En odontopediatría, el mejor material no siempre es el que suena más moderno, sino el que puede colocarse correctamente, mantenerse funcional y revisarse en ese paciente concreto.

9. Bibliografía del artículo

APA 7: Bahammam, H. A. (2026). Survival of smart restoratives in pediatric dentistry: A PRISMA-guided meta-analysis of randomized trials. Journal of Clinical Pediatric Dentistry, 50(3), 41–50. https://doi.org/10.22514/jocpd.2026.059

Vancouver: Bahammam HA. Survival of smart restoratives in pediatric dentistry: a PRISMA-guided meta-analysis of randomized trials. J Clin Pediatr Dent. 2026;50(3):41–50. doi: 10.22514/jocpd.2026.059.